Lynch, Argento y Cronenberg en el 6º día de festival -Cobertura Sitges 2012-

Llegamos al ecuador del festival, y hoy es un día repleto de grandes títulos, como la que abre la jornada, la nueva película de Jennyfer Lynch «Chained». Un serial killer que va más allá de lo convencional y que promete una intensa y tortuosa historia. Seguidamente llegará «Cosmopolis» el nuevo Cronenberg que llega al festival junto a excelentes críticas. Robert Pattinson y Juliette Binoche encbezan el reparto de ésta peculiar cinta. Otra de las interesantes propuestas del día es «Juego de niños», remake de aquella cinta dirigida por Narciso Ibañez Serrador en 1976, ¿Quien puede mata a un niño?, que intentará acercarse a la intensa y violenta cinta original. A última hora de la noche, podremos ver otro de los films más esperado del certamen, «Dracula 3D»,  visión personal de Dario Argento entorno al mítico personajes. El resto del día lo podemos completar con visionados como la cinta inglesa «Berberian Sound Studio» de Peter Strickland, la Tailandesa «Headshot» de Pen-ek Ratanaruang, la surreal «The Wall», dirigida por el alemán Julian Roman Polser o «Animals» producción española dirigida por Marçal Forés.

COBERTURA DEL SEXTO DÍA DE FESTIVAL

«Cosmopolis» (David Cronenberg, 2012) por Oscar Navales

«Dejaremos que se exprese». Esa es la respuesta que recibe Eric Packer (Robert Pattinson) al preguntar a un médico, en una de sus acostumbradas revisiones físicas diarias, si piensa hacer algo respecto a un pequeño bulto o pústula que ha aparecido en su cuerpo recientemente. A Cronenberg siempre le han fascinado los cuerpos que se expresan, y en Cosmópolis hay varios que debido a ello sufren severas transformaciones a lo largo del relato: el cuerpo de Eric, por supuesto, pero también el de ese gran cuerpo que es la ciudad de Nueva York, la cual sufre alteraciones físicas a consecuencia del trascendental cambio mental que se ha operado en sus habitantes, y también en ese sofisticado cuerpo tecnológico, una limusina que parece tener vida propia, con la que el protagonista pretende atravesar de punta a punta la ciudad el día menos indicado para ello: se suceden los atentados contra personajes relevantes de la economía, la política, etc., el presidente de los Estados Unidos está de visita en la ciudad, y como consecuencia se ha desplegado por las calles todo un complejo y opresivo mecanismo de seguridad para salvaguardar su seguridad, un cantante de rap con conciencia social ha fallecido, y el multitudinario seguimiento en el exterior de su comitiva fúnebre está ocasionando atascos…en fin, toda una serie de acontecimientos que ocasionarán que el trayecto en limusina de Eric devenga toda una alucinada odisea física y mental a la altura de nuestros tiempos (es decir, sin heroicidades de ningún tipo), pero barnizada con una densa capa de cinismo, frialdad y mala leche.

Los tiempos que nos han tocado vivir, marcados por la falta de unos objetivos vitales concretos (antes más evidentes) para los habitantes de una gran ciudad, la presencia cada vez mayor de la abstracción en la vida (sobre todo mental) de las personas, la confusión existencial, la fusión entre el ser humano y la tecnología, y también  la relación entre poder y tecnología, la alienación del individuo, la distancia emocional que, lenta pero inexorablemente, se ha impuesto entre las personas…, todo ello queda reflejado convenientemente en el mundo abstracto que recrean las imágenes de Cosmópolis: un mundo lamentablemente fracasado.

Cronenberg sale considerablemente airoso de su adaptación del Cosmópolisliterario de Don DeLillo, y lo hace, en primer lugar, gracias a su sobrio y sutil, pero también elocuente, trabajo de puesta en escena. El realizador es capaz de transformar por momentos el interior de la limusina en la que viaja Eric, gracias a la sabia elección de una posición de cámara, de un ángulo, en todo un escenario digno del cine de ciencia-ficción. También consigue que los constantes destrozos (expresiones del cuerpo, decía líneas arriba) que sufre la limusina en su lento avance por las calles de la ciudad se conviertan en todo un símbolo visual de los cambios en la sociedad que están por llegar. Si esos cambios serán para beneficio de todos o no, esto sólo el tiempo lo dirá.

