Cobertura Especial Festival de Sitges 2010

Cobertura Especial Festival de Sitges 2010

DÍA 1, JUEVES 7 DE OCTUBRE

Hoy 7 de Octubre, da comienzo una nueva edición del Festival de Sitges 2010. La cinta elegida para inaugurar el certamen de este año es la esperada «Los ojos de Julia», que contará con el correspondiente Pase de prensa y Photocall al que asistirán parte del equipo, como el director Guillermo Morales y la actriz Belén Rueda entre otros. «Chatroom» es otra de las propuestas para el día de hoy, último trabajo del director japonés Hideo Nakata, quien adapta una obra teatral escrita por Enda Walsh. Hoy también es el día elegido para el estreno en primicia del documental «El hombre que vió llorar a Frankenstein» dirigido por Angel Angulo. El documental repasa la vida de Paul Naschy, la leyenda del fantaterror español e icono internacional del cine de terror. «La Sombra Prohibida» de José Luis Alemán, continuará la historia que el mismo realizador empezara el año pasado con «La Herencia Valdemar». Otros títulos que podrán verse mañana son la coreana «Possessed» o la polémica «The Life and Death of a Porno Gang».
Los Ojos de JuliaChatroomEl Hombre que vió Llorar a FrankensteinLa Sombra Prohibido
Aunque la película más popular de las proyectadas a lo largo de la primera jornada del 43 Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya es, indudablemente, Los ojos de Julia, el nuevo film del realizador Guillem Morales, quien debutó en el terreno del largometraje el año 2004 con El Habitante incierto, este corresponsal ha decidido posponer el visionado del film a cuando tenga lugar su estreno comercial en España: el 29 de octubre.

Presentación Presentación

Dejando de lado la cinta de Morales, el primer film que he visionado en Sitges ha sido Possessed (Bool-sin-ji-ok, 2009) film de Corea del Sur dirigido por el debutante Lee Yong-Joo, ex-colaborador de Bong Joon-ho, notable realizador del mismo país (Memories of Murder, The Host, Mother). La película de Lee Yong-Joo resulta atractiva durante aproximadamente una hora de su metraje, durante el cual suman positivamente varios elementos de la obra: la sobriedad narrativa por la que opta Lee, quien emplea un tempo pausado pero no moroso que le permite obtener una atmósfera crecientemente inquietante y sugerente, partiendo de una base de lo más sencilla: la joven Hee-Jin vuelve a casa cuando un llamada la alerta de la desaparición de su hermana pequeña. La madre de ambas, una fanática religiosa, insiste en asegurar que solo las oraciones podrán devolver a la pequeña, pero un policía intervendrá en el caso descubriendo conforme progresa en su investigación las extrañas implicaciones que tiene la desaparición de la niña. Lo aparentemente sobrenatural irá penetrando en la realidad cotidiana de los personajes implicados en el caso. A lo dicho hace un instante cabe sumar la talentosa puesta en escena del realizador, quien parece ser consciente del valor dramático que deben atesorar los cambios de plano o de ángulo de cámara (merece la pena mencionar el plano que introduce el tono sobrenatural en el film: el policía que investiga el caso interroga a un hombre del vecindario acerca del comportamiento habitual en Hee-Jin y su madre, y el realizador, en un momento determinado de la conversación, emplea un encuadre casi cenital, que incluye a los dos hombres y la presencia visual de las ramas retorcidas de un árbol, y lo acompaña con un movimiento de grúa cuya intencionalidad es puramente atmosférica y enrarecedora), y su convincente dirección de actores, que consigue que el elenco en conjunto sea no solo eficaz en su cometido, sino una clara y continuista demostración (respecto al cine de sus compatriotas Bong Joon-ho o Park Chan-wook, entre otros menos conocidos) de que una de las más evidentes características del cine contemporáneo de Corea del Sur es la alternancia de tonos dramáticos serios con otros más humorísticos y/o irónicos: la misma situación que da pie al citado movimiento de grúa continua con una extraña conversación entre ambos hombres, hasta que el interrogado cambia súbitamente de tema (Hee-Jin y su madre), y saca a relucir algunas de sus violentas experiencias durante la guerra de Vietnam: la situación deviene al mismo tiempo humorística y inquietante.

PossessedPossessed

No son estas las únicas ideas interesantes del film, que atesora otros momentos atractivos y convincentes, pero por desgracia Lee Yong-Joo malogra el resultado global de la película con unos 30-40 minutos finales enrevesados en exceso y que pretenden volver complicada una historia mucho más sencilla. De todos modos, Possessed también confirma otros de los temas estrella de la cinematografía coreana: la desestructuración familiar y la influencia de la religión católica en los ciudadanos del país.

Más interesante y sugerente, en su también imperfecto conjunto, me ha parecido Chatroom, producción del Reino Unido dirigida por el japonés Hideo Nakata (conocido sobre todo por los films The Ring y Dark Water), que navega por las procelosas y confusas aguas (todavía por explorar debidamente) de internet y las redes sociales, y los cambios que estos han propiciado en el comportamiento de los seres humanos, especialmente en los más jóvenes. Aunque todavía es muy pronto para evaluar el impacto real y definitivo de Facebook o Second Life en los seres humanos contemporáneos (es decir, en gran parte de los habitantes del planeta), Nakata tiene muy claro como enfocar una ficción claramente anclada en la realidad más reconocible por todos. Y es que, en verdad, lo más irreal de la propuesta deviene la estilizada visualización de las chatrooms que definen la respectivas personalidades de algunos personajes del film, por que muy real se me antoja el proceso de manipulación de Jim, un joven bastante desorientado y apocado (debido a un cruel acontecimiento de su pasado que le ha condicionado en su formación como adulto: su muy temprano abandono – de niño – en un parque a manos de su propio padre) a manos de William (otro joven no menos perdido que el anterior), quien pretende conducir conscientemente al primero hacia el suicidio para convertir luego el suceso en todo un significativo (y para el propio William casi trascendente) acontecimiento en la red de redes, que hoy por hoy ha devenido para muchas ciudadanos una especie de sustituto ritual de la iglesia. Los conflictos de identidad, la mentira, la conducta sexual desviada (un adolescente negro se siente atraído por la hermana de 11 años de un amigo suyo), los grupos de autoayuda, la confusión cada vez más abstracta y resbaladiza entre realidad y ficción, etc. convergen convincentemente en un film que logra de forma harto imaginativa sustituir lo que podría haber devenido una cansina acumulación de planos de manos tecleando en el ordenador conversaciones en chats (al fin y al cabo los cinco protagonistas del film se relacionan fundamentalmente a distancia) al visualizar mediante secuencias de corte irreal el impacto o las sensaciones que tienen las conversaciones del grupo en cada uno de los miembros del mismo, que pese a mantener las distancias parecen experimentar situaciones muy reales (al menos para ellos). Hideo Nakata emplea coherentemente iluminaciones opuestas para definir la cruda realidad individual de los jóvenes protagonistas (los planos que muestran a estos en sus respectivos entornos familiares tienden a la frialdad y/o suciedad visual) y la atractiva y chillonamente colorista (e irreal) experiencia común que mantienen los mismos. No son pocos los planos que delatan que en Nakata existe un realizador de notable talento: su uso del formato 1:85 (que el realizador emplea casi como si se tratará del más cuadrado 1:33) se revela una opción convincente a nivel visual, y permite al realizador sacar provecho de los múltiples primeros planos de los personajes (este es un film que busca sobre todo la tensión psicológica), que sostienen convincentemente los actores: desde los más conocidos Aaron Johnson (el kick-ass de la película homónima) y Imogen Poots (vista recientemente en Centurión), hasta los menos conocidos pero no inexpertos Matthew Beard, Hannah Murray y Daniel Kaluuya. Mención especial merecen planos como el que visualiza la aparición en la chatroom privada de William (bautizada con el nombre de Chelsea Girls, de ahí el equivoco que provoca) de un viejo pederasta que se hace pasar por una jovencita. William también se hará pasar momentáneamente por una menor de edad, para al instante expulsar al tipo de su espacio virtual. En otra ocurrente secuencia (que tampoco detallaremos aquí, pues merece la pena contemplar la solución visual surgida de la mente del realizador japonés), Nakata describe mediante un travelling lateral las diferentes (y muy extrañas) vivencias que tienen lugar simultáneamente en diversas chatrooms de la red: el movimiento de cámara finaliza al llegar a una chatroom en la que se encuentra Mo, el joven afroamericano que se siente atraído por la hermana de 11 años de su mejor amigo, intentando entablar una relación con un estropeada mujer de 50-60 años que ansía llevar a cabo con el jovencito algunas de sus fantasías sexuales nunca anteriormente consumadas. Solo puedo añadir que muy difícil me parecería que algún espectador del film no conociera en la vida real a personas similares a las expuestas en el film de Nakata, o que incluso el propio espectador hubiera llevada a cabo actos similares a los descritos en Chatroom. A su modo, el film de Nakata es un documental acerca de la relaciones humanas en la vida actual.

