Crítica. Lesson of Evil (Takashi Miike, 2013)

Toda propuesta de Takashi Miike posee su toque personal (con todo lo que ello lleva implícito, tanto para bien como para mal) y, aunque sus producciones a veces se puedan catalogar de bastante irregulares, casi siempre ofrecen al público lo que espera de ellas, un rebuscado hilo argumental y sorpresas varias (algunas de ellas sin tener cabida no motivaciones pero igualmente celebrables), no habiendo sucedido así en sus dos últimos trabajos, sendas incursiones en el clásico género de samuráis tituladas 13 Asesinos (las luchas de espadas acaparaban toda la atención del espectador pero el pausado devenir de los acontecimientos lo distraía continuamente) y Hara-kiri: Muerte de un samurái (revisión casi idéntica de la obra maestra de Misaki Kobayashi sin el más mínimo encanto y con una prometida tridimensionalidad poco menos que denunciable), alejándose ambas de las coordenadas psicotrópicas (a fin de cuentas exigibles en correspondencia a la llamativa controversia de su particular estilo direccional) propias de su vertiente más desbocada, aquella que a su vez es la más ansiada por sus incondicionales. (Leer crítica completa…)

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