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Crítica
Ambientada en la Europa del siglo XIX, Burton nos trae una historia basada en una leyenda rusa, que a su vez se basó en hechos reales, donde los antisemitas entraban en las bodas judías y mataban a la novia, para evitar la procreación de más judíos, enterrando la mayoría de veces a la novia con el traje de la boda.
Victoriana, gris, lúgubre e interesada es la sociedad de los vivos, colorista, alegre, despreocupada y amistosa es la comunidad de los muertos. Con estos contrastes nos trae la dirección del film una divertida historia de terror animada, como ya hizo Burton en su día con Pesadilla antes de Navidad.
Llena de trozos musicales, y de corta duración, The Corpse Bride, se hace una película excelente y deliciosa de ver. Hay momentos para reir, otros para recapacitar sobre el verdadero amor, personajes pálidos y delgadísimos y unos muertos muy vivos!
La música, como viene siendo de costumbre, corre a cargo del mago Elfman. Las canciones son divertidísimas, sobretodo las del infierno (no os las perdáis), y las intervenciones al piano, realmente geniales.
En la versión original, a parte de disfrutar de las voces de Depp, Bonham Carter o Emily Watson, tenemos el gran honor de escuchar a un gran actor, dentro del cine de terror otra vez bajo las ordenes del excéntrico Burton, no hablamos de otro sino de Christopher Lee, en el papel del reverendo Galswells, uno de los más macabros del film.
Todo aquello que toque Burton con su varita mágica no defrauda, La novia cadáver es claro ejemplo de ello, película altamente recomendable, donde reireis, se os enternecerá el corazón y disfrutareis desde su comienzo hasta el fin.
Curiosidades: El padre de Victoria, confunde el nombre de Víctor con el de Vincent. Clara referencia hacia el primer corto animado de Burton, con el mismo nombre.
El momento: Víctor baja al mundo de los muertos, sin saber muy bien que ha pasado. Un simpático y tuerto esqueleto se encargará de ponerlo al día con grandes dosis de humor.
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