Tenía cierta curiosidad por ver este film noruego que mezcla aventuras, humor y fantasía, pese a que ya sabía de antemano que en él cobran especial relevancia formal las cámaras de vídeo y también el rodaje cámara en mano, al modo de tantos otros films de temática fantástica realizados en la última década. Si algo me atraía inicialmente en
Troll Hunter era el contemplar un despliegue de mitología nórdica, terreno con el que en los últimos años nos estamos familiarizando, gracias a películas como la sueca
Déjame entrar (Lat den rätte komma in, 2008) o la finlandesa
Rare Exports (Jalmari Helander, 2010), pero en el que todavía quedan muchas cosas por decir.
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