Don Coscarelli nos visita en el 2º día festival – Cobertura Especial Sitges 2012 –

Con permiso de realizadores como Léos Carax, del que se podrá ver hoy la extravagante y surrealista «Holy Motors», considerada ya, como film de culto, o de cintas tan esperadas por los seguidores como «V/H/S», la cual abrirá la Found Footage Maratón del Auditori, la gran espectación de la segunda jornada de festival, será sin duda la visita del mítico realizador de «Phantasm» (1979) Don Coscarelli, quien llega a Sitges con una propuesta realmente interesante llamada «Jonh Dies at the End», de la que esperamos disfrutar de buenas dosis de terror, comedia y alucinógenos. Otra de las importantes películas del día, volverá a ser una cinta de producción nacional. «Insensibles» de Juan Carlos Medina, ahonda en el oscuro pasado de una España marcada por la guerra civil, sobre una historia de elementos inexplicables. «Compliance» de Craig Zobel, y la maratón compuesta por «Among Friends», «Dead Shadows» y «Shiver» completarán una jornada más que interesante. Destacar también, el arranque de la sección Brigadoon, en la que destaca la bizarre cinta «Thanatomorphose» de Eric Farladeau, así como una sesión especial de cortometrajes, o la presentación de las propuestas del sello Tyrannosaurus Books.

COBERTURA DEL SEGUNDO DÍA DE FESTIVAL

«Holy Motors» (Leos Carax, 2012) por Oscar Navales

El nuevo film de Leos Carax atesora una virtud que se ha echado realmente en falta durante la primera mitad del 45 Festival de Sitges, y esta no es otra que su brillante capacidad para sorprender continuamente al espectador, de resultar imprevisible durante todo su metraje. Esta capacidad para captar la atención del espectador está asociada, indudablemente, a la originalidad de la premisa (el protagonista de Holy Motors es un hombre, interpretado por el camaleónico actor francés Denis Lavant, que viaja en limusina y que cada vez que desciende del vehículo lo hace transformado en un personaje diferente), pero sobre todo al extraordinario talento que demuestra el realizador a la hora de plasmar en pantalla toda una serie de pequeñas historias que se expresan a si mismas gracias a elaboradas y sofisticadas ideas de puesta en escena. Realmente, Carax recupera en esta ocasión la gran creatividad que demostró más de dos décadas atrás con Mala sangre (Mauvais sang, 1986), su mejor película hasta la fecha, aunque todavía sea demasiado pronto para considerar a Holy Motors  una obra a la altura de aquella. Solo el tiempo y los sucesivos visionados despejarán esta duda, porque, desde luego, esta es una cinta cuya riqueza conceptual exige una progresiva adaptación/asimilación  por parte del espectador.

De momento, bastará con mencionar la extraña habilidad que demuestra Carax para efectuar alteraciones constantes, y a lo largo de casi dos horas, en el tono dramático de las diferentes historias, para mutar de piel casi sin solución de continuidad, gracias en parte a las sensacionales prestaciones interpretativas de un Lavant que bien podría ser todo un Lon Chaney del cine de nuestros tiempos, o por lo menos un interprete tan perturbador en sus transformaciones frente a la cámara como lo eran estas en las películas silentes del norteamericano.

Holy Motors es puro cine mudo en muchos instantes, tiene estética de cómic francés en muchos otros, parece cine social en otros tantos,   y también una comedia rodada por un Jacques Tati del planeta Marte, un relato de ciencia-ficción, una parábola social de nuestro tiempos, un relato acerca de la confusión de identidades en el mundo moderno, una performance futurista que parece especular con las posibilidades que ofrecerá la tecnología para multiplicar las identidades del ser humano (convirtiéndose este en un ser de fantasía, por ejemplo), o para experimentar las relaciones sexuales de un modo inesperado, o un drama familiar… y también parece ser un mero simulacro de todo ello, pues Carax, gamberro irreverente, parece reírse en todo momento de las expectativas demasiado relajadas, demasiado acomodadas, que tiene el espectador de cine actual (ej: Lavant, transformado en un convencional padre de familia, regresa a su casa, esperando reencontrarse con su esposa e hijos, pero al entrar en su hogar el espectador descubrirá estupefacto, en uno de mis momentos favoritos del film, que estos, en realidad, son unos simios), el cual quizás haya perdido cierta capacidad para  dejarse  seducir y sorprender, sana y desprejuiciadamente, con las infinitas y lúdicas posibilidades que todavía oculta el séptimo arte, las cuales aguardan a ser exploradas como es debido por los cineastas más inquietos de nuestro tiempo.

