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Crítica
Usando como telón de fondo los hechos reales que acontecieron en el prestigioso sanatorio Vanguard, “Death tunnel: Sanatorio”, juega con los miedos de cinco jovencitas que arrastradas a la fuerza son parte de un macabro ritual de iniciación que unos jóvenes de su instituto organizan. Las reglas son sencillas, 5 chicas deben pasar 5 horas en las 5 plantas de aquel hospital abandonado en el que fallecieron miles de pacientes a causa de una extraña enfermedad.
La sugerente trama va perdiendo fuerza a medida que avanza el metraje, ya que no consigue enganchar del todo al espectador que se distrae entre tanta chica mona e intentando cuadrar los absurdos y repetitivos diálogos que oiremos de principio a fin.
La fotografía es muy buena, el ambiente creado en el film es tétrico y correcto, en el que los fantasmas, los ruidos, las voces que recorren los pasillos del sanatorio están muy logrados, e incluso la fachada del lugar, que en varias ocasiones aparece mostrando la tenebrosa fusión con los colores del cielo, son cosas dignas de mención, pero todo ello no es suficiente para dar miedo, y el film se va consumiendo entre flashbacks, secretos, mentiras y tanta modelo suelta que resultan tan fáciles de matar.
Si la comparamos con un film del mismo año llamado Boo!, Death túnel sale muy mal parada, ya que en Boo!, si que se crea el ambiente necesario y sorprende en muchos apartados, haciéndola distraída y en momentos terrorífica, cosa que el film de Philip Adrian Booth, no consigue en ningún momento, que prefiere buscar más un efecto visual que narrativo, y entre tanto ir y venir de imágenes y flashbacks, el terror nunca acaba de llegar.
En definitiva, Death túnel, que aquí en España ha salido directamente en DVD, no es más que una película de sobremesa que intenta asustar sin conseguirlo.
El momento: Destacar los primeros minutos en el abandonado sanatorio, cuando las chicas van despertando cada una en un lugar diferente del edificio, encapuchadas y temblorosas, escenas que recuerdan a la fantástica “Saw”, pero enseguida veremos que la comparación solo era un espejismo.
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