Crítica. «Prometheus» (Ridley Scott, 2012)

Muchas son las formas de traducir la mitología griega en cine. Dos, las de abordarla. Con o sin pretensiones. Furia de titanes (Louis Leterrier, 2010) y O Brother (Joel Coen, 2000), por ejemplo, la interpretan para entretener. Leterrier, facturando un Perseo de mercadillo. Los Coen, esculpiendo un Ulisses de aplauso. No es éste el caso de la última película de Ridley Scott. Prometheus (2012), una precuela de Alien, el octavo pasajero (1979) que aborda la mitología con pretensiones, con voluntad kubrickiana de trascender una saga de películas que el propio Scott desencadenó y en la que han participado James Cameron, David Fincher, Jean-Pierre Jeunet y el pésimo trío aúna-franquicias formado por Paul W. S. Anderson y los hermanos Strause. Scott vuelve a esta saga como Miguel de Cervantes lo hiciera en el siglo XVI con su popular y copiado Quijote: para reivindicar su autoría. Asimismo, el cineasta inglés pretende dar una visión distinta a lo tratado anteriormente. Quiere explicar lo inexplicado. (Leer crítica completa…)

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