Turbo Kid. Nuestros queridos salvajes 80s (Sitges 2015)

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Llega a Sitges la opera prima de los canadienses François Simard, Anouk Whissel y Yoann-Karl Whissell, versión en largo del cortometraje “T is for Turbo”, uno de los segmentos finalistas para formar parte de la antología “The ABC´s of Death”.

“Turbo Kid” es un estallido de la vena ochentera, un film que lleva hasta sus últimas consecuencias nuestra melancolía por aquella época. La película es un cuento distópico ambientado en un 1997 agonizante por la falta de agua y la radiación. Todo un homenaje al clásico de George Miller, “Mad Max”. Un film de muy bajo presupuesto, que enamora al espectador tirando de nostalgia.

“Kid es un joven que vive en un 1997 donde todo ha sido devastado y la escasa agua permanece bajo el control de una horda de robots chiflados y bandidos. Kid se dedica a rebuscar entre la basura a la caza de viejos comics, hasta que conoce a Apple, una encantadora chica que despierta extraños sentimientos en su corazón. Cuando Apple es secuestrado por unos asaltadores de las colinas, Kid tendrá que poner en marcha todos los conocimientos adquiridos en sus comics de súper héroes; ayudado por un misterioso vagabundo, descubrirá una antigua y poderosa arma que cambiará los páramos para siempre”.

Turbo Kid es una película agradable de ver no cabe duda, pero al menos yo, comienzo a estar un poco cansado de esta ola de revivals ochenteros en forma de parodia…, Kung Fury, Pixels, The Guest, etc… son algunos ejemplos, opino que estas producciones aprovecharían mucho más su potencial si se plantearan con cierta seriedad y no quedándose reducidas a risas y gore.

En resumen “Turbo Kid” es una divertida película que no llega a explotar pero que tiene lo necesario para dejarnos un buen sabor de boca: Enamoramientos ridículos, Michael Ironside, mucha sangre, gore, bicicletas, robots, sintetizadores, ¿Alguien da más?.

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