Film divertido, triste, violento, inquietante, y muchas otras cosas, pero sobre todo imaginativo, las diferentes capas que amagan la auténtica naturaleza de Holy Motors están destinadas a ser separadas, desmenuzadas, analizadas, por multitud de textos en los próximos días, meses o años, pero por suerte para nosotros, y para Carax, su quintaesencia difícilmente podrá ser imitada, pues nos encontramos ante otros de esos raros films únicos que aparecen de vez en cuando en el marco del Festival de Sitges: The Turin Horse (2011), del húngaro Béla Tarr, el año pasado, o Independencia (2009), del filipino Raya Martín, hace ya cuatro. Sin duda alguna, una de las revelaciones de esta edición del festival, y en mi opinión, si tiene lugar alguna más en lo días que restan para dar por concluido el mismo, está vendrá cogida de la mano de David Cronenberg o de Alain Resnais.

«John Dies at the End» (Don Coscarelli, 2012) por Jorge Manrique

Don Coscarelli ha vuelto por la puerta grande después de diez años de inactividad, y lo hace con la adaptación al celuloide de la novela homónima de Jason Pargin, John Dies at the End. Con su anterior film, Bubba Ho Tep (2002), ya demostró que con pocos medios este director de culto podía sorprendernos con una historia donde la comedia primaba por encima de todo (Elvis contra La Momia!!!). Y con John Dies at the End lo ha vuelto a hacer.

Producida por Paul Giamatti, que también interpreta a uno de los personajes principales, la película tiene uno de los puntos de partida más hilarantes y cachondos que se hayan visto últimamente, y presenta muchos componentes de comedia absurda y surrealista. Algunos de los primeros gags del film, podrían estar inspirados en películas como El Ejercito de las Tinieblas, con ese humor cartoon tan característico, tan ochentero. Viajes en el tiempo, dimensiones paralelas, criaturas imposibles, y muchísimo más es lo que propone John Dies at the End al espectador. (Leer crítica completa…)

«Compliance» (Craig Zobel, 2012) por Jorge Manrique

Craig Zobel dirige uno de los films mas polémicos de esta edición del Festival de Sitges. Compliance utiliza la sumisión a la autoridad como herramienta para desarrollar una historia cuya ácida crítica no va a dejar indiferente a nadie. El film consigue que el espectador sea un cómplice mas de la manipulación y la perversión que se nos muestra en pantalla, al mas puro estilo de las rape and revenge de los ochenta, atribuyéndose la incomodidad del mismo como su principal baza.

Todo ello, unido a que Compliance se presenta como un producto que en principio esta basado en un caso real de los mas de treinta al año que ocurren en Estados Unidos, la convierte en una de las películas mas sorprendentes e interesantes que se han podido ver los primeros dias de Sitges 2012.

En unos días podréis acceder a la crítica del film.

«Reservoir Dogs» (Quentin Tarantino, 1992) por Oscar Navales

De auténtica sesión grindhouse puede calificarse a la proyección que ha dedicado Sitges, con motivo del vigésimo aniversario del film, a la ópera prima de Tarantino. Si uno, en su inocencia, esperaba ver las imágenes de este film, hoy ya plenamente consolidado como clásico del cine contemporáneo, en una copia restaurada o algo similar, se encuentra ante la sorpresa de poder contemplar el mismo en una copia en 35mm cuyo celuloide presenta un deterioro notable, cabe suponer que como consecuencia de innumerables proyecciones. Decisión que, lejos de resultar provocativa, ha demostrado finalmente ser todo un acierto, convirtiendo el pase en toda una sesión con espíritu grindhouse – que hubiera hecho las delicias, sin la menor duda, del propio Tarantino – en el que se ha puesto de relieve que el buen cine siempre tiene la capacidad de absorber al espectador de pura cepa (aquel que veía en vhs, una y otra vez, grandes películas sin el formato de pantalla original, con grandes desperfectos en la imagen, con el color deteriorado, etc.) hasta el punto de hacerle olvidar por completo las imperfecciones de una proyección.

El film, por su parte, demuestra haber superado ampliamente la prueba del tiempo, pues uno contempla la cuidadosa puesta en escena del realizador, y se deja llevar por sus excelentes diálogos, prácticamente con el mismo entusiasmo que cuando tuvo lugar su primer visionado de la obra. Porque, ciertamente, Reservoir Dogs tal vez siga siendo la obra más redonda de todas las del cineasta. No se trata de una obra maestra, ni falta que le hace, pero uno debería esforzarse bastante para encontrar aristas significativas que supusieran un lastre para el film. El guión funciona a la perfección; Tarantino controla con precisión el tono y el ritmo del relato; los diálogos tienen una elocuencia que pocos realizadores de las últimas décadas han logrado igualar, pese a los muchos que lo han intentado; la puesta en escena del realizador demuestra una madurez y consistencia que muchos no alcanzan en toda una carrera; el elenco interpretativo es espléndido y no tiene fisuras, y la dirección de actores por parte de Tarantino se muestra férrea en todo momento. En definitiva, y pese a los notables logros del realizador que suponen films como Pulp Fiction (1994), Jackie Brown (1997) o Malditos bastardos (2009) – no tanto en la irregular Death Proof (2007), o en la que me parece la peor de sus obras, Kill Bill (2003-2004) – a uno le gustaría ver de nuevo al realizador lidiando con presupuestos más modestos y con metrajes más reducidos. A buen seguro que la experiencia resultante devendría harto interesante.

