Crítica
Delirante historia de un manicomio, sus pacientes y un negocio al parecer muy fructífero.
Film bastante trabajado en relación al ambiente que se respira, asustándonos con la posibilidad de que, si se traspasa esa finísima línea entre la realidad y la imaginación, podríamos acabar en una de las habitaciones, o más bien celdas, de un lugar parecido.
En cuanto a los personajes de los tarados, son bastantes buenos e incluso algunos recuerdan a las horribles apariciones que aparecen en 13 Fantasmas, pero que decir de los personajes de los que se suponen cuerdos? Los enfermeros y demás compañeros del protagonista? Pues que son personajes sin sustancia, con unos diálogos pobres y previsibles.
Decir que en general, la película te mantiene en tensión en algún momento, que también podemos ver algún que otro asesinato bueno y que el final está bastante bien, aunque sobra la última escena.
Destacar la reaparición en la gran pantalla y su buen trabajo a Joshua Leonard (El proyecto de la bruja de Blair) , tras varias películas sin éxito, en este papel protagonista que le dará al menos la posibilidad de trabajar en nuevos proyectos.
El momento: A destacar el asesinato de la enfermera jefe y algunos de los internos de la zona más peligrosa del centro, como un loco que sólo tiene cabeza y tronco pero con camisa de fuerza, eso sí, que recuerda a uno de los freaks de "La parada de los monstruos", de 1932, del director Ted Browning.
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