
17 de Abril de 2008
DREAMWORKS PICTURES
Y
SPYGLASS ENTERTAINMENT
PRESENTAN
UNA PRODUCCIÓN DE
RED HOUR
LAS
RUINAS
DIRIGIDA POR
CARTER SMITH
REPARTO
Jeff.......................... JONATHAN TUCKER
Amy............................... JENA MALONE
Eric............................ SHAWN ASHMORE
Stacy............................ LAURA RAMSEY
Mathias.......................... JOE ANDERSON
Dimitri........................ DIMITRI BAVEAS
EQUIPO TÉCNICO
Director......................... CARTER SMITH
Guión.......................... SCOTT B. SMITH
Basado en la novela de......... SCOTT B. SMITH
Productores STUART CORNFELD, JEREMY KRAMER y CHRIS BENDER
Productores ejecutivos BEN STILLER, TRISH HOFMANN
GARY BARBER y ROGER BIRNBAUM
Director de fotografía DARIUS KHONDJI, ASC, AFC
Diseño de producción.............. GRANT MAJOR
Montaje....................... JEFF BETANCOURT
Vestuario...................... LIZZY GARDINER
Efectos visuales...... GREGORY L. McMURRY, ASC
Música.......................... GRAEME REVELL
Diseño de criaturas........ PATRICK TATOPOULOS
Diseño de moldes................. GARY CAMERON
Diseño de maquillaje protésico.... JASON BAIRD
NOTAS DE PRODUCCIÓN
Basada en la novela superventas del guionista Scott Smith, nominado por la Academia, LAS RUINAS describe las aventuras de un grupo de amigos que, estando de vacaciones, visitan un remoto emplazamiento arqueológico en México y se ven envueltos en una brutal lucha contra el mal que habita el lugar.
El sol, las aguas cálidas y las playas arenosas son un gran atractivo para un sinfín de estadounidenses, sobre todo jóvenes, en busca de diversión a precios económicos. Y eso hacen dos amigas, Amy (Jena Malone) y Stacy (Laura Ramsey), con sus respectivos novios, el serio estudiante de medicina Jeff (Jonathan Tucker) y el juerguista Eric (Shawn Ashmore). Casi al final de sus vacaciones deciden hacer una excursión por la jungla maya en busca de una pirámide. Cuando por fin la encuentran, un acontecimiento inesperado obliga a los asustados turistas a trepar a la cima de la vieja estructura, donde se enfrentarán a horrores letales y lucharán a vida o muerte.
DreamWorks Pictures y Spyglass Entertainment presentan una producción de Red Hour, LAS RUINAS, con Jonathan Tucker, Jena Malone, Shawn Ashmore, Laura Ramsey y Joe Anderson. La película está dirigida por Carter Smith, a partir de un guión de Scott B. Smith, basado en la novela de Scott Smith. Los productores son Stuart Cornfeld, Jeremy Kramer y Chris Bender. Productores ejecutivos, Ben Stiller, Trish Hofmann, Gary Barber y Roger Birnbaum. Director de fotografía, Darius Khondji, ASC, AFC. Diseñador de producción, Grant Major. Montador, Jeff Betancourt. Diseñadora de vestuario, Lizzy Gardiner. Supervisor de efectos visuales, Gregory L. McMurry, ASC. Música, Graeme Revell.
 
ACERCA DEL RODAJE
“LAS RUINAS llega a la gran pantalla de la mano de Stuart Cornfeld y de Ben Stiller”, explica el productor Chris Bender. “Les gustó mucho la primera novela de Scott Smith, Un plan sencillo, que también fue llevada al cine, y consiguieron leer unos cuantos capítulos de Las ruinas antes de su publicación. Hablaron con DreamWorks, compraron los derechos y empezaron a desarrollar el proyecto”.