En líneas generales, Cosmópolis me parece un buen film, y también una atractiva adaptación cinematográfica de un material literario algo complicado, pese a que Cronenberg parezca estrellarse un poco en su manera de afrontar el tramo final del relato: pretendiendo ser excesivamente fiel a las palabras de DeLillo, el realizador consigue anular el efecto perturbador que unos diálogos y una situación (el encuentro final de Eric con el extraño Benno Levin) tenían en el libro, y que devienen paradójicamente lo peor del film, tanto porque la situación mencionada deviene excesivamente estirada, como porque la interpretación de Paul Giamatti, el actor que da vida a Benno, resulta un poco excesiva. La secuencia deviene un buen ejemplo, en todo caso, de que en ocasiones el exceso de literalidad en la traslación de un relato escrito al cine puede hacer colisionar  negativamente dos lenguajes distintos, y a veces opuestos.

 «Berberian Sound Studio» (Peter Stricklan, 2012) por Gorka Moreno

Peter Strickland vuelve a sentarse en la silla del director, tras su anterior trabajo “Katalin Varga” (2009), para rendir homenaje al Giallo.

“En la década de los setenta, el Berberian Sound Studio fue el estudio de postproducción de sonido más barato y sórdido de toda Italia, por el que solamente pasaban las películas más turbias y perturbadoras. Gilderoy un tímido editor de sonido inglés, viaja a Italia para encargarse del último Giallo del gran Santini. Pronto se verá atrapado en un mundo sórdido en el que la realidad supera a la ficción”.

Una apuesta totalmente arriesgada por parte de Strickland en la que juega con el sonido, convirtiéndolo en protagonista principal del filme, mostrándonos como la sucesiva inclusión de sonidos en el montaje hace que el miedo y el pavor vayan aumentando gradualmente. Resulta realmente interesante ver cómo se las tenían que ingeniar con trucos muy curiosos para recrear los efectos de sonido necesarios, como rebanaban sandias para emular ataques, etc…

Strickland se rodea de un reparto de actores donde encontramos el rostro conocido de Toby Jones, a quien recordarán por su papel de Truman Capote. Uno de los aciertos del filme es lo sensacional que el director refleja las diferencias culturales entre Gilderoy y los Italianos, convirtiéndose en obstáculo y a la postre en el desencadenante de la desesperación de Gilderoy por volver a su tierra natal. Algo tan inocuo a simple vista termina por convertirse en un infierno para nuestro protagonista teniendo que evolucionar para poder subsistir. Una transformación que Strickland nos muestra muy al estilo Lynch.

Su primera intención era rodar en Italia pero ante los elevados costes decidieron recrear el Berberian Sound Studio en Inglaterra. La puesta en escena es notable, regalando al espectador secuencias realmente bellas y aterradoras. Se podrá acusar a Strickland de pretencioso pero eso sería caer en un error, Berberian Sound Studio es una oda al cine por parte de Strickland a la que no hay que tratar de buscar explicación ni entendimiento simplemente dejarse llevar y disfrutarla como si del mismo Lynch se tratará.

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 «Chained» (Jennifer Lynch, 2012) por Penélope Callau

«Chained» nos cuenta la cruel e intensa historia de un niño de 9 años y su madre, quienes serán secuestrados por un taxista, aparentemente normal, que tiene como hobby asesinar a la gente. El psicópata matará a la madre y mantendrá captivo al niño hasta que éste sea adulto.

Jennifer Lynch, vuelve a sorprendernos con un oscuro y macabro relato. Cinta con la que Lynch ha querido reflejar de manera dura y profunda, la relación entre un asesino serial con terribles problemas psicológicos y traumáticos, de una infancia inexsistente, y de su rehén, un ser completamente sumiso, una sumisión llevada hasta el extremo más impensable, que se tornará impredecible.

Con un giro inesperado al final del film, y con pequeños pero importantes detalles durante éste, estamos sin duda alguna, ante una de las películas de serial killers del año. Jennifer Lynch, ha sabido plasmar a la perfección la sórdida y traumática vida de un psicópata, y en el lado opuesto, la tristeza, desesperación y sumisión del niño retenido.

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«The Wall» (Julian Roman Polsler, 2012) por Jorge Manrique

Que el cine nórdico está en auge no cabe ninguna duda, solo hay que echar un vistazo a películas como la galardonada hace dos años en el Festival de Sitges 2010Rare Exports A Christmas Tale, una vuelta de tuerca bastante interesante al subgénero de los Bad Santas, o el éxito de taquilla Donde viven los monstruos, en este caso con algunos aspectos como el ritmo narrativo algo discutibles, pero con una belleza visual fuera de toda duda.

Sin embargo, y como quedará justificado a lo largo del siguiente texto, no es algo que podamos decir de la industria germana, con ejemplos como el siguiente. Julian Polsler  firma la adaptación del best-seller titulado Die Wand, escrito por Marlen Haushofer, un libro que reflexiona sobre la relación que establecemos las personas con los elementos que nos rodean. Quizá este es el gran fallo de la película de nombre homónimo que pretendemos analizar aquí.