ChatroomChatroom

Y para terminar con la crónica del día de hoy, hablaremos de la francesa Captifs, dirigida por el debutante Yann Gozlan. Se trata de una previsible incursión en el terror duro galo que han popularizado films como Haute Tension, Frontière(s), Martyrs o A l´intérieur, y de la que ha surgido una muy extensa cantera de nuevos realizadores. Yann Gozlan parte de una premisa argumental mínima (tres voluntarios que ofrecen ayuda humanitaria en una Yugoslavia en guerra son secuestrados y encerrados por un grupo de desconocidos, que tienen la intención de extraerles los órganos para su consabido tráfico. Evidentemente, los tres intentarán con todas sus fuerzas e ingenio huir de sus captores). Si Captifs resulta totalmente predecible en su desarrollo argumental, merece la pena destacar la labor de Yann Gozlan, quien planifica y monta con esmero la película, cuyo balance global se encuentra indudablemente por encima de lo que ofrecen films similares rodados en Estados Unidos (a los que, por cierto, los mencionados films franceses imitan, aunque sea añadiendo de su propia cosecha una personalidad gala muy marcada).

Merece la pena destacar la refinada maldad de uno de los personajes del film: un doctor, cuyo cometido es mantener sanos a los tres capturados hasta el momento de extirparles los órganos, controla minuciosamente el pulso de estos cada vez que los revisa, lo que da pie a una inteligente secuencia posterior: Mathias (Eric Savin), uno de los presos, halla un manera de perforar la pared de su celda con la intención de desmontar una verja que le permitirá alcanzar el exterior. Mientras se encuentra enfrascado en tal labor, aparecen el médico y uno de sus captores, para una de sus inspecciones físicas rutinarias, y Mathias debe parar bruscamente lo que estaba haciendo y disimular, mientras el doctor le toma el pulso y se vuelve consciente (debido al marcado aceleramiento del corazón de Mathias) de que su presa oculta secretas intenciones. No desvelaré aquí como finaliza la situación. También elegante y atractivo resulta el plano cenital, que tiene lugar cercana la conclusión del film, que muestra a la única chica capturada huyendo por un campo de trigo junto a una niña también secuestrada. Quizá nada que no hayamos visto antes, pero filmado con convicción y mala leche, y, lo que es mejor, sin necesidad de recurrir a litros de sangre para impactar al espectador. Captifs ha sido la primera película de la jornada en suscitar aplausos de los espectadores: especialmente en los momentos más contundentes del film: así es, ha sido y será el público habitual de Sitges.

CaptifsCaptifs

Crónica: Oscar Navales

DÍA 2, VIERNES 8 DE OCTUBRE

El segundo día de Festival, nos deparará por ejemplo, el estreno de la cinta española «Agnosia», dirigida por Eugenio Mira e interpretada por Eduardo Noriega, quienes estarán presentes en la rueda de prensa y photocall del film. Una de las películas más esperadas por un servidor es la cinta Mexicana «Somos lo que hay», un drama social teñido de canibalismo. «Rubber»«Tucker and Dale vs Evil» y «Hatchet II», pondrán la nota de humor y gore a este viernes con puertas al fin de semana, que tendrá su representación asiática con la película «Confessions» de Tetsuya Nakashima. Otros títulos para el día de hoy son: «The Door», «Primal» o «Notre Jour Viendra».

AgnosiaSomos lo que hayTucker ans Dale Vs EvilConfessions

(La crónica del 2º día no estará disponible, disculpen las molestias…)

Photocall y Rueda de prensa del equipo de «Agonisa» Eugenio Mira / Eduardo Noriega / Barbara Goenaga / Félix Gómez / Antonio Trashorras
Photocall Rueda de prensa
Barbara GoenagaEduardo Noriega
Niñas del cartel de este añoNiñas del cartel de este año con Eduardo Noriega
Photocall del equipo de «Lo más importante de la vida es no haber muerto» Pablo Martín Torrado / Olivier Pictet / Marian Aguilera / Mercè Montalà / Saskia Vischer
PhotocallPhotocall
Photocall del equipo de «Life and Death of a Porno Gang», «Catfish», «8th Wonderland», «The Door» Mladen Djorjevic / Henry Joost / Ariel Schulman / Nicolas Alberny / Jean Mach / Anno Saul
photocallphotocall
DÍA 3, SÁBADO 9 DE OCTUBRE
Hoy 9 de Octubre, llegamos al tercer día y el primer fin de semana de Festival, donde podremos ver por ejemplo, la cinta española «Carne de Neón» de Paco Cabezas, con la presencia en rueda de prensa y photocall del director y los actores Macarena Gómez y Mario Casas. Hoy es el día de la esperada proyección de «La Casa Muda», cinta uruguaya del realizador Gustavo Hernández, que llega con las espectativas de ser la primera película rodada en una sola toma y con tan solo una cámara fotográfica. También podremos ver otra de las interesantes películas del Festival, «The Last Exorcism» de Daniel Stamm, que recupera una oscura historia de posesiones, que en esta ocasión, contiene secuencias grabadas cámara en mano. La francesa «Notre Jour Viendra» con Vincent Cassel, la japonesa «Confessions», «Frozen», «Afterlife» o «Damned By Dawn«, son otros de los títulos que podrán verse hoy en el Festival de Sitges 2010.
Carne de NeónLa Casa MudaThe Last ExorcismNotre Jour Viendra

Tras mi involuntaria ausencia del Festival de Sitges. ayer viernes día 8 y por motivos de salud, hoy he retomado el transcurso del mismo con nada menos que cuatro películas, que, todo hay que decirlo, han presentado una calidad general (y individual) bastante por debajo de lo visto la primera jornada del Festival; recordemos: Possessed, Chatroom y Captifs.

La primera de las películas del día ha sido El último exorcismo (The Last Exorcism, 2010, Daniel Stamm), coproducción entre Estados Unidos y Francia que pretende aprovechar de forma harto evidente el tirón comercial y crítico de películas como Rec, Monstruoso, The Blair Witch Project o Paranormal Activity, entre muchas otras menos conocidas. La película de Daniel Stamm se revela moderadamente inteligente y coherente durante apróximadamente 40 minutos de su hora y media de metraje, los cuales se erigen en una interesante visión del engaño estético y escenográfico que se esconde tras los supuestos exorcismos que practican no menos supuestos expertos en el tema alrededor del mundo…y con la supuesta supervisión directa del Vaticano. Evidentemente, nos encontramos ante un film que convierte a la cámara en mano en su única razón de ser formal: dicho sea de paso, esto no es, en principio, necesariamente bueno o malo. Un cámara y una reportera siguen al reverendo Cotton Marcus hasta una casa situada en un apartado pueblecito en plena América profunda, en cuyo interior se encuentran una chica supuestamente poseía por un demonio, su escéptico hermano, y el puritano padre de ambos. La razón principal por la que Cotton Marcus ha decidido revelar sus falsos exorcismos ante una cámara de televisión se encuentra en la muerte accidental por asfixia de un niño en un exorcismo erróneamente manejado por un compañero de profesión. Cotton siempre ha llevado a cabo su labor con profesionalidad, aún a sabiendas de la mentira en que se ve sustentada, por el placer personal de contemplar como, pese a todo, el simulacro terminaba por liberar a los supuestos poseídos de traumas mucho más terrenales: frecuentemente de tipo psicológico y/o psiquiátrico. Pero la muerte del pequeño le ha reportado frecuentes pesadillas en las que su propio hijo fallecía también víctima de un exorcismo. Como puede comprobarse, una interesante base argumental, convincentemente desarrollada durante la mitad de la cinta, que en su segunda mitad (y aquí no desvelaremos lo que tiene lugar en ella) se revela, sino desprovista de interés por completo, sí algo demasiado efectista en lo que a giros de guión se refiere, hasta llegar a unos planos finales francamente mediocres y deudores de cualquiera de los clímax dramáticos de cualquiera de las películas citadas al principio de este párrafo…y no digo nada más. Por supuesto, El último exorcismo tiene todavía más puntos débiles en su aspecto formal, y es que sustentar toda una película de hora y media en la fácil artimaña de la cámara en mano no tiene por que ser precisamente una buena idea artística sino se ve respaldada por un talento cinematográfico a la altura de las circunstancias. De todos modos, otro punto a destacar del film es la labor de su no muy extenso reparto: todos los actores están bien, y algunos, como Patrick Fabian (a cargo del reverendo Cotton Marcus) o Ashley Bell (a cargo de Nell Sweetzer, la adolescente poseída), realmente notables.

