Drive (2011)

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De hipnótico, electrizante, y estilizado, muy estilizado, puede calificarse al nuevo film del danés Nicolas Winding Refn, un persuasivo y melancólico thriller romántico en el que su realizador logra armonizar de forma precisa los intermitentes fogonazos de violencia y la sensibilidad dramática que demandan el guión del iraní Hossein Amini – quien adapta a su vez la novela Drive (publicada en España por RBA Publicaciones), del escritor norteamericano de novela negra James Sallis -, y en el que Refn consigue un perfecto equilibrio entre clasicismo y modernidad, sin por ello dejar de apoyarse en una estructura narrativa convencional que el elaborado aparato formal del film trasciende en todo momento.

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Es posible que el film recuerde en ciertos aspectos a obras como Pickpocket (Robert Bresson, 1959) o El silencio de un hombre (Le samouraï, Jean-Pierre Melville 1967), pero la obra precedente que encuentro más cercana a la de Winding Refn bien podría ser Posibilidad de escape (Light Sleeper, Paul Schrader, 1992), pues el camello John LeTour (Willem Dafoe) que protagoniza este último film anhela conseguir, al igual que el especialista conductor de coches de Drive, una redención espiritual por la vía del amor, y ambos personajes, además de revestir sus figuras de similar misterio y carácter mítico, parecen flotar a la deriva por el mundo sin poner nunca los pies en el suelo.
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La evidente brillantez fotográfica del film, obra del operador Newton Thomas Siegel, no entra en conflicto en ningún momento con una planificación y un ritmo narrativo mucho más sobrios, y dota de auténtica personalidad visual a Drive. Winding Refn es un auténtico esteta, como ya demostró anteriormente en películas tan refinadamente elaboradas, pero también artificiosas y discutibles, como Bronson (2008) y Valhalla Rising (2009) – ambas vistas en el marco del Festival de Sitges dos ediciones atrás -, pero el realizador ha logrado con Drive su primera obra realmente convincente, una obra en la que todo encaja a la perfección, desde la precisa definición de todos y cada uno de los personajes del relato – muchos de ellos verdaderamente despreciables, pero a los que no se les niega, en algunos casos, su parte de humanidad -, hasta las muy ajustadas interpretaciones de todo el elenco interpretativo – encabezado por un silencioso Ryan Gosling, al que secundan brillantemente los ascendentes Carey Mulligan y Oscar Isaac, y otros actores mucho más curtidos, caso de Ron Perlman, Bryan Cranston y Albert Brooks – pasando por una banda sonora, compuesta por Cliff Martinez, que armoniza a la perfección con las bellas imágenes del film, elevando el visionado del mismo a la categoría de experiencia sensorial, siempre y cuando el cine en el que este sea visionado reúna las condiciones de proyección (visuales, sonoras) más óptimas, como así ocurrió en el Auditori de Sitges. Veremos que respuesta en taquilla obtiene este magnético film cuando se estrene en los cines españoles a finales de noviembre.

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