Resumiendo, podría decirse que la historia trata de cinco personas que, durante sus vacaciones, descubren unas ruinas mayas escondidas tras unas maléficas plantas trepadoras devoradoras de hombres, pero es mucho más que eso. Es una historia de supervivencia. Los productores estaban convencidos de que el autor sería capaz de trasladar el terror que emana de la novela a un guión, pero quedaba encontrar al director. “Había dos posibilidades, dependiendo del director”, dice Chris Bender. “Podía acabar siendo la típica película de terror con plantas trepadoras asesinas o podía ser una película que jugara con la psique del espectador de un modo mucho más siniestro, plasmando en la pantalla lo que está en la página escrita”.
Para conseguir este difícil objetivo, DreamWorks escogió al director novel Carter Smith. A pesar de que nunca había dirigido una película y de ser conocido, sobre todo, como un brillante fotógrafo de moda, les bastó con ver el corto “Bugcrush” para saber que era la persona idónea.
“Recuerdo que me quedé sentada sin moverme como diez minutos delante del televisor después de verlo”, dice la actriz Jena Malone. “Da miedo porque no es un thriller o una película de terror al uso. Me dio la impresión de que podía olerlo, saborearlo, sentirlo, era muy desagradable. Después de ver ‘Bugcrush’ e imaginar en lo que podía transformarse LAS RUINAS a través de la peculiar visión de Carter, supe que iría más allá de los límites del género. Las trepadoras no serían las malas de verdad, sino la naturaleza humana y nuestras reacciones. Estaba convencida de que la película sería espectacular”.
Carter Smith no dudó en aceptar dirigir LAS RUINAS en gran parte por su autor y guionista. “Soy un verdadero fan de Un plan sencillo, la primera novela de Scott Smith. De hecho, estaba leyendo Las ruinas cuando me llamaron de DreamWorks para que echara un vistazo al guión. Fue un auténtico placer. La mejor base para un realizador es un guión bien escrito, y este era fantástico. También es un auténtico plus que el autor de la novela y del guión sea la misma persona. Lleva tanto tiempo con los personajes que los conoce a la perfección y puede transmitirlo. Reconozcámoslo, los personajes de las películas de terror no suelen ser profundos ni muy construidos. Además, también soy fan del género”.
“Lo interesante de esos chicos”, sigue diciendo el realizador, “es que no son los típicos personajes del género. Amy y Stacy son amigas, pero sus novios respectivos no se conocían antes del viaje. También están Mathias y su amigo Dimitri. Las dos parejas acaban de conocer a Mathias, un turista alemán que quiere ir a una ruina maya en busca de su hermano desaparecido. La mayoría de ellos no se conocen bien, no encajan, no encuentran su lugar en el grupo. Nada de eso se ha solucionado cuando todo empieza a ir mal, lo que nos da la posibilidad de mostrar a personajes multifacéticos envueltos en una situación compleja ante la que reaccionan de forma muy diferente”.
“Scott Smith sabe escribir una historia”, dice la productora ejecutiva Trish Hofmann. “Maneja a la perfección el aspecto psicológico del terror y las reacciones de la gente sumida en situaciones inverosímiles. Por otra parte, Carter es muy sutil construyendo una secuencia hasta hacerla culminar en un susto. Scott y él encajaron de maravilla para desarrollar la historia y decidir qué partes de la novela debían llevar a la gran pantalla”.
En opinión del productor Chris Bender, Tiburón es el ejemplo perfecto de cómo un buen thriller debe basarse en la expectación más que en el hecho en sí. “De eso se trata en esta película, de que el espectador tenga la información justa para que dé miedo, para que entienda las intenciones de las plantas trepadoras, pero que sigan rodeadas de misterio”.
Chris Bender y Trish Hofmann creen que la experiencia de Carter Smith como fotógrafo ha aportado mucho a la hora de incrementar la tensión. “Los encuadres de Carter son increíbles, comunican una sensación única”, dice la productora ejecutiva. “La mayoría de películas de error son oscuras para que el espectador se pregunte qué hay entre las sombras. En este caso, los personajes están en lo alto de una colina a pleno sol, pero es aterrador. Por ejemplo, antes de saber que son trepadoras asesinas, coloca la cámara en un ángulo extraño para dar a entender que puede ser el punto de vista del malo. Usa recursos visuales para maximizar el suspense, es tremendo”.