El Último ExorcismoEl Último Exorcismo

La segunda película de la jornada ha sido la española Carne de neón, segunda incursión de Paco Cabezas en el terreno del largometraje, tras Aparecidos (2007). La película se vende como una versión a la española del cine más reconocible (y olvidable) del inglés Guy Ritchie (artífice de Lock & Stock, Snatch: Cerdos y diamantes o Rocknrolla, entre otras), y eso mismo resulta ser: casi dos horas de continuo desmadre narrativo, con desfile constante por sus imágenes de chulos, prostitutas, policías de dudosa moral, jovencitas adolescentes dispuestas a follarse a todo el que pillen por delante, un travestí que quiere llevar a cabo una operación de cambio de sexo para poder devenir una gran estrella del porno, tipos de rudo aspecto que emplean la violencia de forma hiperbólica, etc. En fin, que los adeptos a este tipo de productos seguro que se sentirán inclinados a disfrutar desenfrenadamente con el cóctel propuesto por Cabezas. A los demás, sólo nos quedará reírnos en determinados momentos del film, el cual resulta pese a todo aceptablemente entretenido, y destacar la labor del actor Vicente Romero, verdaderamente sorprendente a cargo de su papel de Angelito.

Photocall Photocall

La casa muda, debut en la dirección del uruguayo Gustavo Hernández, resulta un penosa incursión latinoaméricana en el terreno de los films de terror filmados cámara en mano (de nuevo hay que traer a colación films como Rec, Monstruoso, The Blair Witch Project o Paranormal Activity), aunque esta vez con una supuesta novedad añadida: gran parte de la película está filmada en un único, discutible y nada virtuoso plano-secuencia. Lo de discutible viene a cuenta por que algunos momentos del film podrían haber permitido cortes invisibles de montaje (algunos planos en negro, justificados argumentalmente por la casi nula iluminación que existe en la casa en la que tiene lugar casi toda la acción de la película, o algunos rápidos barridos de cámara hacia el final de la cinta) y lo poco destacado del pretencioso plano-secuencia que se permite Hernández por que este realizador todavía tiene mucho que aprender de los grandes maestros del cine en lo que a esta opción estética y narrativa se refiere: véanse sino (y escojo únicamente una obra de cada uno de ellos, no necesariamente la mejor) los grandes films de realizadores como Orson Welles (Sed de mal), Brian de Palma (Atrapado por su pasado), Andrei Tarkovsky (Nostalgia), Béla Tarr (El hombre de Londres), Theo Angelopoulos (La mirada de Ulises), o tantos otros a lo largo de la historia del cine. A su lado, Hernández y su película son la viva demostración del amateurismo cinematográfico. Como el propio realizador ha reconocido, su película es una producción minúscula, y los resultados artísticos de la misma también lo son. Al comparar al film de Hernández con algo más terrenal (y reciente), como por ejemplo la propia The Last Exorcism, tampoco sale precisamente muy bien parada la obra del uruguayo.

La Casa MudaLa Casa Muda

Por último, hablar brevemente de la robusta producción de artes marciales Legend of the fist: The return of Chen Zhen, dirigida por Andrew Lau. Se trata de nada menos que de una desbocada y cansina epopeya patriótica china en la que el héroe (o super-héroe) patrio, el Chen Zhen del título, interpretado por la estrella asiática Donnie Yen, se dedica a patear contundentemente culos y articulaciones de todo tipo del invasor japonés, y es que el film transcurre poco después de que China haya sido invadida por Japón en el transcurso de la Primera Guerra Mundial. El espectáculo, por momentos verdaderamente atroz y hiperbólico en su exagerada plasmación de las artes marciales, sólo podrá ser tomado en serio por espectadores algo cortos de mira, aunque hay que decir que el film también se toma demasiado en serio a si mismo en casi todo momento. En una secuencia del film, Chen Zhen, poco después de haber sido torturado por los japoneses, se batirá el solito con toda una escuela de guerreros del país invasor (docenas, puede que incluso cientos de adversarios), logrando salir ileso (como no) del enfrentamiento. Lo más misterioso del caso, y lo que me suscita dudas a nivel personal, es relativo al desmedido odio contra los japoneses que pone en solfa el film chino, y su posible significado a tantos años de distancia del conflicto bélico que sirve de marco histórico-narrativo al producto. Para el que quiera tener otra visión más madura de las diferencias entre chinos y japoneses (aunque esta vez durante la Segunda Guerra Mundial) recomiendo encarecidamente el visionado del film Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!), dirigido también por un realizador chino, Lu Chuan, con una visión más compleja de las cosas.


Crónica: Oscar Navales


Cobertura Especial Festival de Sitges 2010

DÍA 4, DOMINGO 10 DE OCTUBRE
El cuarto día de Festival dará comienzo con la proyección de «Secuestrados» (Kidnnaped). Cinta de los productores de la exitosa «Celda 211», que dirige el debutante Miguel Ángel Vivas. Por otro lado, podremos ver la curiosa «Rare Exports: The Christmas Tale», cinta Finlandesa que da un nuevo y oscuro trato al personaje de Santa Claus. Hoy llegará también al Festival el último trabajo de John Carpenter «The Ward», thriller psicológico con el que mítico realizador pretende recuperar parte del carisma perdido en sus últimos trabajos. Mencionar también, que la noche del Domingo, tendrá lugar una de las emblemáticas maratones del Festival, bajo el título de «Japan Madness», con títulos tan llamativos como «Brutal Relax», «Helldriver», «Mutan Girls Squad» y «Alien Vs Ninja».
SecuestradosRare Exports: The Christmas TaleThe WardMutant Girls Squad

John Carpenter y Jalmari Helander: estos han sido los nombres clave de la jornada. O lo que es lo mismo, la visión plenamente clásica y asentada del relato terrorífico, por un lado, y la renovación de un cierto tipo de cine fantástico por el otro.

Empecemos por Carpenter. The Ward, el retorno del admirado realizador a la pantalla grande tras diez años de ausencia, se salda con un film sólidamente planificado, que muestra un buen aprovechamiento narrativo y estético (como es habitual en Carpenter) del formato 2:35, y que se sustenta en una relato eficaz aunque nada sorprendente, pero asumido con plena convicción narrativa por el realizador hasta sus últimas consecuencias. A medio camino entre el thriller psicológico ambientado en un centro psiquiátrico, el drama adolescente y la más clásica historia de fantasmas, el film puede recordar, a estas alturas, a no pocos films rodados en los últimos 15 años: desde Carretera Perdida (David Lynch) hasta Origen (Christopher Nolan), pasando por Femme Fatale (De Palma), Identidad (Mangold), Shutter Island (Scorsese), y muchas otras; pero es conveniente recordar que el propio Carpenter dirigió antes que todos ellos la interesante aunque irregular En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, 1995), que presenta no pocos elementos comunes con esta The Ward, título cuya traducción al castellano vendría a ser algo así como «la sala» o «el pabellón». El film de Carpenter (quien, según Imdb, en estos momentos parece estar preparando un nuevo film que llevaría por título L.A. Gothic) no sólo resulta digno gracias a la habilidad narrativa y a la planificación del realizador, sino también a una estupenda dirección de actores (todas las jóvenes actrices del film resultan convincentes en sus respectivos roles, pero el actor Jared Harris está simplemente magnífico a cargo de su ambiguo personaje, el Dr. Stringer), a la notable y atmosférica fotografía de Yaron Orbach, la labor en el montaje de Patrick McMahon, y la banda sonora más característica y reconocible en el cine de este realizador, en este caso de nuevo compuesta por el propio Carpenter junto a Mark Kilian. El resultado: un buen film de Carpenter, con todo lo que esto implica, incluidos ciertos sustos fáciles y previsibles que el realizador acompaña con una estruendosa tormenta sonora y sucesivos finales que intentar dar unas cuantas vueltas de tuerca (quizás demasiadas) al relato. Las entradas para las sesiones de The Ward: agotadas.

The WardThe Ward

Tim Burton y Henry Selick lo lograron con Pesadilla antes de Navidad, y Jalmari Helander lo ha vuelto a lograr con Rare Exports: a Christmas Tale, un notable film fantástico, de apenas 80 minutos de duración, que reinventa de forma harto peculiar y sugestiva el (falso) mito de la Navidad y a su figura más representativa: Papa Noël. Prácticamente todo en el film funciona a la perfección (el talento visual de Jalmari Helander, la fotografía, la concisión narrativa del guión, la excelente labor de todos los actores, los no muy abundantes pero convincentes efectos especiales, etc.). Jalmari Helander, invitado presente en Sitges, ha presentado el film de forma muy clara: «sólo quería decir unas palabras. Feliz Navidad», y razón no le faltaba, por que estas Navidades quizá todos los que hemos contemplado las imágenes de su film recibamos a Papa Noël de forma muy diferente a la habitual. Quizá no sea conveniente desvelar mucho de un film que presenta no pocas imágenes novedosas y atractivas, alejándose mucho del fantástico más instaurado en la actualidad. Esperemos que Rare Exports: a Christmas Tale, una producción finlandesa, consiga más tarde o más temprano una distribución comercial en nuestro país, del mismo modo que el excelente film sueco Déjame entrar lo logró dos años atrás. Jalmari Helander y la salud del cine en general que llega hasta nuestra carteleras lo merecen sin duda alguna. Además, después de cuatro jornadas del Festival, este film finlandés ya empieza a perfilarse como uno de los posibles candidatos a estar presentes en el palmarés. El público ha recibido realmente bien al film de Helander, apoyándolo con constantes aplausos durante y después de la proyección del mismo, y aunque esto no siempre sea buena señal, en este caso ha sido absolutamente merecido.

