Crítica por David Solé
Muchas son las películas inspiradas en el mítico personaje que cambia de personalidad y aspecto bajo la influencia de la luna llena. Unas de las primeras fue "El hombre lobo" (1941) de George Waggner, acompañado por el conocido Lon Chaney jr., luego en el ámbito nacional, Paul Naschy haría lo própio con "La marca del hombre lobo" (1968) de Enrique Eguiluz. Más tarde y con mucho éxito John Landis filmaría "Un hombre lobo americano en Londres" y Joe Dante "Aullidos". Recientemente la saga de "Ginger Snaps" (2000) de John Fawcett y una de las sagas más éxitosas del panorama actual como es "Underworld" (2003) de Len Wiseman.
Todas ellas de indudable calidad por todo lo que ofrecieron al género de terror, principalmente por sus originales transformaciones licantrópicas a la luz de la luna. Pero al analizar el film que nos ocupa, "Skinwalkers", film que había despertado muchas espectativas ya que prometia acción, hombres lobo y una atractiva historia, queda muy por debajo de otras que a priori no ofrecian tanto pero de correctos resultados como la recientemente estrenada "La marca del lobo", más onírica y efectiva.
La falta de atracción e interés, está presente en todo momento y no despierta a pesar de las escenas de acción, que están basadas en tiroteos y tímidas persecuciones. El grupo de hombres-lobo que en teoria deben atemorizar, está compuesto por cuatro tipos motorizados, que son guiados por un halcón en busca de su presa. En ésta nueva vuelta de tuerca del subgénero de licantropos, no hay vampiros ni extraños seres de la noche, la lucha se debate entre hombres lobo, cuyo centro es la vida de un joven que parece ser la clave de todo. Éste será perseguido por unos y protegido por otros.
Jim Isaac, director de la cinta, no ha conseguido crear nada diferente ni ofrecer la calidad visual que prometia, el film cojea en muchos momentos y el final no acaba de convenver.
El momento: Quizás los primeros minutos, en los que esperas ver algo nuevo pero que nunca llega.

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