Titulo original: Hostel: Part IIIAño: 2011
Nacionalidad: Eua
Duración: 87 min.
Director: Scott Spiegel
Guión: Michael Weiss, Eli Roth (personajes)
Actores: Thomas Kretschmann, Kip Pardue y John Hensley.
En Las Vegas, dos atractivas señoritas de compañÃa seducen a cuatro amigos que celebran una despedida de soltero para que se unan a ellas en una fiesta privada muy alejada de la ciudad. Una vez allÃ, se horrorizarán al descubrir que son el objeto de un perverso juego de tortura y que los miembros del Club de Caza Élite preparan el espectáculo más sádico de la zona.


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Suele ser habitual que cambiar la fórmula de una producción que ha dado como fruto una coherente y extremadamente angustiosa cinta (efecto buscado por el director) no resulta bien, y éste es uno de esos casos; la vinculación de Eli Roth, responsable de las dos entregas anteriores de la franquicia, como productor de Hostel 3 podÃa hacer pensar en un principio que la calidad de la misma podÃa llegar a alcanzar en parte el nivel que las dos antecesoras habÃan lucido; sin embargo, el Ãmpetu de Scott Spiegel (responsable de tÃtulos tan horrorosos como Abierto hasta el amanecer 2, pero guionista de otros emblemáticos como la mÃtica TerrorÃficamente muertos, del gran Sam Raimi) por presentarnos un universo con la esencia de la saga pero enmarcado en el más futurista mundo de la perversidad hecha realidad no ha terminado de funcionar, en parte por las impropias actuaciones y en parte por el escaso interés que genera la historia desde el primer instante a pesar de las buenas ideas que se atisban en ella (la primera escena sorprende y encandila, pero posteriormente se vuelve a repetir el recurso que en ella se emplea y termina por denotar una falta de iniciativa e invención desesperantes que es la tónica del resto; únicamente es fiel en el inicio, puesto que la historia acontece en un hostal, el sÃmbolo de Hostel).

Scott (Brian Hallisay, convincente pero algo exagerado en los momentos de mayor tensión) y Amy (Kelly Thiebaud, tan bella como intermitente en sus apariciones aunque fundamental en el desenlace de la trama, tanto por el guión como por su credibilidad) forman una idÃlica pareja que en breve contraerá matrimonio; para celebrar tal acontecimiento los amigos de éste, comandados por el extrovertido Carter (Kip Pardue, modélico actor a pesar de sus carencias dramáticas), deciden dirigirse a Las Vegas y disfrutar de la fiesta más alocada y divertida que jamás haya vivido ninguno de ellos; los otros dos integrantes de la cuádrupla son Mike (Skyler Stone, quien encarna de formidable manera a uno de los personajes más carismáticos del género de terror en clave de comedia, muy similar a la realizada por Alan Tudyk en la imperdible Tucker & Dale vs Evil) y Justin (John Hensley, el famoso e implacable intérprete reconocido a partir de su papel de secundario en la impresionante serie de televisión Nip/Tuck, que flojea en gran medida al tener que simular en todo momento una cojera que le impide lucirse como en él es habitual), quienes se unirán a ellos dos en una aventura tan prometedora como peligrosa a través del dinero y el vicio.

Una vez en Las Vegas, se proponen pasarlo en grande contratando a dos chicas de compañÃa, Kendra (Sarah Habel, puede que suya sea la mejor interpretación de todas al ofrecer un abanico de emociones amplio y logrado) y Nikki (Zulay Henao, una de esas aportaciones prescindibles que son fundamentales por el protagonismo que la trama la concede), quienes tras vivir una noche inolvidable se encontrarán irremediablemente unidas al grupo protagonista para sobrevivir a las fechorÃas de los integrantes del Club de Caza de Élite (organización caracterÃstica de la franquicia, en la que sus miembros se distinguen por un tatuaje en el brazo que simula la cabeza de un perro), que en esta ocasión darán rienda suelta a su locura aprovechándose de los elementos que el lugar ofrece; ruletas (que decidirán la suerte de las vÃctimas), apuestas (algunas de ellas tan curiosas como la de adivinar cuánto tiempo transcurrirá hasta que el sujeto implore clemencia por su familia), gritos y sangre (litros y litros de ella) irán sucediéndose a medida que las horas vayan transcurriendo, hasta llegar a un desenlace tÃpico y frustrante que almenos gratifica la vista (a pesar de ser sospechosamente similar al ocurrido en la formidable La última casa a la izquierda).

De todos es sabido que la ciudad del pecado puede transformar a las personas y convertirlas en seres salvajes y frenéticamente insaciables (sólo hay que visionar la desternillante Resacón en Las Vegas para darse cuenta de ello), pero lo que pocos habÃamos llegado a imaginar es el submundo que podrÃa esconderse detrás de los luminosos carteles y los gigantescos edificios que colman la ciudad, algo de agradecer desde el punto de vista argumental (no obstante en absoluto está aprovechado dicho paisaje, remitiéndose exclusivamente a las zonas más turbias y lúgubres del mismo); a pesar de ello, las fallidas contribuciones argumentales que realiza Victor (Nickola Shreli), otra vÃctima encerrada en el lúgubre sótano en el que reposan los siguientes sujetos que padecerán las más horribles torturas para satisfacer los vicios más extremistas y sádicos de los adinerados individuos que disfrutan de su estancia en la ciudad del pecado, son sólo un ejemplo de las bochornosas obviedades que componen el metraje.

La poca definición de los personajes y del grupo en sà mismo (recordemos que en la primera entrega eran chicos, en la segunda chicas y en esta tercera es una combinación de ambos sexos) hace que cueste conectar con él y mucho más sentir compasión por sus integrantes, ya que de hecho lo que estamos esperando enfermizamente en todo momento es que mueran de la forma más sádica y sangrienta posible, hecho que solamente se cumple eficazmente en la secuencia que protagoniza Barry Livingston (un doctor especializado en trasplantes que hará las delicias de los participantes en las apuestas de dicho juego y del espectador, que disfrutará de unos buenos efectos de maquillaje aunque poco originales, ya que la misma resolución padece uno de los ciudadanos infestados con la tóxica sustancia La Mancha en la independiente y recomendable The Taint); por todo lo argumentado, podemos decir que Hostel 3 podrÃa haber sido mucho mejor en todos los aspectos, pero también mucho peor si el director no se hubiese arriesgado a plasmar escenas tan extremistas y con fuerte contenido violento, por lo que la propuesta es en parte admirable pero en general completamente prescindible.










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