Rare Exports: Christmas TaleRare Exports: Christmas Tale

Mucho menos destacadas que las anteriores han resultado ser Secuestrados, del español Miguel Ángel Vivas (quién dirigió en 2004 el film Reflejos), y Fase 7, debut en la realización del argentino Nicolás Goldbart. La primera deviene una copia desvaída y superficial de films como Funny Games, de Michael Haneke (en sus dos versiones) o La habitación del pánico, de David Fincher. Ni el film de Haneke ni el de Fincher me han suscitado nunca especial simpatía, pero en todo caso destacaban por una contundente frialdad dramática (la primera) y por una virtuosa tramoya cinematográfica (la segunda) que las imágenes del film de Vivas apenas logran arañar. Al ya de por sí mediocre guión, en el que abundan las lagunas argumentales, caben sumarle unos diálogos bastante anódinos, unos planos-secuencia que estéticamente recuerdan más a la televisión de este país que a cualquier otra cosa, una muy irregular dirección de actores (abundan los momentos en los que Vivas no parece controlar la gestualidad o las reacciones de sus actores, lo que ha provocado ciertas risas en los espectadores presentes en el pase matinal del film), y para redondear, Vivas se permite empezar el film, incomprensiblemente, con una secuencia de tensión, a partir de la cual se narrarán los sucesos supuestamente anteriores a la misma, aunque finalmente el acontecimiento inicial no vuelva a tener lugar de nuevo, y la película finalice de forma harto caprichosa y gratuita.

Secuestrados PhotocallSecuestrados

Por su parte, Fase 7 presenta como gran inconveniente, precisamente, su idiosincrasia nacional, y para quien no tenga muy claro que quiero decir exactamente con esto o no haya podido ver demasiado cine argentino actual, concretaré mis intenciones: El problema más grave del film de Nicolás Goldbart reside en que la característica verborrea argentina (los personajes hablan y hablan sin parar) impide que el film tenga un acabado estético lo suficientemente digno y convincente, deviniendo lamentablemente algo más cercano en sus resultados a una mediocre TV movie nacional. Eso sí, sí Fase 7 tiene, pese a todo, momentos divertidos, es fundamentalmente por la labor de sus actores, no por que Goldbart confeccione visualmente los supuestos gags de su película.

Crónica: Oscar Navales

DÍA 5, LUNES 11 DE OCTUBRE

La jornada de hoy Lunes, 5º día de Festival, comenzará con la proyección de la cinta española «14 Days with Victor», que supone el debut del realizador Román Parrado, quien estará junto a parte del equipo del film en el Photocall y rueda de prensa pertinentes. Una película que explora la tortura y el sacrificio de una manera más poética, de culto al cuerpo y al espíritu. Otra de las películas que se estrenan en el día de hoy, es la cinta protagonizada por Kevin Costner «La otra hija«, dirigida por Luis Berdejo e interpretada también por Ivana Baquero (La niña de «El laberinto del Fauno»). «Vanishing on 7 street», es el último trabajo de un habitual al Festival Brad Anderson, quien presenta un thriller de suspense y ciéncia ficción entorno a unos misteriosos apagones. Hoy también podremos ver una de las cintas más esperadas del Festival, «Insidious» de los responsables de la primera entrega de «Saw», Leigh Whannel y James Wan, la cual se mueve entorno a fuerzas malignas y posesiones. Otros títulos que se podrán ver hoy son, la china «Dream Home», la vampírica «Stake land» y el musical moderno de Vampiros y Rock «Suck».
14 Days With VictorLa Otra HijaVanishing on 7 StreetDream Home

14 días con Victor, debut de Román Parrado en la dirección de largometrajes para cine (sus créditos anteriores corresponden al telefilm Rapados) es un film irregular, harto ambicioso en su temática (el sufrimiento y las diferentes formas que tiene el ser humano de enfrentarse a él o de intentar canalizarlo con fines de lo más diverso), y no exento de atractivos, aunque también arrastre una presencia equivalente de defectos y errores. Casi todos los personajes relevantes del film sufren por una u otra razón (un cáncer imparable, la falta de afecto materno, el estancamiento creativo, etc.), pero será Victor, el joven que da título a la película, el personaje-objeto que provocará unas determinadas reacciones en algunos de los seres humanos que le rodean (de un modo que recuerda, en cierto modo y salvando las distancias, al cometido del personaje interpretado por Terence Stamp en la película Teorema, dirigida por Pier Paolo Pasolini en 1968). No es el momento apropiado para desvelar ciertos elementos de la trama argumental, pero a favor de Román Parrado hay que decir que dirige con solvencia a los actores (entre los que destaca el excelente Joe Dixon, quien interpreta el rol de Martin, un pintor que pasa por una mala racha y que, aconsejado por su agente, tomará drásticas decisiones para salvar su prestigio artístico), que planifica correctamente su film aunque opte en casi todo momento por la cámara en mano (me imagino que tal decisión estilística está justificada por la inestabilidad emocional que arrastran los personajes en todo momento, aunque esto, en si mismo considerado, sea uno de los grandes convencionalismos del cine actual), y que intenta dotar de densidad al argumento que maneja gracias a ciertas ideas de puesta en escena (el plano en el que un enfermo de cáncer pide a su hija que abra la puerta de un armario, para de ese modo poder contemplarse a si mismo en un espejo – «ese que ves ya no soy yo», y justificar con esa imagen su negativa a ver las fotografías – otras imágenes – que la chica le ha hecho en su lamentable estado). Como decía al principio, no todo es positivo en el film, aunque en esta ocasión no voy a poner al descubierto lo que a mi parecer son sus grandes defectos y debilidades, por que creo que, por una vez, vale la pena arriesgarse a ver un film, 14 días con Victor, que acumula una importante cantidad de ideas sugerentes aunque sea al precio de resultar imperfecto en su conjunto y en ocasiones irritante.

14 Days With Victor14 Days With Victor

La nueva hija (The New Daughter, 2009), incursión del realizador español Luis Berdejo en la industria norteamericana, es un correcto y efectivo cuento de terror, que puede recordar de forma algo superficial a ciertas películas de Jacques Tourneur o M. Night Shyamalan, al mismo tiempo a algunos cuentos de H. P. Lovecraft o Arthur Machen, pero al que el realizador no termina de imprimirle toda la fuerza necesaria para devenir una obra digna de recordar. Kevin Costner está realmente eficaz en su cometido de padre soltero progresivamente más preocupado por los cambios que se van dando, cada vez con más fuerza, en su hija adolescente (es realmente divertida la secuencia en la que el personaje busca desesperadamente en internet información acerca de temas como «adolescentes y hormonas» (entre otros temas relacionados con los cambios sexuales que se dan en la adolescencia y como estos revierten en el comportamiento femenino), o «padres irresponsables», en alusión a su incapacidad para criar a sus dos hijos, con los que se ha trasladado a vivir a una solitaria casa situada a las afueras de Carolina del Sur. Luís Berdejo planifica con más funcionalidad narrativa que con verdadera chispa creativa, dejando para el final de La nueva hija los dos mejores planos (excelentes) de todo el film. Esperemos que, pese al bajo rendimiento económico que el film ha tenido en Estados Unidos, el joven realizador goce de nuevas oportunidades laborales que le permitan desarrollar más ampliamente su capacidad para el fantástico, pues ideas sugerentes no le faltan.

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Dream Home (Wai dor lei ah yut ho, 2010), dirigida por el realizador hongkonés Pan Ho-Cheung, es una contundente mezcla de sátira social, película con asesino en serie, gore extremo y grandes cantidades de mala leche y humor salvaje. El titulo, cuya traducción del inglés sería algo así como «casa soñada», está puesto en relación a la actual crisis económica (en parte consecuencia de la burbuja inmobiliaria consentida por todos a lo largo de la última década), y a las trabas que se le ponen a la protagonista del film para adquirir el piso que ansía, y al cual le gustaría trasladarse a vivir junto a su anciano padre. El film de Pan Ho-Cheung es lo suficientemente dinámico y divertido para darle una oportunidad, y las escenas gore y/o terroríficas están solventadas con notable pericia técnica y narrativa. También conviene decir que uno de los asesinatos perpetrados al principio del film por la desbocada protagonista ha logrado dejar muda a la audiencia del Auditori de Sitges, cuando lo más habitual en el Festival es que estos momentos provoquen al instante toda una serie de aplausos. Por algo será.

