John Dies at the End, el retorno de Don Coscarelli (Sitges 2012)

Don Coscarelli ha vuelto por la puerta grande después de diez años de inactividad, y lo hace con la adaptación al celuloide de la novela homónima de Jason Pargin, John Dies at the End. Con su anterior film, Bubba Ho Tep (2002), ya demostró que con pocos medios este director de culto podía sorprendernos con una historia donde la comedia primaba por encima de todo (Elvis contra La Momia!!!). Y con John Dies at the End lo ha vuelto a hacer.

Producida por Paul Giamatti, que también interpreta a uno de los personajes principales, la película tiene uno de los puntos de partida más hilarantes y cachondos que se hayan visto últimamente, y presenta muchos componentes de comedia absurda y surrealista. Algunos de los primeros gags del film, podrían estar inspirados en películas como El Ejercito de las Tinieblas, con ese humor cartoon tan característico, tan ochentero. Viajes en el tiempo, dimensiones paralelas, criaturas imposibles, y muchísimo más es lo que propone John Dies at the End al espectador.

Pero en estas grandes virtudes radican también sus defectos, que en parte derivan quizá de una mala planificación en cuanto a los recursos económicos de la producción. El film nos ofrece una de cal y otra de arena, pues existe una gran diferencia técnica entre su primera parte, con criaturas que combinan los míticos animatronics con algunos efectos digitales bastante apañados, y su tramo final, con un abuso extremadamente incómodo del croma en ciertas escenas, que hacen que la imagen chirríe por todas partes.

Por otro lado, lo que al principio se traduce en risas por los elementos fantásticos, los personajes istriónicos, y las situaciones absurdas que vemos en pantalla, hacia la mitad del film se transforma en cierto desinterés por la trama, derivado de situaciones en las que no ocurre realmente nada trascendente en el contexto de la historia, y cuando se retoma la trama, esta pretende adquirir un carácter demasiado sobrio para la genialidad cómica que rozaba el principio de la misma, aunque esto quizá en parte sea culpa de la obra original.

En cualquier caso, John Dies at the End, pese a sus defectos, es una divertida producción que aporta aire fresco al género, y retoma ese alma de cine independiente gamberro que con los años gana el calificativo de “de culto”. Carece de la genialidad de Bubba Ho Tep, pero consigue divertir, cuya función queda más que patente en sus primeros cinco minutos de metraje. Los fans incondicionales de Coscarelli disfrutarán de ella, aunque aún seguimos esperando una hipotética Phantasma 3… la ilusión es lo último que se pierde.

Jorge Manrique

Jorge Manrique

@jorgemanrique_

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