«Insidious: Chapter 2» una buena secuela a pesar de todo (Sitges 2013)

Es difícil cuando una buena película de terror plantea un universo y una mitología tan extensa, como en el caso de Insidious, que una secuela sepa aprovechar los puntos relevantes y los eleve al siguiente nivel. Por suerte, Wan y Whanell como auténticos amantes del género que son, saben jugar bien sus cartas, planteando una secuela distinta, hipnótica, con un aumento del thriller psicológico, pero sin olvidar el valor de sus potentes sustos, que en más de una ocasión harán saltar al espectador de su butaca.

La dirección es intensa, con una planificación trabajada que recuerda a los ochenteros Fulci y Miner, con sus respectivas obras fantasmagóricas de casas encantadas, así como un estilo onírico similar al que estos últimos años ha planteado otro gran director de renombre como es Rob Zombie. Planos secuencia y contrapicados tétricos que se entremezclan con un ambiente claramente hostil, consiguiendo crear una sensación de inquietud y nerviosismo constante. Se palpa la madurez y evolución de un realizador como James Wan, tras su fantástica The Conjuring -Expediente Warren- sin perder ese estilo que le caracteriza desde sus primeros trabajos, como por ejemplo Dead Silence.

El guión funciona correctamente, planteando un argumento original que resuelve las dudas latentes de la primera entrega, y las cierra de un modo coherente y creíble. El uso de plantings que no te esperas, la importancia que se le otorga a los personajes secundarios -cuyo arco se expande- o una estructura narrativa con saltos temporales perfectamente insertados, así como un ritmo in-crescendo, son algunos de los recursos principales que mejor parados salen y que dejan una buena sensación al terminar la proyección. También añade nuevas tramas que enriquecen la historia general, notándose un gran paralelismo/homenaje a cintas clásicas de terror como Psicosis. A pesar de esto, Insidiuos 2 tampoco es una secuela perfecta de guión, los protagonistas continúan en un modo extremadamente pasivo y plano. Se echan de menos actuaciones y situaciones que aumenten el nivel de tensión y pánico. (Leer crítica completa…)

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