Crítica. The Weight (Jean Kyu-hwan, 2012) (Sitges 2012)

El nuevo trabajo de Jean Kyu-hwan podría haberse convertido fácilmente en uno de tantos títulos que se almacenan directamente (sin premeditaciones previas) en el olvido memorial sin causar repercusión alguna, pero la publicidad que se ha ido haciendo pública acerca del mismo solicita cierto criterio crítico y por ende imposibilita dicho supuesto irrelevante; siendo una película indudablemente denodada y disfuncional, la excentricidad, violencia y desviación anunciadas como los tres pilares básicos a partir de los cuales se desarrolla la historia efectivamente están presentes pero fatalmente combinados, conformado una mezcla de repulsión y sopor que poco o nada facilitan la concepción de argumentos positivos, generándose solamente una indeseable sensación, la de la más frustrante desesperación, pues el clásico ritmo coreano (forzosamente lento) es llevado hasta el extremo más insoportable para tratar de transmitir al espectador los pareceres cafres que albergan la producción y suscitar artificialmente en el mismo una descolocación total, objetivo que en absoluto se alcanza en el sentido que se pretende.

Jung (Jae-hyeon Jo, grandiosamente cumplidor aunque patéticamente desdibujado) es el propietario de una morgue, lúgubre emplazamiento en el que deja volar su imaginación mientras cumple con sumo rigor las exigencias que la profesión a la que se dedica exige; presentando una descomunal y característica joroba (representativa de la monstruosidad que la deshumanización implica) lleva a cabo, con estricta delicadeza, las más variadas tareas laborales (limpiar meticulosamente los cuerpos de los difuntos, asegurarse de que el lugar permanezca impoluto, maquillar los cuerpos sin vida que yacen en sus ataúdes…), así como dedicaciones paralelas de índole ilegal (flirtear con drogas tanto blandas como duras, facilitar relaciones sexuales a terceras personas a cambio de dinero…) (Leer crítica completa…)

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