Dream HomeDream Home

Vanishing on 7th Street (2010), supone el regreso de Brad Anderson a un Festival, el de Sitges, del que ya es un habitual. El film parte de una premisa atractiva: un apagón deja a la ciudad de Nueva York completamente a oscuras; cuando la situación se normaliza, solo unos pocos supervivientes (pues millones de ciudadanos han desaparecido inexplicablemente) se unen para intentar encontrar una respuesta al enigma. La oscuridad les rodea, y en ella parece habitar un extraño peligro; las fuentes de luz artificial devendrán las únicas armas eficaces en tal peligrosa situación. Por desgracia, Brad Anderson utiliza tales elementos narrativos para confeccionar un relato minimalista y con ínfulas metafóricas acerca de la existencia del ser humano (quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, etc.), el mal, la fe y la inocencia, entre otros temas, pero sin desarrollarlos de forma convincente en ningún momento. El film resulta muy mecánico y limitado en los elementos visuales que maneja para generar suspense, y la monotonía no tarda en apoderarse de la función. Encima, Anderson fuerza el significado de algunos elementos del film desde el principio del mismo; ej: Paul (John Leguizamo) ilumina las páginas del libro que lee en el interior de la sala de proyección de un cine con la luz de la linterna que va incorporada al casco que lleva sobre su cabeza. Cuando sale al exterior de la sala, la chica de las palomitas, que le insinúa una posible cita, le pide que deje de deslumbrarla con la luz del mismo casco, que Paul se ha olvidado de apagar. Instantes más tarde, cuando el apagón haya tenido lugar, con las consecuencias citadas líneas arriba, las fuentes de luz artificial, de cualquier tamaño y naturaleza, se harán indispensables para los pocos supervivientes al desastre, pero la construcción narrativa y visual del film naufragará por resultar en todo momento, en detalles similares a los mencionados, excesivamente evidente y pedestre.

Vanishing on 7 StreetVanishing on 7 Street

Crónica: Oscar Navales

DÍA 6, MARTES 12 DE OCTUBRE

En el sexto día de Festival, nos espera uno de los últimos trabajos del director japonés Takashi Miike, «Thirteen assassins», una sangrienta aventura clasicista de batallas samurais. A esta cinta asiática, se le suman en el día de hoy «Zebraman: Attack on Zebra City» del mismoTakashi Miike, y «The Shock Labyrinth 3D», historia de fantasmas en tres dimensiones del director de «Ju-on» Takashi Shinizu. Y por si fuera poco, el fantástico oriental no termina ahí, ya que Takeshi Kitano, presenta su regreso al cine de siempre con «Outrage», acción, yakuzas y sangre. Entre tanto cine asiático, destacar la cinta de Christopher Smith «Black Death», director de constantes cambios de registro en su filmografía, con cintas que van desde el bodrio «Creep» con Franca Potente, la sangrienta y divertida «Desmembrados», y «Triangle»terror psicológico a bordo de un barco, que también se proyecta este año en Sitges. Si te gusta el cine asiátco variado, este es tu día...
Thirteen assassinsThe Shock Labyrinth 3DOutrageBlack Death

Aunque la jornada de hoy ha estado completamente polarizada por el cine japonés (por un lado, Thirteen assassins, de Takashi Miike; por el otro, Outrage, de Takeshi Kitano) la auténtica sorpresa ha sido (al menos para mi) el film Black Death, coproducción del Reino Unido y Alemania, dirigida por Christopher Smith, que narra un pequeño cuento de terror en el que, con el marco de los primeros brotes de peste bubónica en Inglaterra durante la Edad Media, un joven monje deberá decidir entre seguir siendo fiel a su Dios (la religión cristiana) o abrazar la herejía propuesta por una supuesta bruja que impone sus designios en un pequeño pueblo que vive misteriosamente aislado del brote de peste. Black DeathEddie Redmayne, a cargo del papel del joven monje protagonista, y de la holandesa Carice Van Houten, aquella actriz que sorprendió inmejorablemente hace unos años con su labor en El libro negro, de Paul Verhoeven) y por la atmósfera fotográfica, realista, húmeda y tétrica al mismo tiempo, lograda por el operador Sebastian Edschmid. Aunque Christopher Smith también recurre (al igual que tantos otros directores con film presente en el Festival de Sitges) a la en estos tiempos muy sobada cámara en mano, buscando realzar el aspecto realista de su film, ello no impide que el realizador impregne al relato de un tempo narrativo adecuado, y que la construcción visual de ciertos planos se revele verdaderamente inquietante (Ej: el plano en el que uno de los soldados que acompañan al joven monje es alzado por dos hombres, siguiendo órdenes de la bruja, y crucificado, mientras la cámara transmite el horror subjetivo del momento al ir completamente adherida al cuerpo del actor que interpreta al crucificado). El excelente epílogo que cierra el relato, y que sugiere el verdadero inicio del terror real que se vivió durante la Edad Media con el nacimiento de la inquisición y de las terroríficas acciones que sus miembros llevaron a cabo en nombre de Dios, redondea definitivamente este interesante film. sustenta su interés en un relato sugestivo y modélicamente construido, que no pierde fuelle en ningún momento, y que se ve notablemente respaldado por su excelente reparto (entre los que destacaría la labor de

Black DeathBlack Death

Por su parte, Takashi Miike y sus Thirteen assassins han conseguido entusiasmar al masivo público asistente al primer pase matinal de la película. No voy a ser yo quien le niegue al realizador ciertas virtudes, pues afortunadamente Thirteen assassins se encuentra más cerca en sus resultados a un film como Audition (todavía hoy la película más interesante que he visto de su realizador) que a otros tan desastrosos como Gozu, Ichi the killer o Yatterman. La primera secuencia del film, en la que se plasma el acontecimiento que desencadenará toda la trama posterior: el suicidio ritual de un samurai mediante la técnica conocida como seppuku, y en el que la víctima se abría las tripas con una daga (conocida como tantö) de unos 20-30 centímetros de longitud, está realmente bien filmada, y en un plano de la misma, Miike recurre con gran habilidad a un plano medio del samurai, cuando esté lleva a cabo su desentrañamiento, que deja en fuera de campo la parte de su cuerpo que se va a ver afectada por la acción de la daga, sin que ello despoje precisamente a la acción física que tiene lugar de la virulencia que se le presupone. Durante aproximadamente una hora y media de metraje, Miike narrará pausadamente los preparativos que un grupo de 13 samurais llevarán a cabo para vengarse de un brutal señor feudal que ha permitido la masacre total de un pueblo, dejando para los 45 minutos finales la verdaderamente explosiva mezcla de acción, violencia, humor, y demás elementos afines al realizador, que sus fans esperaban como agua de mayo. Aunque en el conjunto existen momentos ingeniosos, divertidos o que revelan la habilidad cinematográfica del realizador japonés, lo cierto es que Thirteen assassins tiene algo de impostura posmoderna, y sus variaciones de tonalidad dramática no terminan de cuajar. Un plano como el que muestra a unos toros (digitales) ardiendo desbocados y persiguiendo samurais deja bastantes cosas claras: la seriedad y vehemencia dramáticas de la primera hora y media del film sólo pretendían provocar una fricción evidente con el metraje posterior, mucho más desenfadado que el precedente. Como Sitges ha demostrado, a ciertos seguidores del cine japonés actual esto les hace bastante gracia. Al resto…siempre nos quedarán clásicos como Naruse, Mizoguchi, Kurosawa, Ozu, etc., o realizadores actuales como Hirokazu Kore-Eda.

