Alleluia. Los placeres ocultos del ser humano (Sitges 2014)

Fabrice du Welz no defrauda con su último trabajo, y sigue aportando al género, su particular propósito de incomodarnos a través de esa intensa mezcla de drama y terror, y de su profundo interés por indagar en el lado más oscuro del ser humano. Ya lo hacía en las perturbadoras “Calvaire” y “Vinyan”, y se recrea con dotes de gran cineasta en “Alleluia”. A través de una historia real y de evidentes conexiones con “Profundo carmesí” o “Los Asesinos de la luna de miel”, el director galo construye una oscura y perversa historia de amor, donde los personajes principales se dejan arrastrar hacia un abismo de crueles necesidades, sexo incontrolable y un romance intenso, que se aleja de cualquier formalidad, recreado por Du Welz, como un macabro tormento de obsesión, celos y placeres ocultos.

El gran trabajo y la perfecta simbiosis entre los actores principales y sus personajes, es una pieza fundamental en el buen desarrollo de la historia que plantea “Alleluia”. El rostro perverso y casi psicópata de Laurent Lucas (actor fetiche de Du Welz), junto al espléndido papel interpretado por una lujuriosa Lola Dueñas, hacen que el morbo brote por si solo en ésta perversa y dañina relación. Fe de ello, son las magistrales secuencias donde el sexo, la sangre y la violencia más extrema, salpican la pantalla de depravación, inmoralidad y libertinaje. En éste apartado, Du Welz se permite el lujo de introducir una macabra secuencia musical, que desconcierta por momentos, pero que finalmente hace alarde de un fantástico y bizarre sentido del humor. Fragmento que dibuja con contundencia, la historia que quería y consigue transmitir Du Welz.

Una obra excelente que hace vislumbrar el regreso del mejor cine fantástico francés, y de unos autores con gran poder para sorprendernos.

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