Como reconocido fan del género de terror, el director tenía muchas ganas de crear algo nuevo: “Normalmente, en una película de terror, los personajes corren y el asesino los elimina uno a uno. Está bien, pero quería crear algo diferente, que me diese escalofríos como espectador. Una de las cosas más desagradables que puedo imaginar es una invasión corporal, da igual que sea una garrapata, un gusano o una planta asesina que rodea una ruina maya. La idea de perder el control del cuerpo da mucho miedo”.
Pero eso sólo es parte del horror de LAS RUINAS. “No se trata únicamente de que algo exterior ataque a esos chicos. El auténtico terror viene de dentro. Surge de los personajes y de su comportamiento ante una situación de peligro, pero nunca hay nada definido. En esta película hay muchas zonas grises, y es lo que más me gusta”, añade Carter Smith.
Trish Hofmann añade: “LAS RUINAS no es la típica película de terror. Es una película de terror psicológico que se mete debajo de la piel”.
 
LOS DECORADOS
LAS RUINAS transcurre en Cancún, México, con sus fantásticas playas arenosas y sus exuberantes selvas. Encontrar una playa con un plató cercano no era muy difícil, pero el realizador Carter Smith tenía otra idea; rodar la película en decorados naturales. “Quería que fuera lo más realista posible”, explica. “Me parece lo mejor para los actores y la historia. En una historia tan exagerada como esta, es necesario mantener el resto de los componentes dentro del mayor realismo. Además, la luz natural es la más espectacular, bella y realista. Estaba convencido de que funcionaría perfectamente con lo que queríamos hacer. Era imposible rodar en un plató”.
La productora ejecutiva Trish Hofmann se lanzó a la búsqueda de un decorado natural que incorporase costa y jungla, y que permitiese trabajar con un equipo técnico experimentado sin salirse del presupuesto. “No cabía duda de que el mejor lugar era Queensland, Australia”, dice. “Dado el número de películas que se ruedan allí, sabíamos que dispondríamos de un equipo de primera. Los platós de Warner Roadshow Movie World estaban muy cerca de los decorados naturales que habíamos escogido, lo que nos venía muy bien ya que para algunas escenas sería necesario el uso de platós. No fue difícil decidir que nos iríamos a Australia”.
El productor Chris Bender habla de las localizaciones: “Cuando salen del hotel y localizan las ruinas, se enfrentan a unos indios mayas. Al no conocer el idioma, no saben qué han hecho para enojarlos. Dimitri, el amigo de Mathias, muere de un disparo, y piensan que lo más prudente es quedarse en la parte más alta del yacimiento”. Los tres decorados principales son un claro en la jungla, lo bastante amplio como para edificar la base de la pirámide y para que se movieran unos jinetes; la parte superior de las ruinas, desde donde se divisa la jungla que las rodea, y la oscura cámara ceremonial en el interior de la ruina. “La cámara ceremonial se construyó en un plató”, dice Chris Bender. “No fue fácil localizar los decorados naturales, pero ambos son increíbles. El diseñador de producción Grant Major se superó con las rocas y las plantas trepadoras. Cuando las localizaciones se unieron digitalmente, quedaron perfectas, es imposible darse cuenta de que son lugares diferentes”.
La mayor parte se rodó en el monte Tamborine y en una propiedad privada cerca del Parque Nacional Springbook, en la Costa Dorada. A pesar de los inconvenientes de trabajar en exteriores, los actores están de acuerdo en que fue de gran ayuda. “Es mucho mejor trabajar en un decorado real que en un plató delante de una pantalla verde”, dice Shawn Ashmore, que sabe de lo que habla después de su experiencia en las películas X-Men. “En exteriores, se ve el cielo, se siente el viento, el sol, el calor, se pasa sed. Esas sensaciones ayudan mucho para que uno se meta en la escena”.
