
Vorágine de violencia y rabia contenida para un film que replantea los cimientos estructurales del cine mas clasicista. Con una atmosfera mas de documental que de ficción, Bellflower juega con la linea temporal, utilizando varias de ellas en su propio beneficio, incluso llegando a confundir al espectador, plasmandonos en pantalla el apocalipsis personal que viven los autodestructivos protagonistas, y hacen que te plantees si realmente el director ha aportado mas elementos autobiográficos que de ficción puramente dicha.
Con una fotografia espectacular, donde hacen gala los planos sucios y desenfocados, Bellflower juega con una estética al mas puro estilo Mad-Max, cuya inspiración no parece hacer sonrojar al director, admitiendolo claramente desde el primer plano.
Personajes desconocidos pero correctos, y una banda sonora constante basada en el rock mas alternativo y underground completan un film que no deja a nadie indiferente. Bellflower, la amarás o la odiarás, pero no pasará desapercibida.
































Habrá que espera...

