De Oliver Parker sólo había visto hasta la fecha dos películas: "Othello" (Ídem, 1995) y "Fundido a negro" (Fade to Black, 2006). Lo mejor que puede decirse de ambas es que resultaban aceptablemente entretenidas, aunque poco (o nada) interesantes desde un punto de vista cinematográfico. Su recientemente estrenada en España adaptación de "El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde, se inscribe coherentemente en la filmografía de este realizador, pues anteriormente ya había dirigido sendas adaptaciones para la gran pantalla de dos obras de teatro del mismo escritor, "Un marido ideal" y "La importancia de llamarse Ernesto". (Leer crítica completa...)































Habrá que espera...