La literatura y el cine son dos disciplinas que se ha demostrado a lo largo de la historia que pueden llegar a ser muy compatibles, e incluso complementarias, pero existe un problema con el que se suele tropezar cuando se realiza una adaptación de estas características:  la literatura y el cine no hablan el mismo lenguaje. (Leer crítica completa…)

«Safety not guaranteed» (Colin Trevorrow, 2012) por Daniel Espinosa

Es frecuente el deseo (o al menos la curiosidad) de viajar a través del tiempo, aspiración que han recogido numerosas producciones como la exitosa trilogía de Regreso al futuro o la imprescindible 12 monos, motivando al público a plantarse qué haría de ser confrontado con tal posibilidad; asiduamente este concepto teórico reaparece en el séptimo arte con resultados mixtos, que van desde lo brillante hasta lo mediocre, dificultosa categorización que no se antoja dificultosa de determinar en el caso de Safety not guaranteed, pues se trata de uno de los más originales productos realizados en mucho tiempo (gracias, en gran medida, al ingenioso trabajo de Derek Connolly en su debut como guionista).

Tres reporteros de una revista intentan encontrar al autor anónimo de un anuncio clasificado en el que se solicita un acompañante para viajar al pasado, suponiendo desde el punto de vista periodístico una historia curiosa que relatar; el enigma reside en si realmente podría ser cierto (el director mantiene esa duda presente a lo largo de la película por de medio personajes cuya incredulidad se va transformando poco a poco en apenas incertidumbre), cuestión que tratarán de responder Darius (Aubrey Plaza, cuyo singular aspecto no desentona en absoluto con su formidable manera de actuar), ofrecida voluntaria, junto a otro interno, Britt (Jeff Garlin, tan correcto como robusto), para asistir a Jeff (Jake Johnson, recientemente visto en la serie televisiva New girl, quien demuestra albergar talento interpretativo), el encargado de publicar el artículo referente a las investigaciones que realicen en referencia al reclamo.

Al trasladarse de Seattle al pueblo de origen del anunciante, encuentran a Kenneth (Mark Duplass, uno los artistas más interesantes y multifacéticos del ámbito independiente actual, quien escribe, dirige y actúa desempeñándose loablemente en cualquiera de las tres facetas), un enigmático y secretista hombre que parece estar convencido del extraño anuncio publicado; éste desprende rareza a raudales (visiblemente nervioso, desconfiado y con un complejo de persecución), aunque Darius se ofrece de todos modos a establecer una relación con él y así conseguir información sobre el hipotético viaje al pasado sin revelarle que se trata de un reportaje; mientras intenta armar el rompecabezas que supone Kenneth las motivaciones de Darius cambian, y aun dentro de lo descabellado que puede parecer todo la pregunta que se plantea no es cómo viajaría a través del tiempo sino por qué querría hacerlo.

Colin Treverrow se aleja de los aborrecibles aspectos científicos que suelen frecuentar cintas de semejante índole decidiendo concentrarse simplemente en la idea de poder regresar al pasado basándose en el extendido sentimiento de querer cambiar ciertas acciones que desembocaron en resultados poco o nada fructíferos, y lo hace a través de las más variadas y asumibles personalidades; Britt aprovecha su inesperado regreso a su pueblo natal para reencontrarse con un viejo amor e intentar revivir sus tiempos de gloria (en cierta manera vive atrapado en los recuerdos de ese pasado al que ya no puede volver) mostrándose extrovertido y sin aparentes preocupaciones (convirtiéndose por ello en el personaje de la trama más satisfactorio emocionalmente y con el que más fácil resulta identificarse); por su parte, Darius y Kenneth redefinen el concepto histriónico asentando sus respectivas razones para querer regresar al pasado sobre la primacía del desarrollo de la relación que nace entre ambos (ternura y comprensión se unen en dicho vínculo).

Con un reparto completamente entregado (entre el que se encuentran nombres, amén de los mencionados, de tanto renombre como los de Kristen Bell y Mary Lynn Rajskub , ambas formidables en sus respectivas ínfimas labores) y una argumentación de los acontecimientos irracional pero absorbente, el final de la propuesta se convertirá en el punto de contención entre los defensores y detractores de la misma, aunque en realidad se trate del hecho menos relevante de ésta, siendo lo verdaderamente importante todo lo que acontece y no el propio desenlace, pues es en la totalidad en la que los personajes existen, crecen y consiguen apoderarse de la simpatía del espectador; por ende, no cabe duda de que Safety not guaranteed merece ser visionada y disfrutada, a pesar de las contenciosas carencias que muestra y la simpleza de la intríngulis historial.

Jennifer Lynch, directora de «Chained»

Making of del sexto día de festival

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Más sobre el sexto día de festival proximamente…

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