Día 1. «Inside» da el pistoletazo de salida (Cobertura Sitges 2016)

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Miguel Ángel Vivas, es el encargado de inaugurar la 49 edición del Festival de Sitges con su último trabajo, el remake «Inside», una propuesta atrevida que esperamos resulte tan impactante como la cinta original de Julien Maury y Alexandre Bustillo. La que seguro nos pondrá los pelos de punta será sin duda «Train to Busan», de Yeon Sang-ho, una zombie movie de alto voltaje que no hay que perderse por nada del mundo. Un baño de sangre basado en hechos reales es lo que propone la finlandesa «Lake Bodom» de Taneli Mustonen, mientras que una de las sorpresas de la jornada puede ser el musical de terror llegado desde Polonia «The Lure», de Agnieszka Smoczynska. También podremos ver los trabajos de dos directores españoles, la producción norteamericana dirigida por Nacho Vigalondo «Colossal», con Anne Hathaway de protagonista, y el debut en la realización del reputado guionista Mateo Gil, una cinta de ciencia ficción titulada «Proyecto Lázaro». El cine asiático no faltará en esta primera jornada, por un lado, con la extraña «Karaoke Crazies» de Kim Sang-chan, o la intensa maratón Japan Madness, con las películas «Assassination Classroom: Graduation», «Karate Kill» y «Higanjima: Vampire Island». Otra de las interesantes maratones es La Nit+Killer, donde el chileno Patricio Valladares estará por partida doble con, «Downhill» y «Hidden in the Woods», completan los 340 minutos de proyección, la holandesa «The Windmill Massacre» de Nick Jongerius y «Psycophonia» de Brianne Davis.

En la sección Brigadoon, que este años cumple 30 años de vida, podremos ver los homenajes a Joan Bosch y Emma Cohen, con las proyecciones de «La muerte llama a las diez» y «Al otro lado del espejo» respectivamente, o el documental «Me Me Lai Bites Back: Resurrection of the Cannibal Quenn».

Comienza el primer día de festival!


COBERTURA DEL PRIMER DÍA DE FESTIVAL

INSIDE. Desgraciadamente una versión que decepciona. Por David Solé

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Como ya anunciabamos, el reto de versionar una pieza de culto reciente era complicado y sobretodo arriesgado, y es que apenas han pasado 8 años del estreno de aquella pequeña joya del cine francés llamada «A L’Interieur». Miguel Ángel Vivas aguanta el tipo hasta media película, sus dotes de buen director que creemos que es, quedan latentes en el ritmo de las primeras secuéncias, los enfoques de determinadas escenas, la notable parte visual, e incluso a la hora de afrontar la cinta más como un thriller que como una cinta de terror, parte esta, respaldada por un guión escrito por Jaume Balagueró. Pero lo que es inevitable es caer en odiosas comparaciones y tener presente en todo momento la cinta original, efecto que claramente no beneficia para nada a esta nueva versión.

Pero curiosamente, cuando la película de Maury y Bustillo arrancaba un delirio de sangre y un ritmo potente, que nos sorprendía con un final memorable, «Inside» se desinfla de manera decepcionante, y no precisamente por la falta de estos elementos, (algo que el propio director ya se encargó de advertirnos) sino por un guión repleto de incoherencias que nos conduce a una parte final donde todo cambia para peor. Los personajes no aguantan la historia y no hay control ni buenas decisiones, y la cinta se desvanece estrepitosamente en un final sin sorpresa y de poca eficacia, que tanto a Balagueró como a Vivas se les escapa de las manos.

Me gustaría escribir que la película sabe en todo momento que dirección quiere seguir, y que logra al menos despertar nuestro interés, pero el camino que decide tomar no es ni el esperado ni el adecuado, y no logra que sintamos la tensión ni la inquietud que el director logró con «Secuestrados». Una verdadera lástima.


KARAOKE CRAZIES. Decepcionante baile de géneros desde Corea del Sur. Por Jorge Manrique

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Corea del Sur lleva un tiempo dándonos alegrías con estandartes de buen cine como The Chaser, o The Yellow Sea, por poner dos ejemplos relativamente recientes. Si bien es cierto que el género del thriller es el más prodigo, quizá porque es el más fácil de vender fuera de sus fronteras, de vez en cuando llegan rarezas, en el sentido más inocuo del término, como Karaoke Crazies.