Pero, por desgracia, no se rodó en verano. “Era fantástico trabajar en la naturaleza, disfrutar de unas increíbles puestas de sol, pero hacía un frío horrible”, recuerda, riendo, Laura Ramsey. “Se supone que es un verano caluroso. Llevábamos camisetas de tirantes y nos rociaban con aceite de oliva para simular el sudor, lo que a veces era un poco incómodo. Pero prefiero trabajar en un sitio bonito, helarme y que me rocíen con aceite a observar una pantalla verde intentando imaginar que estoy en la selva”.
Los decorados naturales ayudaron a generar la ambientación que Carter Smith necesitaba. “Viendo la película, se es muy consciente de que el sol baja lentamente, que va a ponerse y que cuando eso ocurra, algo muy desagradable va a pasar”, dice el director. “Pero al trabajar con luz natural, sentíamos cierta urgencia, había que tomar decisiones rápidas. A veces pienso que si no hubiéramos estado sometidos a esa presión, no habríamos conseguido tomas tan tensas”.
EL REPARTO Y LOS PERSONAJES
“Algo que me pareció interesante es que los personajes empiezan siendo unos jóvenes atractivos, normales y reales. Pero al final, acaban destrozados, totalmente cambiados, son auténticos monstruos”, dice el director Carter Smith. Para conseguir esta transformación, fue muy específico en cuanto al reparto.
“Buscaba dos elementos principales. No quería actores que se parecieran a los habituales de una película de terror con jóvenes. Como fotógrafo de moda, he descubierto que me atraen más las personas con un físico interesante, y no las que poseen una belleza convencional. Por eso, aunque nuestros actores son muy atractivos, no son típicamente ‘Hollywood’. Creo que aportan un mayor realismo a la historia, se parecen a los típicos estudiantes estadounidenses de vacaciones”.
Su segunda condición era encontrar actores capaces de hacer justicia a las sutiles capas oscuras de la novela y el guión de Scott Smith. El productor Chris Bender dice: “A veces es difícil encontrar el reparto de una película de terror, sobre todo si ha habido muchas últimamente, porque los actores tienen miedo de que les encasillen. Por eso, cuando nos pusimos en contacto con los actores, no sólo les mandamos el guión, sino el corto “Bugcrush”, de Carter Smith, y nos aseguramos de que sabían que la novela y el guión estaban escritos por la misma persona”.
“Los personajes de LAS RUINAS están muy trabajados”, dice Shawn Ashmore. “En realidad, los personajes y el espectador se conocen casi a la vez, a excepción de Amy y Stacy. De pronto, se encuentran en una situación terrorífica. Todo es muy rápido, muy ágil, y plantea la pregunta del cambio en las relaciones, de la reacción de la gente en situaciones de vida o muerte”.
El líder natural del grupo es Jeff, interpretado por Jonathan Tucker. “Jeff es estudiante de medicina, conoce el cuerpo humano, la sangre no le asusta, pero no está preparado para esto”, explica el joven actor. “En una situación como esta, hace falta creer en el líder, y todos los personajes quieren creer que será capaz de sacarles del horror. Es un chico sensato, no le van las fiestas. Pero el problema es que ha basado su vida en la ciencia, y lo que ocurre a su alrededor no tiene nada que ver con la lógica. Al principio no lo reconoce, se hace el valiente, toma decisiones lógicas que acaban teniendo consecuencias nefastas, sobre todo para Mathias”.
