Crítica. The Sinkholes (Antoine Barraud, 2012)

Cada cierto tiempo el género de la tan prolífica ciencia ficción ofrece una cinta de corte independiente que provoca amor y odio a partes desiguales, propuestas que se convierten instantáneamente en grandes incomprendidas (se anclaron inmediatamente en dicho grupo la futuristaPrimer y la extraña Pi) y las que cabe añadir Les gouffres, el último trabajo del francés Antoine Barraud (el cual debutó en el mundo del cortometraje trece años atrás con Monstre y posteriormente protagonizó dos comparecencias consecutivas en el Festival de Cortometrajes de Clermont Ferrand con Déluge Monstre, número deux, realizando su primera película en el dos mil siete antes de realizar una serie de relatos experimentales de cineastas como Kenneth AngerShuji Terayama yKoji Wakamatsu amén de dirigir diversos documentales) cuyo visionado se podría catalogar tanto de tormentoso (y no precisamente por el temor que teóricamente infunde sino por el despropósito que supone) como de desaprovechado (la poderosa premisa se convierte en poco menos que una catástrofe fílmica); injustamente infravalorada por algunos (llegando a afirmar que se trata de un verdadero insulto invocador de la más absoluta desesperación) y desmesuradamente alabada por otros (sosteniendo que argumentalmente en ningún caso puede definirse como insulsa), lo cierto es que tras los prometedores primeros minutos la historia se transforma en un delirio tan incomprensible como pretencioso en el que se vislumbran determinados aciertos (romper con la clásica tríada narrativa compuesta por un planteamiento, un desarrollo y un desenlace se agradece tanto como las relativas originalidades que se plasman, tales como el pequeño espectáculo que supone maquillarse para, en caso de llorar, que se corra el rímel y así dotar al momento de más dramatismo) pero también insalvables errores (son evidentes e innumerables algunos recursos derivados de múltiples producciones). (Leer crítica completa…)

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