Crítica. Star Trek: En la Oscuridad (J.J. Abrams, 2013)

Consolidado como uno de los directores (por no sentenciar el máximo exponente ateniendo a la enorme repercusión que tienen los célebres hermanos Wachowski) más referenciales y presupuestarios (en esta ocasión la cifra invertida asciende a nada menos que dos cientos millones de dólares) de la última década dentro del tan explotado género de acción (habitualmente entremezclado con la ciencia ficción, llegando a primer esta segunda sobre la primera), J.J.Abrams regresa con más efectividad que fuerza retomando una de las franquicias televisivas más laureadas de todos los tiempos (la creada por Gene Roddenberry compuesta por tres temporadas emitidas del ocho de septiembre del sesenta y seis hasta el dos del mismo mes del sesenta y nueve); como si de un episodio extendido de aquella primera etapa se tratase (posteriormente vieron la luz un sinfín más situando los hechos en un momento anterior a ésta traduciéndose en intentos en mayor o menor medida acertados de precuela), la película presenta una estructura tan formal, heroica y respetuosa que incluso la mítica frase pronunciada por William Shatner en los créditos iniciales de cada episodio a modo de introducción para establecer el propósito primordial de los protagonistas es recogida al término del metraje (“el espacio, la última frontera, estos son los viajes de la nave estelar Enterprise, en una misión que durará cinco años dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas y nuevas civilizaciones hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar”), claro ejemplo de la seriedad con la que ha sido tratada esta reconversión tanto para bien como para mal (las particularidades de cada personaje rememoran una época inolvidable pero la historia misma no está exenta de trivial futilidad). (Leer crítica completa…)

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