Sale a la venta ‘Monstruos eléctricos’, un ambicioso ensayo dedicado a la Universal

Hubo un tiempo en que los estudios de Universal Pictures estaban repletos de monstruos, vampiros, lobos y criminales de cartón piedra. Un tiempo en que el gran estudio fue casi una empresa familiar liderada por un inmigrante alsaciano, Carl Laemmle, el primero en huir de las condiciones draconianas que imponía Edison, amo absoluto del cine que se hacía en Nueva York, para construir unos estudios en unas tierras baldías cercanas a Los Ángeles. Estaba, sin saberlo, construyendo Hollywood. Sin embargo, no fue hasta que su hijo, Carl Laemmle Jr, heredó el negocio, que la productora no se atrevió con propuestas más arriesgadas y presupuestos más elevados y apostó claramente por el género de terror.

Las películas de terror producidas por la compañía Universal entre 1931 y 1948 conforman uno de los ciclos terroríficos míticos por autonomasia de la historia del cine. Títulos cómo ‘Drácula’ (‘Dracula’, Tod Browning, 1931) y ‘El doctor Frankenstein’ (‘Frankenstein’, James Whale, 1931), y con ellos los rostros de Bela Lugosi y Boris Karloff, por citar sólo a los dos actores más conocidos -y recurrentes- del ciclo, permanecen y seguirán permaneciendo en la memoria de los aficionados y de los historiadores. La cinefilia mitómana y desenfrenada y el paso del tiempo ha sobredimensionado, sin embargo, muchos de los hallazgos y méritos de las películas que lo conforman, que han sido analizadas una y otra vez en multitud de artículos y libros que demasiadas veces han centrado su interés no tanto en los indiscutibles valores cinematográficos de sus propuestas como en un cúmulo de anécdotas, condicionantes y (de)méritos en la mayoría de los casos externos a las producciones, un hecho que ha acabado por distorsionar hasta límites cercanos al delirio su percepción y posterior análisis. El primero y más ambicioso objetivo de este libro es, en consecuencia, la revisión de muchos de los tópicos y lugares comunes asociados a las producciones de terror Universal para intentar desentrañar sus principales características y sus elementos más destacados, tanto para lo bueno como para lo malo.

El libro abarca dos décadas, desde 1931 hasta 1948, y está dividido en tres partes: el horror gótico, la ciencia ficción y el cine pulp y criminal.

monstruos electricos

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