Veniamos de un fin de semana muy potente en cuanto a la calidad de las peliculas que habiamos podido visionar en el Festival, pero el Domingo 7 y lunes 8 de octubre no iban a quedarse cortos. Para empezar el domingo, la nueva película del director de la sorprendente It Follows (2014), David Robert Mitchell, nos pegaba un batacazo en la cabeza, sorprendiendonos a todos con su puesta en escena. Under the Silver Lake (2018) es un thriller paranoico y referencial a la cultura pop, que se desarrolla en una versión algo surrealista de Los Angeles, y que juega con demasiadas ideas pero desgraciadamente no profundiza en ninguna. En ocasiones pretenciosa, en ocasiones maravillosa.

Seguimos con Galveston (2018). Dirigida por Melanie Laurent, y escrita por Nic Pizzolatto, creador de la serie de éxito True Detective, y escritor de la novela en la que se basa la película que nos ocupa. Galveston es otro de tantos thrillers que se están proyectando este año, con un planteamiento sórdido y crudo, donde la realidad que inspiran los personajes abruma. Una fotografía con tonos fríos ayuda a que sintamos la opresión de una historia de venganza que pinta que acabará mal. Es una película disfrutable, pero también obviable.

Y llegaba por fin la típica película de samurais y luchas a katana que se espera ver en un Festival como el de Sitges, la japonesa Killing (2018) de Shinya Tsukamoto. En el periodo Edo japonés, (siglo XIX), un samurai llamado Ikematsu Sosuke es reclutado por un veterano maestro para luchar contra la injusticia hacia los samurais sin dueño. Y no podía ser una decepción mayor. Killing es aburrida, y absolutamente decepcionante. Falta de ritmo, mas de lo habitual en este tipo de producciones, y con tintes costumbristas, adolece de una falta muy grave de sentido del espectáculo. La única escena que se salva es una lucha a espada en el ecuador del film, pero ni siquiera está bien rodada. Dentro de la filmografía de Tsukamoto, puede considerarse como una obra menor.

Acabamos el domingo con la maravillosa Ghostland, de Pascal Laugier. Con un planteamiento de psychothriller, protagonizado por mujeres como no podía ser de otro modo viniendo de este ya mítico realizador galo, Ghostland es una película sorprendente, con uno de los mejores inicios que hemos visto en los últimos años, y un diseño artístico verdaderamente espectacular. El film juega constantemente con la percepción del espectador, y tiene un par de giros argumentales verdaderamente loables e inspirados. Ghostland estará en nuestro top, sin duda.

El lunes 8 de octubre, no podíamos empezar con mejores expectativas. Lars Von Trier era el protagonista de la jornada, con un psychothriller presentado en Cannes, The House that Jack Built (2018). El inicio del film es arrollador, y no puede ser mas prometedor, con un Matt Dillon absolutamente soberbio en su papel de asesino en serie, aprendiendo las mecánicas del asesinato. Algo así como un manual iniciatico del psychokiller, no carente de cierto humor, al ver la suerte que acompaña al protagonista. ¿Cual es el problema? Cuando surge el Lars Von Trier del autoonanismo, el de la filosofía extrema aplicada al cine, convirtiendo The House that Jack Built prácticamente en un documental sobre los limites del arte, y jugueteando con ciertos conceptos mas propios de estudios sobre enfermedades mentales. The House that Jack Built son dos películas. Una funciona, la otra no.

Después del agotamiento mental tras ver la película de Trier, pudimos disfrutar del gran trabajo de Reed Morano con I Think we’re Alone Now (2018), película que supone el regreso al cine de un inspirado Peter Dinklage en el papel de un hombre que tras un desastre vírico (aparentemente), parece ser el único superviviente de la tierra. Es una película muy pequeña, pero bien realizada y con una fotografía realmente destacable. La aparición en escena de la siempre espectacular Elle Fanning redondea una cinta que, excepto por algún detalle que sobra en el tramo final, cumple con las expectativas sobradamente.

Para acabar la jornada, vimos la danesa Journal 64, de Christoffer Boe, un thriller muy solvente, bien realizado y con un montaje muy bueno, haciendo uso de dos lineas temporales en paralelo para contar una historia de asesinato y conspiración médica. Tocando temas tan interesantes y de actualidad como el racismo o el aborto, el film intercala momentos de tensión dramática con tintes de comedia de una manera muy inteligente, aunque a veces pecando de ingenua.

 

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