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Crítica
Un film desenfrenado, cómico y tremendamente divertido, con mucho gore y humor negro que mezcla descaradamente al bicho embalsamador de "Jeepers Creepers", con las persecuciones al más estilo Road movie de "El diablo sobre ruedas", aunque con menos presupuesto pero consiguiendo un resultado sorprendente.
Michael Davis guionista y director del film, que antes había dirigido varias comedias y películas de acción, nos adentra en una de esas típicas carreteras americanas donde esta vez, un psychokiller deforme protagonizado por Joe Goodrich, persigue a un par de adolescentes por el asfalto y frondosos bosques, donde exhibir imposibles piruetas con su extraño vehículo, diseñado por el Franck Schettini, que trabajo en Mad Max III. Con jóvenes promesas como, Eric Jungmann, "No es otra estúpida película americana", o actores que ya han trabajado en esto de los slasher como Justin Urich, "Serial killing".
Lo más destacado del film son sus toques de humor y el cuidado trato del gore en las secuencias finales, donde disfrutareis y reiréis hasta el final.
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