Crítica por David Solé
La filmografía de Tim Burton es cuanto menos original y variopinta, con películas que van desde la divertida "Bitelchus" hasta la infantil "Charlie y la fábrica de chocolate", pasando por la fábula de horror "Sleepy Hollow". Lo mismo pasa con Johnny Deep, actor fetiche de Burton desde que trabajaran juntos en "Eduardo manostijeras". Director y actor parecen moverse al mismo ritmo en éste tipo de historias, y eso queda evidente aquí, en ésta magnífica y tétrica escenificación del famoso musical de Broadway, en la que rápidamente podemos apreciar la fusión del personaje que Johnny Deep lleva al límite y a la perfección, con la puesta en escena lograda por el director y la apasionante historia llena de secretos, amor, sangre y venganza.
Con unos escenarios excelentemente dibujados por Burton, uno de los apartados más destacados del film, nos muestra un Londres gris, frío e inquietante, reflejo de la pobreza, la mala vida y la muerte en las calles en aquella época. Con ésto, Burton se encamina sin vacilar hacía lo importante de la historia, poniendo en primer plano el drama central que desencadena en el cambio que sufre con los años el personaje principal. El papel de Sweeney Todd, le viene como anillo al dedo a Johnny Deep, tanto que parece creado especialmente para que éste se luzca. Un siniestro personaje que rebosa tanto melancolía como ira o venganza, y que el actor maneja a sus anchas en cada una de las secuencias, transmitiendo esa locura que el misterioso Todd desprende.
Nos hallamos ante un oscuro y perverso musical en el que todo funciona a la perfección. Actores principales, personajes secundarios, atretzo, escenarios, iluminación, diálogos, música, y como no, la historia, que nos tiene atentos y expectantes de principio a fin.
Las sugerentes melodias combinadas de macabras intenciones y sangre a borbotones, ponen la nota de humor negro al film, en las que la complicidad de los personajes y el espíritu de los viejos clásicos, hacen de ella una de las más grandes obras realizadas en los últimos tiempos.
En definitiva, Sweeney Todd. El barbero diabólico de la calle Fleet, es una joya del cine moderno que bebe directamente sin dudar y sin esconderse, del cine y de los musicales clásicos de antaño, que se convertirá en una de las mejores películas del 2008 y de los últimos años.
Lo mejor: Johnny Deep, que canta, actúa y nos transmite como nunca lo había hecho.
Lo peor: Quizás algún que otro momento cursi, cuando el chico joven busca a Johanna por las calles de Londres.
El momento: El conjunto entre, coreografía, música y letra, con la complicidad y calidad que muestran Johnny Deep y Helena Bonham Carter, cuando preparan el macabro negocio a medias.Otro momento a destacar por curioso, es la aparición del actor Sacha Baron Cohen, más conocido como "Borat", haciendo del sr. Adolfo Pirelli, el típico vendedor de crecepelos de la época.

|