Si Jeff es el líder, Eric es el simpático del grupo. “No es un tío complicado”, dice Shawn Ashmore. “Es un chico de vacaciones decidido a pasarlo bien. Creo que el público puede identificarse con Jeff porque no cree tener todas las respuestas. Cuando las cosas empiezan a ir mal, intenta proteger a Stacy. Pero ella entra en la pirámide, resulta herida y cambia. A pesar del cambio de carácter de su novia, sigue intentando acercarse a ella y ayudar a los demás. Sin embargo, el personaje adopta una actitud radicalmente diferente en un punto de la historia. Disfruté mucho interpretando ese cambio”.
También Amy cambia de carácter. “Amy ha venido de vacaciones por las playas, para pasárselo en grande con su novio y su mejor amiga, Stacy”, explica Jena Malone. “Pero al quedarse atrapados, se descubre que es una persona mucho más compleja, algo irresistible para una actriz. Lo genial del guión es su simplicidad. No hay muchos diálogos. Sobre todo gira alrededor de lo que ocurre en el interior de los personajes”.
La actriz Laura Ramsey dice: “Interpreto a Stacy, la novia de Eric. Cuando penetra en la pirámide para ayudar a Mathias, se obsesiona con una planta. En la novela, Eric se queda literalmente prendado de una trepadora. Cuando leí el libro, me serví de algunos rasgos del personaje de Stacy, pero también de Eric”.
Cuando los cuatro jóvenes actores llegaron a Australia, descubrieron que el director estaba muy dispuesto a escuchar sus comentarios. “Decidimos calibrar su relación”, dice Laura Ramsey. “Durante los ensayos improvisamos, hablamos de nuestros personajes y de cómo reaccionarían en ciertas situaciones, lo que le llevo a realizar algunos cambios en el guión. Carter siempre estuba dispuesto a escuchar nuestra opinión; fue un proceso muy gratificante”.
Jonathan Tucker añade: “Todo el trabajo que hicimos durante los ensayos sale a relucir en la pantalla. Tomamos decisiones que pueden parecer ridículas, como meternos en orificios oscuros sin saber lo que hay dentro, sacar de golpe plantas que se han metido en el cuerpo de alguien. Incluso intentamos realizar una operación sin anestesia, con una piedra, una navaja y una sartén caliente. Pero hay que entender a los personajes y simpatizar con ellos para querer que salgan vivos de esta aventura”.

LAS TREPADORAS Y LOS EFECTOS VISUALES
Una vez escogidos los decorados y el reparto, la mayor preocupación fue cómo conseguir las mortales plantas trepadoras.
“Lo primero que pensé fue ‘Dios, ¿cómo vamos a conseguirlo?’”, recuerda, riendo, el director Carter Smith. “Una cosa es describir una trepadora letal en una novela, otra es llevarla a la pantalla”. Los cineastas eran conscientes de que necesitaban a un equipo excepcional para dar vida a los verdes antagonistas. Para ello, recurrieron al famoso diseñador de criaturas Patrick Tatopoulos, que se ha ocupado de películas como Soy leyenda y 10.000, el famoso director de producción Grant Major, que ganó un Oscar por su trabajo en la trilogía El señor de los anillos, y el supervisor de efectos visuales Greg McMurry, que tiene en su haber Los 4 fantásticos y Silver Surfer y Death Sentence.
El realizador, en vez de explicar la existencia de las plantas, se limita a dejar caer pistas, pero sin desvelar su origen, para que el espectador lo decida por su cuenta. “Las plantas se basan casi en su totalidad en el mundo real”, dice Carter Smith. “Hacen lo mismo que las plantas de verdad. Necesitan nutrientes. Los habitantes del lugar tienen un sistema para impedir que invadan más terreno. Nos planteamos qué hacen con los cuerpos cuando acaban de consumir la carne. Pero la tarea principal fue decidir qué aspecto tenían y cómo se movían”.
Una vez acabados los diseños de Patrick Tatopoulos, el director de producción Grant Major recurrió a Gary Cameron para esculpir, realizar los moldes y producir los delicados tallos, hojas y flores. “Estudiamos muchísimas plantas para conseguir imaginar su movimiento y cómo reaccionarían si alguien las tocase”, explica Gary Cameron. “Acabamos usando tallos de calabazas por su rápido crecimiento y su forma de arrastrarse”.
