Crítica
Con una pequeña introducción, donde se nos muestra de manera sutil y cómica las calles y la gente más marginal de uno de los barrios de Hollywood, así como la importante presencia que tiene tanto la violencia como el sexo entre la gente, comienza está curiosa y peculiar historia. La película narra las desdichas de una pareja que por culpa de la falta de dinero no pueden realizar su sueño, pero que poco a poco encuentran la solución a sus problemas.
Una película divertida que entretiene por la manera en que está explicada, que cuenta con un guión lleno de sorpresas o situaciones inverosímiles que narran lo que les va ocurriendo a la pareja protagonista, y en la que el humor negro y el sarcasmo acompañan durante todo el film a la historia. De igual modo, las risas están aseguradas, ya sea por la peculiar manera de cómo ven y llevan la vida los protagonistas o por las situaciones que los propios personajes eligen a la hora de afrontar sus problemas.
Esta rareza de principios de los ochenta, contiene algunas escenas curiosas y divertidas como son los asesinatos, todos cometidos con una simple y robusta sartén de freír huevos, o aquellos momentos en los que Mary ha de adoptar y disfrazarse de diversas maneras para satisfacer los deseos de sus clientes en su nuevo empleo. Y por último el final de éste film, en el que llega lo que estas esperando casi toda la película.
Entre los personajes, destacar la obsesión por el sexo que muestran todos los hombres con Mary, excepto su marido Paul. La pobre debe aguantar magreos y múltiples intentos de violación, siempre desdramatizándolos con humor, ya que todo en el film está mostrado de manera que no pueda dañar ni por un momento al espectador.
El momento: El mejor momento en el que la comedia se mezcla con la perversidad de los personajes, es cuando se produce el asesinato de un grupo de personas en una fiesta, que se hallan dentro de una especie de jacuzzi, Paul lanza uno de los focos que alumbran el lugar para electrocutarlos a todos. Genial!
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