Réalité. La infinita locura de Quentin Dupieux (Sitges 2014)

Uno de los directores que no faltaron a la cita en ésta edición del festival de Sitges, fue Quentin Dupieux, realizador de excéntricas historias, amado por unos y odiado por otros, que llegaba al certamen con su último trabajo, la divertida y delirante “Réalité”. Si en sus anteriores trabajos, “Rubber”, “Wrong” y “Wrong Cops”, ya exprimía el surrealismo de manera singular, en su última locura lo hace elevando esa irrealidad al máximo, en un inverosímil cruce de historias que convergen en su extraña y peculiar dimensión, con más paranoias y disparates, con diálogos más absurdos y desternillantes, y con unos demenciales personajes que solo pueden salir de su particular chistera cargada de sorpresas. Una trama llena de absurdos gags, que aunque parezca imposible, mantienen el interés con un fascinante sinsentido en el que Dupieux se siente cada vez más cómodo. Chirriantes situaciones que en manos de otros directores resultarían burdas y forzadas, que él, consigue nivelar y dar un irracional significado.

Dupieux nos regala una irreflexiva ‘tormenta de ideas’ sin pasarlas por la depuradora, ocurrencias que plasma en pantalla sin filtros ni varas de medir, siendo capaz de salir airoso a tan desconcertante fusión de personajes narcotizados y chocantes situaciones de gran estupidez. Este es el cine que le gusta a Dupieux, y aunque tiene tras de sí muchos detractores que desprecian sus películas, a quienes nos gusta su excéntrico universo, disfrutamos en la butaca, como si fuéramos uno más de sus desviados personajes.

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