Crítica
De la mano del joven Payne nos llega esta genial y sorprendente Slasher-movie que mezcla un poco de cine de adolescentes, con lo que se obtiene una película divertida, llena de sangre y no apta para enemigos del gore!.
Aparentemente el argumento puede parecer una más de esas películas donde un grupito de esbeltos adolescentes (que realmente sobrepasan los 25 años de edad) pierden el control del todo terreno de sus padres y terminan dando con sus huesos en el jardín de un maníaco depravado, necrófilo y putrefacto. Pero Reeker, se trata mas bien de una cachonda mezcla entre Porky’s y Viernes 13.
A los personajes se les conoce enseguida, y es que en el destartalado coche de la seria y centrada Gretchen (Tina Illman) hay sitio para Nelson (Derek Richardson) que es el típico rubito saco de hormonas aceleradas, Cookie (Arielle Kebbel) victima de la moda juvenil facilona y boba, el extraño e invidente Jack (Devon Gummersall) y el fiestero empedernido llamado Trip (Scott Whyte). Es de esperar visto el repertorio que los más fogosos intentarar pasar la noche acompañados y evitar el miedo con la mejor terapia: el sexo. Intentos que se ven frustrados por las durísimas imágenes gore que nos brinda el film y que fueron aclamadas y aplaudidas por el público presente en la sala.
Una de las muchas sorpresas que nos trae Reeker es la intervención de Michael Ironside en el papel de Henry, un desesperado marido que busca a su esposa extrañamente desaparecida a bordo de su caravana Apollo. ¡Chapeau! por el maestro.
El desarrollo de la película es brillante, superado quizás por el desenlace, que es todo un homenaje a los grandes directores del cine de terror. Una de las más gratas sorpresas, sin duda, que me llevé de la pasada edición del Festival de Sitges.
Si disfrutas con una película que te haga reir, que derrame litros y litros de sangre (exactamente 260 litros) y encima te deje con la boca abierta, no puedes faltar a tu cita con Reeker en tu sala de cine favorita.
La escena: Cookie siente la llamada de la naturaleza y acude al servicio.
El momento: Los primeros minutos del film, que son una locura y un pequeño aperitivo de lo que nos espera.
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