Starry Eyes. Una historia perversa y desgarradora (Sitges 2014)

Por suerte, la maratón sólo acababa de empezar, y quedaba lo mejor de la noche. La siguiente película, que a la postre llegaría como bálsamo para nuestras dañadas retinas, fue “Starry Eyes”, obra contundente y cruel, dirigida a cuatro manos por el tándem Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, que a través de una oscura trama que evoluciona de manera fascinante y provocativa, nos relata la obsesiva historia de una joven, que antes de que pueda darse cuenta, se verá atrapada en su propia codicia personal. Su deseo, triunfar como actriz, su error, escoger el papel equivocado.

A través de una macabra versión de “Cisne Negro” (Darren Aronofsky, 2010), donde los sueños pueden convertirse en terribles pesadillas, los directores se embarcan en una historia seductora, y ponen toda la carne en el asador confiando en Alexandra Essoe, actriz de papeles secundarios, que aquí muestra un gran potencial frente a la cámara. Un personaje frágil, ambicioso y desgarrador, que sufrirá tanto física como mentalmente, la transición de su particular ‘Jekyll & Hyde’. La transformación de Ángel a Demonio, la decadencia y degradación del ser humano, o el descenso al infierno más ardiente, será el precio a pagar por lograr su ansiada meta.

“Starry Eyes”, juega con gran acierto sus cartas, poniendo sobre la mesa una jugada maestra de fatales y previsibles consecuencias, donde el deseo, la obsesión, el sexo y la muerte, guiadas por el poder de las sectas más corrosivas y depravadas, desembocará en un trágico y descomunal desenlace. Un final sangriento de excelente factura, que culminará una historia extrema.

 

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