Para realizar las trepadoras “estrellas”, de las que hay primeros planos, fue necesario un taller de doce personas. Todo se hizo mano, los moldes, pintar y encajar cada hoja al tallo, las flores. “Fue un ejercicio muy laborioso, pero valió la pena”, dice Grant Major.
“Las trepadoras son geniales y nos ayudaron mucho a la hora de actuar”, dice Joe Anderson, que interpreta a Mathias. “Completan el espacio tridimensional y ayudan a que sea más real. Las plantas tienen vello, pequeños pelos que pican. No hacen daño, pero al tocarlas, la sensación es desagradable. Mi primer encuentro con las plantas es cuando intento apartarlas, me corto y la savia me quema las manos. Siempre hay que tener cuidado de no exagerar el dolor, pero en un decorado tan realista, se sabe instintivamente hasta qué punto se puede llegar. Todo eso ayuda a que la tensión incremente. Así, cuando me rompo las piernas y las plantas empiezan a invadirme, la reacción es realmente intensa”.
La persona encargada de conseguir que las trepadoras se moviesen es el supervisor de efectos visuales Gregory L. McMurry. “Al principio pensamos en crear una marioneta, pero nos inclinamos por la animación digital”, explica. “Cuando el grupo está aislado encima del montículo, las trepadoras empiezan a acercarse. No era una buena idea mostrar los tallos avanzando, se perdía el elemento sorpresa. Es mejor conseguir que el espectador espere el ataque que va a ocurrir inevitablemente. Los chicos se dan cuenta de que las plantas tienen una textura diferente. Luego, vemos cómo se mueven cuando los jóvenes no miran, pero no queda claro si es una ilusión o incluso el viento”.
LAS PRÓTESIS Y EL MAQUILLAJE
Carter Smith estaba convencido de que la película se beneficiaría con un rodaje en decorados naturales y, además, usando prótesis en vez de animación por ordenador para las escenas más gráficas. “La mayoría de los momentos más truculentos transcurren a plena luz del día. Es más difícil hacer trampas con las sombras que en la típica película de terror que suele transcurrir durante la noche. Si nos hubiésemos limitado a usar animación, las escenas serían frías, y esta película depende de que el público conecte de un modo visceral con lo que pasa en la pantalla”.
La responsabilidad recayó en Jason Baird, diseñador de maquillaje protésico de efectos visuales, para quien LAS RUINAS se convirtió en un sueño hecho realidad: “Me divertí mucho. Hay efectos de maquillaje realmente geniales”. En lo que respecta a su trabajo, hay tres momentos clave en la película. En el primero, una mujer tiene plantas metidas dentro del cuerpo; en el segundo, Stacy, en un intento desesperado por sacarse las trepadoras del cuerpo, empieza a cortarse la carne, y el tercero, el más difícil en su opinión, es cuando Mathias se rompe las piernas y, al volver en sí, descubre que las plantas se han comido gran parte de la carne por debajo de las rodillas.
“Son trozos deshilachados de carne colgando de los huesos”, explica Jason Baird. “Acaban amputándole las piernas con una roca y cortando la carne con una navaja de bolsillo. Hay sangre por todas partes. Tuvimos que diseñar un muñeco muy realista de caderas para abajo”.
“Las prótesis son extraordinarias”, dice Joe Anderson, que se pasó muchas horas sentado en un agujero con la mitad de un cuerpo falso atado a las caderas. “Hicieron moldes de mis piernas y de mis caderas. Si miraba hacia abajo, veía unas extrañas extremidades idénticas a las mías”.