13 Assassins13 assassins
Un nuevo film de Takeshi Kitano, al igual que uno de Miike, siempre deviene todo un acontecimiento en el marco de un festival como el de Sitges, y Outrage lo ha vuelto a demostrar. A un yakuza se le entrega un cutter (¡¡!!) con el que deberá proceder a cortarse un dedo de una mano. Un tren entra en un túnel, dejando en la más completa oscuridad el interior de los vagones que lo conforman, y al momento el súbito y breve resplandor de los disparos de una pistola iluminan el lugar: ha tenido lugar un asesinato y el sonido del arma al disparar ha quedado oculto por el más intenso sonido del tren al atravesar el túnel. Un yakuza recibe la orden de disparar por la espalda a otro yakuza de mayor rango, y al terminar su trabajo procede a asesinar al superior que le ha dado la orden y a su guardaespaldas; finalmente, el yakuza maquilla la escena del crimen, de tal forma que ahora todo parece haber ocurrido de modo muy diferente. Outrage no tiene lo que podría considerarse un armazón argumental sólido y denso; más bien todo lo contrario: a Kitano parece interesarle construir su film a base de fragmentos que terminan por devenir una verdadero catálogo de atrocidades yakuza, pero desafortunadamente la duración del film (que roza las dos horas) terminan por descompensar demasiado a su film, que se contempla con curiosidad pero sin el interés de algunas de las obras precedentes del realizador, como Violent Cop, Sonatine o Hana-bi.

outrageoutrage

Crónica: Oscar Navales


Cobertura Especial Festival de Sitges 2010


DÍA 7, MIERCOLES 13 DE OCTUBRE
Hoy Miercoles 13 de Octubre, darán comienzo las proyecciones con la cinta francesa «7 Days» (Les 7 jour du Talión), del director Podz (Daniel Grou), una historia que mezcla el drama familiar con la violencia y la venganza, que sigue al pie de la letra su título original sobre la ley del Talión… Una de las cintas más esperadas del Festival es el metraje español «La posesión de Emma Evans», de Manuel Carballo (El último Justo), que nos contará desde el drama y núcleo familiar, como una joven es poseída por un ente diabólico. Por último destacar, la cinta japonesa «Cold Fish» de Sion Sono, quien nos cuenta una macabra historia basada en hechos reales que navega entre la violencia y la perversidad. Hoy también tendrá lugar en la sala Tramuntana, el Encuentro internacional de blogs y portales de internet de cine fantástico y terror, un evento en el KlownsAsesinos.com estará representado por un servidor.
7 Jours du TaliónLa Posesión de Emma EvansCold Fish

Reha Erdem dota de estructura narrativa circular a Kosmos, su relato acerca de los prejuicios sociales y el miedo de una comunidad al intrusismo exterior: si las primeras imágenes del film muestran a Kosmos, el protagonista de la historia, avanzando dramáticamente por caminos nevados al tiempo que emite un extraño gemido, hasta llegar a la comunidad en la que acontecerá toda la narración, al final del film será de nuevo el propio Kosmos, el misterioso hombre que parece tener poderes curativos en las manos, el que volverá a internarse en la blancura del escenario que domina los alrededores y, emitiendo de nuevo sus gemidos, se dirigirá a cualquier otro lugar que lo acoja por un breve período de tiempo, hasta que la casi segura desconfianza de sus nuevos vecinos hacia su misteriosa personalidad le obligue a marcharse de nuevo. Una pesimista conclusión para este film, coproducido por Turquía y Bulgaria, en el que las imágenes concebidas por Reha Erdem y el sentido filosófico y moral que se desprende de la historia recuerdan antes a films como Stalker, de Andrei Tarkovski, o Días de eclipse, de Aleksandr Sokurov, que a cualquier otro de los films presentes en el Festival de Sitges este año. Kosmos es un film interesante aunque irregular, y vale la pena arriesgarse a su visionado por su singular visión del cine fantástico, más auténtica, en realidad, que la de muchas otras producciones que tan solo recurren a los zombis, vampiros, posesiones demoníacas y demás, dejándose llevar por la corriente dominante en la actualidad con fines meramente comerciales.

My Joy, del ruso Sergei Loznitsa, ha supuesto para mi uno de los grandes descubrimientos de esta edición del Festival de Sitges. La película ha provocado un gran número de deserciones en la sala conforme su metraje avanzaba, y esto, más que extraño, era de esperar: My Joy es una de esas películas que ponen a prueba al público de un festival como el que nos ocupa, definiendo cual es el verdadero perfil medio de sus espectadores y logrando que la baja educación cinematográfica de la mirada entre los habitantes de este país quede tristemente al descubierto. Sergei Loznitsa comete el gran error (para mi gran acierto) de despojar a su película de un protagonista con el que el espectador pueda identificarse de algún modo. Las primeras imágenes de My Joy muestran como el cuerpo de un hombre anónimo es tirado a un agujero, para luego ser enterrado en él. La última imagen de la película es todavía más misteriosa: un hombre, después de haber provocado una incomprensible masacre, avanza por una carretera hasta que su figura desaparece engullida por la más completa oscuridad. Entre esas dos contundentes imágenes medían un buen puñado de historias…que nunca terminan bien, desfilando por ellas personajes tales como camioneros, prostitutas demasiado jóvenes para comerciar con su cuerpo, un soldado que creer ver a un hombre colgado de un árbol, y poco después la reaparición del mismo en otro lugar…vivito y coleando, policías que detienen en la carretera y por pura maldad a cualquier forastero que pase por su jurisdicción, para atemorizarle o infligirle tratos vejatorios de todo tipo, etc. Las imágenes de Sergei Loznitsa hablan por si solas y describen con acierto un territorio que parece ser todo un meridiano geográfico en el que converge la violencia más absurda y nihilista. Evidentemente, el espectador no hallará ningún tipo de joy (alegría) en la película de Sergei Loznitsa. My Joy es una película que merecería estar en el palmarás de Sitges 2010.

Crónica: Oscar Navales

Black Death CrewEncuentro internacional de blogs y portales de internet de cine fantástico y terror

DÍA 8, JUEVES 14 DE OCTUBRE

Cada vez está más cerca el final de Festival, pero todavía quedan unos cuantos títulos por disfrutar. Hoy abre las proyecciones «We Are the Night», producción Alemana que aborda el tema vampírico desde el lado de la sensualidad, el atractivo y la lujuria de un grupo de vampiresas que disfrutan de la vida nocturna. Más tarde podremos ver «Monsters», del director Gareth Edwards, que sigue a un reportero que se adentra en una zona infectada, años después de una invasión alienígena. Otro de los platos fuertes del día de hoy es sin duda «A Serbian film», cinta que abrirá el debate entorno a los límites morales que tendrían que existir en el séptimo arte, y que Srdjan Spasojevic no duda en mostrar y recrearse. Hoy también es el día de la presentación del libro «Profanando el sueño de los muertos», escrito por el Director del Festival Angel Sala.
We Are the NightMonstersA Serbian FilmProfanando el Sueño de los Muertos

We are the night (Wir sind die Nacht, 2010), la nueva película del alemán Dennis Gansel, es la confirmación de que este realizador pretende ir de transgresor aunque luego los relatos que tiene entre las manos se queden en agua de borrajas. La ola (Die Welle, 2008) giraba en torno a un caso real, el de un profesor alemán que decidió poner en práctica un curioso experimento sirviéndose de sus alumnos adolescentes. La cuestión en torno a la que giraba dicho experimento era la siguiente: ¿Es posible, en la Alemania contemporánea, provocar un resurgimiento del no tan olvidado ideario del nazismo?. Tan interesante planteamiento argumental era torpemente dinamitado por el realizador al erigir su film en un producto comercial y muy convencional que apenas lograba ser inquietante en algún momento de su desarrollo. La ola quedaba muy, muy lejos de los resultados alcanzados por Michael Haneke en La cinta blanca (Das weisse Band, 2009). En We are the night, Gansel intenta retratar, sirviéndose de la mitología del vampirismo adaptada a los tiempos actuales, a una sociedad extremadamente onanista, superficial y narcisista. ¿El resultado? Algo así como una mezcla de Jóvenes ocultos y Sexo en Nueva York. La primera secuencia del film, eso sí, es prometedora: la cámara recorre el interior de un avión, mostrando los cadáveres de los integrantes de la tripulación, hasta finalmente mostrar a tres vampiras jóvenes y muy fashion. Como una de ellas ha matado por error al piloto del avión, a las tres chupasangres no les queda más remedio que saltar del avión. La secuencia es atractiva y sugerente, y encima Gansel tiene el buen gusto de no mostrar el vuelo de las vampiras. Las secuencias posteriores no dejarán de sepultar cada vez a mayor profundidad el recuerdo de ese inicio, hasta alcanzar el film uno de sus puntos álgidos de petardeo con la secuencia en la que las chicas vampiro se van de compras. Para acabar de rematar la jugada, la supuesta celebración de la eterna juventud y de su definitiva independencia del poder masculino (tan a tono con los tiempos que corren) a la que tanto se aferran las protagonistas del film, termina por ceder el paso a su irreprimible necesidad de tener a alguien con quien compartir los días de su existencia, que contradictoriamente a lo que se podría esperar, termina por parecerse mucho más a un hombre que a cualquier otra cosa. Verdaderamente risible.

