
TÃtulo Original: Mangiati Vivi
Año: 1980
Nacionalidad: Italia.
Duración: 80 min.
Director: Umberto Lenzi.
Guión: Umberto Lenzi.
Actores: Robert Kerman, Janet Agren, Ivan Rassimov, Paola Senatore, Me Me Lai, Maria Fiamma Maglione, Mel Ferrer.
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En la ciudad de Nueva York se han producido tres asesinatos que estan relacionados con la hermana de Sheila Morris. La joven Sheila es interrogada por la policÃa para saber donde esta su hermana Diana, pero ella hace tiempo que perdió el contacto con Diana y no sabe donde puede estar. Todos los indicios apuntan a que puede estar en Nueva Guinea con Jonas, el lider de una peligrosa secta ecológica...


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Uno de los directores más significativos del gore italiano, precursor y culpable de la fiebre canÃbal de los 70/80, y uno de los pioneros del llamado cine Mondo, fue sin duda Umberto Lenzi, que con "El paÃs del sexo salvaje" (Il paese del sesso selvaggio, 1972) una de las primeras pelÃculas que tocaban el tema del canibalismo, lanzaba una morbosa alternativa al cine de zombies muy machacado en aquella época.


Después de la polémica "Holocausto CanÃbal" 1979 de Ruggero Deodato, falso documental vendido como algo verÃdico, pero realizado con una tremenda crudeza y realismo, Lenzi dirigirÃa "Comidos vivos" (Mangiati Vivi, 1980), algo menos impactante que sus demás pelÃculas pero que ofrecÃa igualmente imágenes explÃcitas de canibalismo, y todos los alicientes del subgénero. En aquella época la rivalidad entre ambos directores era evidente, creando polémicas discusiones sobre quien copiaba a quien, o quien de ellos habÃa inventado el cine de canÃbales.


Comidos vivos no sigue el camino del falso documental, sino que utilizaba una trama más simple, dejando a un lado los exóticos viajes del grupo de reporteros, que cámara en mano realizan valientes documentales o cubren noticias. AquÃ, el motivo del viaje es la búsqueda de la hermana de la protagonista, que tras varios meses desaparecida, todo indica a que se halla en un poblado de Nueva Guinea, bajo la influencia de una secta religiosa. Pero esto no es motivo para que el director no introduzca imágenes impactantes en la historia, y a medida que avanza el film nos damos cuenta de ello. Lenzi nos adentra de lleno en la peligrosa selva, con crudas secuencias reales de muertes de animales, la carnicerÃa de un cocodrilo, un mono devorado por una serpiente, o una pelea a muerte inducida por los indÃgenas entre un hurón y una serpiente, una parte indispensable en éste tipo de pelÃculas.


El director sitúa a los protagonistas en una verdadera pesadilla, ya que cuando consiguen llegar al poblado de hipnotizados hipÃes, resulta como salir de la olla para caer en las brasas. Las salvajes costumbres de la secta religiosa, sus ceremonias o las aberraciones, violaciones, mutilaciones y demás, no son nada comparado con las cacerÃas de las tribus canÃbales, momentos en los que veremos las situaciones más impactantes y morbosas. El ataque a una indÃgena a la que los canÃbales desnudan para devorarla, o las secuencias finales cargadas de desmembramientos, decapitaciones o castraciones, están captadas a plena luz del dÃa, con todo detalle y total naturalidad, sin ocultar nada detrás de sombras o penumbras. Al final, una huÃda desesperada y angustiante que termina de culminar una correcta pelÃcula que llegarÃa a convertirse en toda una pieza de culto para los amantes del género.


Sangre, salvajismo y violencia, recopilados en una polémica cinta como ocurrÃa en todas éstas producciones, lo que ayudaba a su comercialización bajo una morbosa expectativa. El film se muestra más flojo que el siguiente trabajo del director, uno de los tÃtulos más relevantes en la filmografÃa de Umberto Lenzi, como fue Canibal feroz (Cannibal Ferox, 1981), más encaminado al falso documental y mucho más salvaje.
El momento: La dolorosa violación con un pene de madera a la protagonista por parte del lÃder de la secta.
La secuencia: Cuando los canÃbales destripan un cuerpo para llevar a cabo un festÃn de vÃsceras.
La imagen: El crudo rostro de un mono sobresaliendo de la boca de una serpiente.








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Habrá que espera...


