Crítica. Fin (Jorge Torregrossa, 2012)

La prometedora adaptación de Fin, la novela de David Monteagudo que se convirtió en un sorprendente éxito editorial de Acantilado y fue comparada con la literatura de autores como Thomas McCarthy y Stephen King amén de suponer el debut novelístico del autor dos años atrás, al fin (vocablo que resulta especialmente adecuado de ser empleado para la ocasión) ve la luz de la mano del poco experimentado Jorge Torregrosa, quien se inicia en el largometraje con una cinta apocalíptica homónima que cuenta con un reparto actoral excepcional y unas ideas tan alabables como desaprovechadas; podría afirmarse que en el filme conviven dos películas, una inscrita en la nómina de las producciones españolas que pretenden alejarse (con mayor o menor acierto) de la recurrencia patria tendiendo hacia un cierto mimetismo respecto del cine americano encontrando en el género fantástico un dudoso terreno abonado y la otra en la de las propuestas más abstractas hablando de paisajes desolados como metáfora tanto del desenlace existencial que anuncia el propio título como del pronosticado apocalipsis social atribuido a la degradación que han sufrido las relaciones humanas en un contexto de crisis total (no tanto en cuanto a economía como en empatía, afectando seriamente al raciocinio más aconsejable y por ende más adecuado denotando la inutilidad de permanecer con vida si nadie se percata de ello, pues el fundamentalismo extremista al que se alude sostiene que uno existe solamente mientras otro pueda percibirlo). (Leer crítica completa…)

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