Jena Malone reconoce que probablemente tenga pesadillas con el maquillaje protésico el resto de su vida. “Sobre todo la escena en que amputamos las piernas a Mathias. Había un material gelatinoso que sacaba mucha sangre y olía fatal. Sabía que era mentira, pero empecé a sentir náuseas, un auténtico lujo para una actriz en medio de una escena tan horrible. Trabajar con artistas de este calibre es fantástico”.
Se hicieron diez juegos de piernas de silicona para conseguir el efecto deseado. Jason Baird se quedó sorprendido al descubrir que cuanto más sucias y cubiertas de sangre estaban las piernas, más realistas parecían. “Investigamos bastante”, dice. “Observamos que la carne cruda adopta ciertas formas cuando cae al suelo. Luego mezclamos productos químicos, silicona y espumas hasta conseguir el resultado final”.
La productora ejecutiva Trish Hofmann dice: “Se nota que Jason ama su trabajo. Cuando vino a enseñarnos las piernas, las llevaba en el maletero del coche. Al irse, todos esperamos sinceramente que no le parasen en un control de policía”.
 
EL DISEÑO DE PRODUCCIÓN Y LA FOTOGRAFÍA
“La historia empieza de forma bastante idílica”, dice el diseñador de producción Grant Major. “Están en la costa, hay muchos colores brillantes, mucha luz, pero los personajes se adentran en una selva donde las cosas ya no son tan bonitas. Todo parece más oscuro, más cutre. Acaban en una ruina maya y, a pesar de que están en el exterior, es necesario comunicar una sensación claustrofóbica, de aislamiento absoluto”.
El realizador Carter Smith añade: “La ambientación ayuda a crear una sensación de oscuridad. Quizá los espectadores no se den cuenta al principio, pero si se hace bien, acaban notándolo”.
El diseñador estudió el periodo histórico para crear una ruina maya. “La película transcurre en México, por lo que fue fácil recrear las zonas turísticas”, dice. “Pero las ruinas mayas de la península del Yucatán fueron más complicadas. Habríamos podido rodar en una pirámide auténtica, pero no es posible apoderarse de un lugar así durante semanas, prohibiendo la entrada a cualquiera que no tenga que ver con la película. Se necesita mucho equipo y mucha gente para un rodaje. Era mejor construir nuestra propia pirámide”.
“Estudiamos las diversas pirámides de la cultura maya”, sigue diciendo. “Además, debíamos adaptar la ruina a toda la acción que transcurre en la cima. Tardamos unas siete semanas en construir los dos decorados, la parte inferior y la parte superior de la pirámide, muy poco tiempo para algo tan grande. Por suerte, tuve un equipo maravilloso”.
La tarea de unir las piezas del rompecabezas recayó en el director de fotografía Darius Khondji, que ya había trabajado con el realizador: “Carter y yo nos reímos mucho. Normalmente, parte de mi trabajo consiste en que los actores salgan favorecidos, pero en este caso optamos por lo contrario”.
Ambos decidieron que el arranque de la película tendría un ambiente relajado, atractivo, pero poco a poco, todo cambiaría. “Empezamos con una iluminación suave y muchos colores. Luego, la luz se hace más dura, como la situación de los personajes. Quise que reflejara esa dureza, esa fealdad. En esta película, he rodado más cámara en mano de lo que suelo hacerlo para comunicar la sensación de caos, de descontrol”.
El director Carter Smith reconoce que LAS RUINAS es una película dura con elementos obvios y otros mucho más sutiles. Para terminar, añade: “Las películas de terror pertenecen al único género en que el público reacciona física y visceralmente a lo que aparece en la pantalla. Los espectadores disfrutan gritando, hundiéndose en la butaca o tapándose los ojos en los momentos más desagradables. Es genial. En mi opinión, la mejor manera de ofrecer estas sensaciones al público es mediante un mundo real con personajes reales, aumentando la tensión poco a poco y mostrando el horror más realista que pueda imaginarse. Si todo encaja y el público reacciona físicamente durante la película, habremos conseguido nuestro objetivo”.
Fuente: Way to Blue |