Como seria tentativa del cine español de lograr un convincente film de ciencia-ficción,
Eva resulta más simpática por su falta de pretensiones, sencillez narrativa y honestidad artística, que por devenir una obra plenamente lograda.
Kike Maíllo y su equipo de guionistas utilizan el proyecto personal de
Álex (
Daniel Brühl), un talentoso ingeniero experto en inteligencia artificial que pretende desarrollar un modelo de robot infantil que tenga capacidad para reaccionar a los estímulos de la vida con una frescura e ingenio que lo hagan interesante, como excusa de género para fabular en torno a la dificultad de las relaciones humanas.
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