We Are the NightWe Are the Night

Monsters, producción del Reino Unido dirigida por el debutante Gareth Edwards, es un de las revelaciones de Sitges 2010. Para empezar, el realizador dota a su film de una estética realista bastante afín a la de algunos films recientes como Monstruoso, The Last Exorcism o Rec, pero sin la aborrecible (falsa) necesidad que tienen estas de depender de un personaje que vaya filmando con su cámara todo lo que les ocurre (hasta lo menos verosímil) a los auténticos protagonistas de las respectivas historias. Gareth Edwards prefiere convertir Monsters en una narración minimalista en la que conforme avanza el metraje (y paralelamente al viaje de regreso a Estados Unidos desde Méjico que se ven obligados a emprender la pareja protagonista de la historia por razones que no voy a desvelar) lo extraordinario que dinamita las fronteras entre lo racional y lo irracional va emergiendo y sacudiendo las conciencias respectivas de hombre y mujer. Lo mejor de la película: que en cierto modo parece una versión en clave de ciencia-ficción de Viaggio in Italia, de Roberto Rossellini, mezclada con El incidente, de M. Night Shyamalan. Gareth Edwards demuestra tener habilidad para crear expectativas en el espectador y luego saber estar a la altura de ellas. Lo peor: que el film tampoco trasciende su material de partida y termina siendo algo superficial. Gareth Edwards esboza ciertos temas, relacionados con la más plena actualidad mundial (entre ellos los prejuicios sociales y raciales surgidos de la globalización y los vaívenes de emigrantes que esta ha traído consigo) que luego no traspasan su mera condición de apuntes. De todos modos, se trata de un film lo suficientemente interesante como para merecer atención.

MonstersMonsters

The Housemaid (Hanyo, 2010), de Im Sang-Soo, es la enésima demostración de que el cine de Corea del Sur goza en la actualidad de indudable buena salud. Se trata de la mejor película vista esta octava jornada del Festival de Sitges. Todo un ejercicio de concentración de los elementos de la narración: Una localización fundamental (una lujosa casa propiedad de una familia de la alta burguesía coreana, con breves y esporádicas secuencias que necesariamente acontecen fuera de ella); apenas 7-8 personajes importantes; una cuidad estética visual (la primera secuencia del film, filmada cámara en mano, y en la que tiene lugar el suicidio de una chica, deja paso en el metraje posterior a un imágenes formalmente más elegantes y elaboradas, con la cámara situada ya sobre trípode, y que tienen la cualidad de definir a la perfección el aire que se respira en el interior de la casa burguesa, en la que los ricos saben guardar elegantemente las apariencias y también sus trapos sucios), un arco temporal reducido (todos los acontecimientos tienen lugar en apenas una semanas) y un guión que hace de la tensión psicológica y sexual su principal razón de ser. El realizador, presente en el festival, calificó a su film de ejercicio hitchcockiano: algo de verdad tienen sus palabras.

L´autre monde (Black Heaven, 2010), el nuevo film del director francés Gilles Marchand, se mueve por un territorio muy similar al de Chatroom, de Hideo Nakata: el joven protagonista de la historia confunde cada vez más su realidad con la experiencia sensorial proporcionada por la realidad virtual del juego Black Hole, y terminará deviniendo víctima de una extraña pareja de hermanos que quieren conducirlo hacia el suicidio. Todo lo que en el film de Nakata era sugerente y atractivo resulta en el film de Marchand aburrido y muy poco imaginativo. Al final, de todo el metraje de L´autre monde solo los fragmentos que muestran el progreso del protagonista en el universo virtual de Black Hole resultan curiosos a ojos del espectador. El resto: pura sosería y aburrimiento.

Red Nights (Les nuits rouges du bourreau de jade), dirigida a cuatro manos por Julien Carbon y Laurent Courtiaud, es un film que promete inicialmente mucho, gracias a una primera secuencia que se mueve a partes iguales en lo visual por la sensualidad, lo terrorífico y lo macabro: es una de las secuencias del film que ponen al descubierto la influencia que el giallo italiano tiene en los creadores de Red Nights. Por desgracia, la evolución del film, si algo pone verdaderamente al descubierto, es la propia idiosincrasia del cine francés, que choca irremisiblemente en sus rasgos más característicos (ritmo narrativo pausado, comportamiento más distante y cerebral de los personajes, cierta sensación de que, pese a ser un relato típico de folletín, la mecánica del mismo está muy filtrada por lo intelectual de sus realizadores, etc.) con la temperamental y mucho más crispada tensión narrativa habitual en el giallo italiano. Los últimos 20 minutos de Red Nights son los que devuelven al film al camino marcado en la mencionada secuencia inicial, y salvan, solo parcialmente, el resultado global del mismo.

Rueda de prensa Photocall
Photocall Presentación del libro de Angel Sala

Crónica: Oscar Navales

DÍA 9, VIERNES 15 DE OCTUBRE

El día de hoy dará comienzo con la proyección de otra de las cintas más esperadas del festival, «Let me in» de Matt Reeves, remake americano de la exelente obra del sueco Tomas Alfredson «Let the right one in», que según parece consigue estar a la altura de la cinta original. El cine asiático tendrá hoy doble representación. El primero de los títulos será «Uncle Boonmee who can recall his past lives», película dirigida por el director tailandés Apichatpong Weerasethakul, quien nos presenta una historia de fantasmas y reencarnación. La otra producción oriental será «Bedevilled» del coreano Jang Cheol-soo. Drama, abusos, violencia y una sangrienta venganza. Y para terminar el día, otra violenta y vengativa cinta, «I spit on your grave», remake del polémico clásico de los años ’70 que está dirigido por Steven R. Monroe. Cinta que se podrá ver en el Retiro junto a títulos como «The final» y «The violent kind». Un día cargado de buenas sensaciones que desvelaremos en la crónica del 9º día de Festival.

Let me inUncle Boonmee who can recall his past livesBedevilledI Spit on your Grave

Para los que conocemos el film sueco Déjame entrar (Lät den rätte komma in, 2008), de Thomas Alfredson, el remake americano dirigido por Matt Reeves es, a la fuerza, un film prescindible. No es que Reeves sea un realizador falto de talento, ni mucho menos, por que Déjame entrar (Let Me In, 2010) pone al descubierto que la elegancia en la composición visual, o el tempo narrativo con pretensiones atmosféricas y/o sugerentes, no son conceptos desconocidos para el creador de Monstruoso (Cloverfield, 2008), uno de los films más sobrevalorados del fantástico contemporáneo. Algunas situaciones de este remake son invención exclusiva de Reeves, como por ejemplo el primer asesinato que lleva a cabo el protector de Abby (la niña vampiro) en el interior de un coche justo cuando un tren atraviesa el paso a nivel que ha obligado al vehículo a parar. En esta situación, Reeves se permite emplear las luces rojas del semáforo que señaliza el paso a nivel para subrayar desde el exterior la violencia que acontece en el interior del vehículo: una solución visual elegante y heredada del trabajo con el color rojo que ya existía en el film de Alfredson, aunque por lo menos trasladada a una situación no existente en el film original (desconozco si, en todo caso, la situación tenía presencia en la novela que ha dado pie a ambas películas). El momento citado, junto a otros breves instantes del film, forma parte de lo que conviene salvar de este remake que mimetiza directamente la mayor parte de soluciones visuales y el ritmo narrativo del film de Alfredson, dando como resultado la operación una obra decididamente olvidable.

Let me inLet me in

Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives (Loong Boonmee raleuk chat, 2010) estaba destinada a generar debate en el marco del Festival de Sitges 2010. Como muestra, un dato revelador: en su pase matinal de hoy viernes las deserciones de espectadores se contaban por decenas. Nos encontramos ante un caso similar al de My Joy, de Sergei Loznitsa, notable película rusa que también tuvo el honor de provocar el rechazo de parte de la audiencia. Pero donde el film ruso no dejaba asidero posible al espectador, que era quien tenía que hilar el posible relato existente en el film, el film de Apichatpong Weerasethakul pone las cosas relativamente más fáciles a sus posible audiencia: el propio titulo de la obra, cuya traducción al español aproximada sería algo así como Tío Boonmee, que puede recordar sus vidas pasadas, deja explícito el contenido argumental del film, y solo los espectadores más adormecidos pueden pasar por alto este factor al asistir a la proyección del film, lo que genera, por defecto, una verdadera incomprensión de lo que está aconteciendo en pantalla. Salvado este escollo, ¿qué puede decirse del film?. En mi opinión, Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives merece una oportunidad dado lo insólito de su propuesta, aunque tras su visionado la impresión más clara que me asalta es la de que ha tenido lugar (desde el importante premio logrado por la película en Cannes) una considerable sobrevaloración crítica del film. La mezcla de comedia y fantasía tailandesa propuesta por Weerasethakul contiene en su interior imágenes realmente poderosas (Ej: la secuencia que tiene lugar de noche, junto a una bella y mágica cascada, y en la que una mujer mantiene contacto sexual con un espíritu con apariencia de pez), y el realizador filma casi todo su film con planos estáticos y un ritmo narrativo muy homogéneo, pero estoy convencido de que, para bien o para mal, un único visionado del film resulta completamente insuficiente para valorar debidamente una obra que presenta como uno de sus principales escollos la distancia cultural existente entre Europa y Asía (si determinados aspectos culturales y/o sociales de Japón, China o Corea del Sur empiezan a quedarnos aceptablemente claros debido a la importante cantidad de film que podemos ver de estos países, esto todavía no es así con un país como Tailandia). De todos modos, me aventuro a decir que Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives me ha parecido un film atractivo y sugerente, pero irregular, y probablemente muy alejado del término magistral con que tan a la ligera ha sido definido por algunos medios. Su estreno comercial en España está previsto (según Imdb) para el 3 de Diciembre de este mismo año.

