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ESTRENOS DE CINE... EL TERROR QUE NOS LLEGA!


Titulo Original: Rogue
Año:
2007
Nacionalidad: Australia
Duración: 94 min.
Director:
Greg McLean.
Guion:
Greg McLean.
Actores:
Radha Mitchell, Michael Vartan, Sam Worthington, Mia Wasikowska


Argumento

Greg McLean ha dado en el mismo clavo que hizo de Wolf Creek una joya del cine de horror: tensión dilatada, acción y brutalidad bien medidas y, sobre todo, historias basadas en hechos reales. Un grupo de turistas en pleno crucero por un parque natural australiano vio perturbadas sus idílicas vacaciones con el ataque de un cocodrilo gigante.

 

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Crítica por Oscar Navales

 

El inicio de “El Territorio de la Bestia” (Rogue, 2007), muestra a una vaca acercándose a la orilla de un río; repentinamente un enorme cocodrilo engulle al animal, que desaparece del lugar como si nunca hubiera estado allí. Esas imágenes expresan de forma contundente la velocidad, fuerza, capacidad y sigilo del cual está capacitado el terrible reptil, que hunde sus raíces en los ancestros más remotos del planeta.
Poco después Greg Mclean añade el “Rock Around The Clock”, de Bill Haley,  a la ambientación visual que define a la gente de un bar australiano situado en la zona más oculta del continente. La canción, de tono lúdico y despreocupado, crea un cierto contraste con respecto a las gentes del lugar, un tanto primitivas y instintivas (el barman del lugar retira una mosca del capuchino que prepara al  protagonista del filme, pero al escuchar un comentario despectivo sobre la gente del lugar en una conversación telefónica de este, la mosca vuelve de nuevo a la taza...) Por otro lado, el bar tiene numerosas fotografías del animal por excelencia de la zona: el cocodrilo: niños terriblemente mutilados, gente devorada, etc…  qué se convierten en la terrorífica carta de presentación de la zona de cara a los turistas.
Un ambiente hostil, en el que la geografía del lugar, su vegetación, animales y seres humanos parecen vivir a un mismo ritmo muy alejado del de las grandes ciudades.
El director repite prácticamente la misma estructura narrativa de “Wolf Creek”: 20-30 minutos de presentación de los personajes que tomarán el protagonismo de la historia; encontronazo de estos con el asesino/cocodrilo, y a partir de ahí un fino hilo argumental encaminado a visualizar situaciones de supervivencia, y poco más.


Con un material tan trillado como este, lo único que puede crear algo de interés es la labor del director en las tareas de planificación, ritmo, ambientación y creación de situaciones. En el caso que nos ocupa estamos lejos de una película como “The Host” (Gwoemul, 2006), capaz de trascender algo su materia argumental, para crear un curioso cruce de película de monstruos con un trasfondo de crítica política y al mismo tiempo una visión ciertamente surreal del ámbito familiar, lo que le permitía bascular entre el tono más grave y trágico y la comicidad y ironía, con algo de estilo. Dicho de otro modo, sólo los primeros 15 minutos de “The Host” ya valen más que gran parte del metraje de “El Territorio de la Bestia”, que abunda en tópicos y demasiada sobriedad formal: la planificación de Mclean tiende a la narratividad, con abundantes primeros planos de los actores, que por otro lado recitan diálogos no especialmente brillantes. Se ha repetido en los medios de comunicación algo un poco extraño: que la película de Greg Mclean recuerda a otras muestras de cine fantástico australiano, y se le ha comparado a George Miller, Peter Weir, y otros cineastas compatriotas suyos. Yo no encuentro los parecidos entre los cineastas mencionados, y además entre Weir y McLean, media un abismo creativo, es decir, sus trabajos no tienen nada que ver entre ellos.


Lo más interesante de la película reside en pequeños momentos en los que el talento de Mclean sale a flote. Uno de ellos es el primer ataque del cocodrilo una vez los turistas se han quedado aislados en un pequeño trozo de tierra en medio del río. Uno de los personajes se separa del grupo, quedando cerca y al mismo tiempo de espaldas al agua; Mclean realiza un pequeño travelling frontal hacia el personaje que está en primer plano, luego un contraplano del resto del grupo observándole con la mirada aterrada: su mirada nos sugiere lo que está teniendo lugar; al volver a mostrar Mclean el espacio en el que el personaje se encontraba, este ya no está, y las aguas aparecen arremolinadas. El fuera de campo ha tenido un uso acertado creando un pequeño momento de terror mediante la sugerencia. El problema es que no muy a menudo vamos a encontrar momentos así en la película. La pequeña isleta de tierra en el que se refugian los personajes durante un buen fragmento de la película, y la posterior confrontación del protagonista y el cocodrilo, en la guarida este último, son los dos espacios que centran la atención de Mclean durante la última hora de metraje.

Los mejores momentos probablemente se encuentren en la morada del reptil, gracias a la a asfixia que es capaz de provocar el reducido y estrecho espacio de la cueva, y la imposibilidad de esconderse dentro de la misma. En su último fragmento Mclean interna el relato en el territorio de la mítica, aunque no vamos a revelar el final de la película, solo decir que lo que tiene lugar recuerda a un famoso mito europeo.


El carácter mitológico de la acción es apuntalado definitivamente en las últimas imágenes de la película: En el mismo bar del principio del film, dónde las paredes se encuentran decoradas con noticias de los terribles cocodrilos de la zona y sus acciones, han añadido una nueva fotografía, esta vez con un tono diferente al resto. Lastima que Mclean no se arriesgue un poco más y decida darle un tono trágico y más duro a la historia. Otra vez será...

 


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Fecha creación:
7 de Julio de 2003