El film de Sang-chan Kim se apoya en la premisa del más es mejor, coqueteando con varios géneros a la vez, hasta el punto que se desdibuja su trama, no teniendo demasiado clara cuál es su dirección ni propósito. En su evolución desde la comedia más simplona, al drama más irrelevante, la película peca de falta de ritmo en la mayoría de sus secuencias, provocando que los momentos divertidos como sus referencias al chiste sexual fácil sobresalgan por encima de las distintas subtramas que podrían haber llevado el timón de la historia, y que se convierten en un elemento sin interés alguno para el espectador. Debido a esto, no logramos conectar ni empatizar con unos personajes a los que se podría haber sacado mucho más jugo.

Pero donde verdaderamente se hunde Karaoke Crazies es en su paso del drama al thriller de asesino en serie, donde se convierte en un “quiero y no puedo” con una última subtrama carente de toda credibilidad y resuelta de manera burda y absurda.

En definitiva, Karaoke Crazies intenta referenciar con poco éxito películas como Gran Hotel Budapest o Delicatessen, y aunque consigue tener algún momento destacable, esto no evita que pase sin pena ni gloria por el Olimpo del mejor cine coreano.


 

LAKE BODOM. Jugando con la muerte. Por David Solé

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La premisa con la que arranca Lake Bodom puede sonaros de algo: un grupo de jóvenes en medio del bosque perseguidos por el psicópata de turno, deja claro que nos hallamos ante un slasher más para la colección. La historia está inspirada en unos sucesos reales ocurridos en Finlandia hace unos años, algo que tampoco suena a nada nuevo ni original. Con éstos elementos, Taneli Mustonen dedica una primera parte a seguir a raja tabla los clichés del género, pero lo hace con buenas maneras a pesar de ser su primera incursión en el cine de terror. El director utiliza dicha leyenda para situarnos en un escenario acogedor y placentero, en el que sabemos que tarde o temprano ha de ocurrir la tragedia.

Pero será en la segunda parte de la cinta, cuando Mustonen de alas a la historia, y a través de un giro argumental inesperado nos despierta del letargo en el que había caído la película. A partir de ahí, el ritmo sube considerablemente, tendremos más acción y nuevos escenarios, y el camino que coge la historia es mucho más interesante, abriendo nuevas posibilidades a la cinta. Seguimos montados en un slasher pero con mayores espectativas en el horizonte.

Mustonen regresa entonces al plató principal, y cierra la cinta con unas escenas duras y realmente incómodas, algo que se había echado de menos durante el metraje, culminando así la historia de unos jóvenes curiosos a los que les gusta jugar con la muerte.


 TRAIN TO BUSAN. Una cinta de infectados de alta calidad. Por David Solé

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Que las películas de zombies o infectados no pasan de moda, es algo que podemos comprobar estos días por Sitges. Interesantes giros al subgénero como el propuesto por «Melanie. The Girl with all the Gifts», o las cintas más convencionales como la coreana «Train to Busan», son buena muestra de ello. Esta última, ya se perfilaba como una de las citas inheludibles del año para los amantes de las zombie movies, su paso por los principales festivales había ido arrastrando elógios y buenas críticas. Los buenos comentarios cosechados por el film de Yeon Sang-ho, son palpables desde los primeros minutos de metraje, y es que de principio a fin, la cinta te lleva por una montaña rusa de sensaciones, donde seremos seducidos tanto por momentos de gran violencia y acción, como por situaciones dramáticas o sentimentales. 118 minutos que se convierten en toda una experiencia, y en tiempo suficiente para cogerle cariño u odio a los diferentes personajes que se dan cita en tan memorable película, dando pie a aplausos improvisados o nudos en la garganta. En «Train to Busan» hay cabida para el horror, la supervivencia o las heroicidades, pero también tiene gran protagonismo la ética y la moral, que hace mella en la relación entre los personajes y el espectador.

Nada más arrancar la película, el cadáver de un cervatillo que se levanta torpemente tras ser atropellado, no deja duda de que la epidemia ya está en marcha, solo queda esperar a que el tren se ponga en marcha y disfrutar del espectáculo. El inmejorable escenario crea multitud de situaciones estresantes y claustrofóbicas, una ida y venida de zombies por los vagones del tren en marcha, que Yeon Sang-ho maneja con gran control durante todo el metraje, sin perder el ritmo en ningún instante y logrando escenas realmente impactantes. En definitiva, «Train to Busan» es lo que muchos esperamos de una película de zombies, adrenalina a tope y unos efectos especiales impactantes.


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