Crítica. Lobezno Inmortal (James Mangold, 2013)

Una nueva película en torno a una de las figuras de los X-Men más carismáticas, dirigida por James Mangold (responsable de películas tan admirables como En la cuerda floja y gratificantes como Identidad pero también insulsas como Día y noche) tras la declinación por parte de Bryan Singer y Darren Aronofsky, ve la luz con resultados muy distintos a la primera entrega, y es que la concepción de basarse en el cómic de Frank Miller y Chris Claremont podría tildarse de nula, optando el autor por diferentes estilos de lucha, despiadados samuráis, letales ninjas y todo un arsenal de artes marciales que, en su momento de mayor debilidad, pondrán a prueba el espíritu y la fortaleza física del protagonista al tiempo que descubre los límites y la maldición de su condición; mucha acción, permitiéndose ciertas licencias como algún que otro disparate (el combate encima de un tren bala se lleva la palma con diferencia) es lo que se recoge en Lobezno inmortal, de la cual cabría destacar un guión sólido en el que se presentan muchos cabos pero ninguno suelto y, sobre todo, poder soñar con la reunión de nuevo de la patrulla justiciera más famosa del séptimo arte por mucho que otras intenten desbancarla con mayor (pocas) o menor (muchas) éxito popular. (Leer crítica completa…)

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