Eskalofrío (2008)

 

argumento

 

Santi es un joven retraído y tímido, por culpa de una enfermedad alérgica de su piel hacia la luz solar. Está obligado a asistir a clases nocturnas y apenas se relaciona con los demás, excepto con su madre y su amigo Leo. Por ello, la familia decide marcharse a vivir a un pueblo de montaña donde las horas de luz son escasas, ya que la enfermedad del chico podría tener consecuencias nefastas. Al principio, Santi y su madre ven este cambio con buenos ojos, pero pronto se comienzan a suceder los asesinatos en el lugar, y el muchacho es testigo de todos ellos. La policía le investiga como posible sospechoso, pero Santi hace indagaciones por su cuenta, ya que sabe que el pueblo esconde un terrible secreto en sus bosques, un secreto que parece no ser humano.

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critica

 

Cuando una película de género fantástico española llega a nuestras carteleras, nos echamos a temblar, pero no por el terror que nos pueda provocar el título en sí, sino más bien por lo mala que pueda llegar a ser. Casos hay muchos, sobre todo de filmes que tenían una pinta genial, pero que se quedan en algo olvidable, soso y decepcionante, fundamentalmente por culpa de una producción barata, un director carente de talento o una imaginación escasísima, que hace ver que nuestro cine no está hecho para el género. Quizá sea por nuestra cultura autóctona, que nos lleva más bien hacia el realismo que hacia la fantasía, todo derivado de nuestra propia Historia, cargada de lamentos y guerras entre hermanos, lo cual no deja demasiado tiempo para la fantasía.

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No obstante, hay y siempre ha habido cineastas que han demostrado amor hacia el género, en su concepción americana, dándonos numerosos títulos muy similares, pero hechos con cariño y trabajo, como ocurría antaño con Jess Franco, Paul Naschy, Leon Klimowsky o Juan Piquer Simón, y en nuestros días con Jaume Balagueró, Álex de la Iglesia, Paco Plaza o Nacho Vigalondo. Todos ellos han demostrado su talento y su admiración hacia un tipo de cine con el que han crecido, con el que han soñado y gracias al cual ahora trabajan y viven de ello. Pero como sucede con la industria cinematográfica de España, hay mucha gente que vive del cuento y que no tiene ni idea de cine, pero vemos cada año que sus películas se estrenan sin problema en múltiples salas, a pesar del nulo éxito de su anterior obra. Productores sin escrúpulos pululan por las oficinas de cine, encargando filmes de terror hechos mal y con prisa, sólo para enriquecerse, ya que los estadounidenses han comenzado con la moda de este tipo de pelis o de este otro.

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La película que nos ocupa, titulada Eskalofrío (Isidro Ortiz, 2008), no pertenece a ninguno de los dos grupos mencionados, sino que se posiciona entre ambos. Y es que es un filme de terror de los de siempre, hecho por alguien que no es ningún principiante, ya que antes había dirigido y guionizado otras obras del género, pero que, desafortunadamente, se queda a medio gas, ya que ni entretiene ni provoca horror, que es lo mínimo que se le ha de exigir a esta clase de productos.

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Me gustaría haber conocido todos los entresijos del rodaje, para poder hablar con propiedad del resultado final, pero a mí y a todos los espectadores sólo nos queda la película definitiva, lo único que podemos valorar como público que ha pagado una entrada de cine. Por tanto, el balance final es decepcionante, ya que el director tiene buenas maneras, pero todo se nos antoja poco verosímil y muy aburrido, sobre todo en los tramos finales, cuando ya hemos descubierto todo el pastel, con un giro de guión que ya intuimos desde el comienzo.

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La relación entre la madre y el hijo es poco menos que vergonzosa, y lo único destacable es la presencia amenazadora del villano de la función, que acecha continuamente entre la maleza del bosque. Esta localización provoca algunos momentos de tensión, pero que acaban siendo mal resueltos por el director. Escenas que empiezan bien se alargan hasta el hastío, algunas interpretaciones son de risa y la aparición de Leo, el mejor amigo de Santi, es increíble. Y la enfermedad del chico nunca está bien explotada en la película. Eso sí, la fotografía a veces es acertada, aunque en otros momentos se nota demasiado.

Seguro que el director pretendía al principio crear un título de referencia, que gustase a todos y que emitiesen a cualquier hora por televisión, pero como he explicado antes, lo que valoro es la película final, y esta en concreto es muy floja.

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Eskalofrio

trailer

 

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