Quien quiera leer un texto más amplio sobre Reservoir Dogs, escrito por un servidor unos tres años atrás, puede consultar el siguiente enlace: http://www.klownsasesinos.com/pelicula/reservoir-dogs-1992/

«Thanatomorphose» (Eric Farladeau, 2012) por David Solé

thanatomorphose

El pasado viernes 5 de octubre a las 17h., un pequeño grupo de espectadores, que salíamos en ese momento del Brigadoon, nos paramos a discutir a las puertas del espacio, sobre lo que acabábamos de visionar. Unos a favor otros en contra, pero algo nos llevaba a expresar lo que aquella cinta nos había transmitido. Una cinta visualmente dura como pocas, un metraje algo lento, oscuro y desenfocado que guarda sus mejores armas en las sensaciones que saca del espectador, mostrándose angustioso, extremo y desagradable. Una película que consiguió que nadie saliera de la sala hasta que ésta terminó. ¿Por que será? ¿Será verdad lo que reza uno de los spots publicitarios del festival de este año? «Nuestros fans son dificiles de impresionar…» o es que siempre queremos ver más…

La cinta en cuestión, «Thanatamorphose» del canadiense Eric Farladeau, es en palabras del propio director, (con quien estuvimos charlando esa misma tarde) una visión personal de la descomposición en un cuerpo en vida, un desagradable experimento con el que mostrar todas las fases de la thanatomophose, (signos visibles de la descomposición de un organismo causada por muerte), que segun nos dijo Farladeau, ha estudiado bien a fondo para ser capaz de mostrarnos un material lo más parecido a la realidad. La cinta está apoyada por un genial trabajo de maquillaje a cargo de David Scherer (therapy of terror), que es junto a la atmósfera malsana y al climax que alcanza tanto sufrimiento, la esencia y el poder de una obra a tener en cuenta.

El metraje se hace algo pesado en su comienzo, imágenes oscuras, desenfocadas y primeros planos que crean confusión, pero poco a poco, el interés crece por el morbo que todos sentimos en ocasiones, por ver cosas tan desagradables. Las fases de la descomposición están perfectamente recreadas, desde los primeros signos de que las células están muriendo, hasta lo más bizarre y desproporcionado que nos podamos imaginar. Vomitos, segregaciones, sexo, putrefacción, un diagnóstico clínico en el que no hay vuelta atrás.

David Farladeau nos brinda la posibilidad de presenciar, con todo lujo de detalles y de la manera más desagradable posible, las fases de una muerte lenta y agónica, de un cuerpo que enferma hasta la muerte. Una de las cintas ‘marca de la casa’ que solo podemos encontrar en la sección Brigadoon.

«Insensibles» (Juan Carlos Medina, 2012) por Penélope Callau)

Un neurocirujano que necesita un transplante de médula ósea, descubre que sus padres guardan un gran secreto al no poder ser donantes.

La cinta, dirigida por Juan Carlos Medina, posee de entrada una interesante trama, pero su ritmo, que sufre demasiados altibajos, y la incorporación de gran cantidad de desconcertantes flashbacks, terminan por aburrir al espectador. Flashbacks que pretenden transportarnos a la España de la guerra civil y de la postguerra, donde descubriremos un mundo oculto, dónde un puñado de niños han nacido con una extraña «enfermedad», la insensibilidad al dolor.

La película resulta lenta, soporífera y poco interesante, tan sólo es destacable los momentos en que se nos explica la historia dramática de un niño en la guerra civil, quien es encerrado a causa de su «enfermedad». Ni siquiera la presencia de los actores Juan Diego y Àlex Brendemühl consiguen salvar la cinta.

Un mal guión que nos deja un pobre desenlace, uno de los peores que he visto últimamente, que nos desvela de manera poética los entresijos de la historia, pero que no resulta suficiente. Los descubrimientos del médico protagonista son mostrados con poca coherencia, dejándonos con algunas lagunas del por qué hace las cosas y como las descubre.

Don Coscarelli recibe el Premio Màquina del Temps

El equipo de la película «Among Friends»

 

Lone Fleming en la sección Brigadoon

Making of del segundo día de festival

Imagen de previsualización de YouTube

Deja un comentario