Uncle Boonmee who can recall his past lives

Bedevilled es la primera película del realizador de Corea del Sur Jang Cheol-so. Al igual que en la también coreana (y vista en este festival) The Housemaid, Bedevilled transcurre en apenas un espacio (una pequeña isla), el arco temporal del relato es reducido (apenas unos días), y cuenta con aproximadamente una docena de personajes importantes. Todo ello para poner de relieve, gracias a los elementos citados, que generan una creciente y angustiosa tensión psicológica, las asperezas de una Corea rural anclada en las tradiciones más conservadoras y profundamente machistas que uno pueda imaginar. Una de las frases que pronuncia en un momento del film una de las ancianas de la isla no puede ser más explícita al respecto: una esposa siempre está contenta de tener la polla de su marido en la boca. El problema surge cuando las necesidades sexuales del marido deben ser satisfechas por obligación y este es libre de infligir brutales palizas y humillaciones a su mujer cuando esta se niega al contacto sexual. La primera hora y media de Bedevilled es realmente contundente y demuestra que su realizador es capaz de dotar de fluidez al relato y filmar considerablemente bien. El último tramo del film deviene un verdadero baño de sangre, no por esperado menos contundente, en el que la protagonista se vengará de todos los que han convertido en miserable su existencia. El problema de este clímax surge cuando las exageraciones visuales (profusión de sangre y miembros cercenados, pese a que las espiral de violencia da inicio con los asesinatos, visualmente más secos y contundentes, de tres ancianas de la isla) y humorísticas se apoderan de la función, echando en parte por tierra los resultados obtenidos hasta el momento. Una pena, por que Bedevilled es un film interesante aunque, debido a su media hora final, no plenamente logrado.

BedevilledBedevilled

 

 


Crónica: Oscar Navales


 

DÍA 10, SÁBADO 16 DE OCTUBRE

 

Llegamos al último día de proyecciones, donde nos esperan dos cintas muy esperadas por un servidor. Una de ellas es la nueva película de Darren Lynn Bousman «Mother’s day», remake del clásico de Charles S. Kaufman, en el que veremos un violento survival enmarcado en la america profunda, donde una madre guiará a sus pupilos por la obediencia y los placeres de la carne de unas incautas jovencitas. La otra, es la cinta coreana «I saw the devil», dirigida por Kim Ji-woon y protagonizado por dos de los mejores actores coreanos del momento, Lee Byung-hun y  Choi Min-sik, a quienes seguiremos en un thriller de violencia y venganza, que pondrá a ambos personajes en una incansable persecución sin prejuicios. Hoy también podremos ver una de autos asesinos en «Hybrid 3D», violencia y canibalismo en la francesa «The Pack», o una historia entre la vida y la muerte en «Afterlife», protagonizada por Christina Ricci. Una jornada de clausura con la entrega de premios.

Mother's dayI saw the devilThe PackAfterlife

Último día del festival (al margen de las maratones de mañana domingo) y, por suerte, última sorpresa cinematográfica del mismo. Estoy hablando, por si alguien tiene dudas al respecto, de I Saw the DevilAkmareul boattda, 2010), del coreano Kim Ji-Woon. Aunque resulta algo difícil clasificar la mezcla de géneros que conforma I Saw the Devil, el film quizá pueda considerarse algo así como un thriller épico repleto de humor negro y mala leche. En ella, el habitual resquebrajamiento de la familia feliz coreana lleva a dos tipos a enfrentarse continuamente con el único afán…de destruirse mutuamente. Por un lado, tenemos a Soo-hyun, un agente secreto que, de un día para otro, contempla como el inminente enlace con su novia (la cual, además, está embarazada, aunque esto es algo que Soo-hyun todavía no sabe) se vuelve literalmente imposible, pues el cadáver despedazado de la chica es hallado por la polícia. Por otro lado se encuentra Kyung-chul, el asesino de la chica, un tipo extraordinariamente peligroso que ha dejado completamente de lado a su familia, la cual incluye a un hijo pequeño. Un encendido enfrentamiento entre los dos hombre dará inicio cuando Soo-hyun decida emplear métodos expeditivos para enfrentarse a los cuatro posibles sospechosos que baraja la polícia hasta dar con el asesino de su novia. Al tercer intento, Soo-hyun hallará en Kyung-chul al hombre que busca, pero en lugar de matarle a la primera ocasión, el plan del vengador pretenderá ir destrozando poco a poco al psicópata, hasta que llegue el momento en que el sufrimiento del mismo haya saciado por completo su sed de venganza. Así planteado, el argumento del film no resulta especialmente original, pero hay que reconocer que Kim Ji-Woon demuestra talento al convertir el material de partida en una especie de salvaje versión coreana de las aventuras del Coyote y el Correcaminos. Ji-Woon filma realmente bien y I Saw the Devil contiene algunas secuencias estupendas, por mucho que aún sea demasiado pronto para determinar el grado de calidad del film, pues su duración quizá sea excesiva (145 minutos) para la anécdota argumental sobre la que se sostiene, y su visionado en Sitges, en una jornada de películas especialmente largas (Detective Dee and The Mistery of Phantom Flame dura 122 minutos y la nueva versión de Metrópolis roza las dos horas y media) no permita ver las cosas con la mayor claridad posible. En todo caso, la impresión inicial que deja I Saw the Devil es realmente satisfactoria.

Kim Ji-Won

Detective Dee and The Mistery of Phantom Flame (Di Renjie, 2010), dirigida por todo un veterano del cine comercial asiático como es Tsui Hark, es una agotadora, y en su segunda hora muy atropellada narrativamente, película de aventuras y artes marciales en las que el detective Dee del titulo ejercerá de Sherlock Holmes asiático para intentar averiguar que extraño misterio se oculta tras las sorprendentes combustiones espontáneas de dos mandatarios de la corte en los días previos a la coronación de la primera emperatriz de China en el año 690 después de Cristo. Detective Dee and The Mistery of Phantom Flame tiene a su favor que durante la primera hora de metraje el relato se sostiene aceptablemente bien, que Tsui Hark emplea el formato panorámico con elegancia visual y el montaje del film resulta bastante menos confuso de lo que es habitual en la actualidad, y que algunas secuencias (por ejemplo, la llegada de los protagonistas a un lugar en el que son recibidos por un ser similar al Carónte de la mitología griega, y el posterior combate de aquellos con unos extraños seres) logran ser lo suficientemente atmosféricas, gracias a la fotografía y al diseño de decorados, como para resultar atractivas, no es menos cierto que todo ello resulta ineficaz para compensar un film excesivamente largo y que durante su segunda hora abunda en bruscas y muy confusas elipsis narrativas, y convierte el devenir de la historia en un auténtico berenjenal de sospechas y traiciones que distan mucho de estar convincentemente narradas. Al final, tanto da quién hizo qué y por qué, pues el aburrimiento y el sopor han logrado que el espectador se desentienda por completo de lo que ocurre en pantalla.

Y, ya por último, un servidor ha decidido despedirse de esta agotadora edición número 43 del Sitges Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya con la proyección de la copia restaurada, y que incluye cuantioso y significativo metraje recuperado, del monumental Metrópolis (1927) de Fritz Lang. Las elocuentes imágenes del film hablan por si solas, y demuestran: la indiscutible habilidad de Fritz Lang para la creación de imágenes memorables que han devenido icónicas para la historia del cine en general y para la del cine fantástico en particular; su dominio del tempo cinematográfico y de las necesarias variaciones del mismo acompasadas al fluir dramático del relato; su estupendo apoyo en los efectos fotográficos (obra conjunta de Karl Freund, Walter Ruttmann y Günther Rittau) para reforzar visualmente el sentido del relato, y muchos, muchos más elementos del lenguaje cinematográfico empleados con absoluta maestría. De todos modos, para los interesados en la obra de este fundamental cineasta alemán, decir que no es Metrópolis la mejor de sus obras, y aprovechar este espacio para recomendar encarecidamente el visionado de films como Las tres luces (1921), Dr. Mabuse (1922), Los nibelungos (1924), Spione (1928), M, el vampiro de Düsseldorf (1931), El testamento del Dr. Mabuse (1933), Furia (1936), Sólo se vive una vez (1937), Man Hunt (1941), Los verdugos también mueren (1943), La mujer del cuadro (1944), Perversidad (1945), Encubridora (1952), Los sobornados (1953), Deseos humanos (1954), Los contrabandistas de Moonfleet (1955), Mientras Nueva York duerme (1956), Más allá de la duda (1956), el díptico formado por El tigre de Esnapur y La tumba india (1959), y Los crímenes del Dr. Mabuse (1960). Una obra, la de Fritz Lang, sencillamente sensacional.

El dia de la madreEl dia de la madre

 

 

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