High Lane (2009)

Un grupo de amigos, deciden pasar unos días de vacaciones practicando alpinismo. Tras varias subidas comprobaran, que todo se resulta más peligroso de lo previsto, y tienen la sensación de que no están solos en aquel lugar. Poco a poco sus vacaciones se convertirán en una pesadilla.

 

De entrada, lo que nos propone ‘High lane’ (‘Vertige’), es que vivamos un mal rato y andemos toda la película, sobretodo en su primera parte, con el estómago encogido. Las logradas e intensas secuencias donde el grupo de amigos protagonistas, se juega la vida escalando por complicadas laderas, logran el principal cometido del film, plasmando la realidad, y trasmitiendo tensión, incomodidad y vértigo al espectador, haciendo uso de una de las fobias más comunes entre la gente. Este hecho, se ve agravado a través de uno de los personajes introducidos en la historia, quien siente un pavor especial a las alturas, haciéndote participe de lo que éste siente, acentuados con unos adecuados movimientos de cámara en las escenas de mayor tensión.

La excelente fotografía realizada en el film, que aprovecha la belleza de semejantes parajes, nos pone en situación, y nos introduce en una atmósfera similar a la propuesta por Neil Marshall en su magnífica ‘The Descent’, cambiando las estrechas cuevas y esa sensación claustrofóbica, por las espinadas montañas, y la angustiante sensación de vértigo. En estos momentos, veremos diferentes situaciones de nerviosismo que pondrán a los personajes en peligro, dotadas de un correcto ritmo de acción.
Pero como este tipo de historias siempre pueden ir a peor, la vertiginosa trama deja de lado el extraordinario pretexto que hasta ese momento ha guiado la historia, para adentrarnos en la verdadera pesadilla de la cinta, la cacería humana en la que se encuentran los jóvenes protagonistas. Es en este momento cuando da comienzo el típico ‘survival’, lleno de persecuciones, huidas y sangrientas muertes, llevadas a cabo por el indispensable endogámico o salvaje de turno, que aquí resulta más que creíble, protagonizando una feroz lucha con los chicos hasta los minutos finales. Quizás, arriesgando un poco en el entramado, y uniendo ambas caras del terror propuestas en la cinta, se hubieran conseguido algo del todo original. No obstante, el metraje resulta ser un acertado enfoque a este tipo de producciones, que nada tiene que envidiar, por ejemplo, a la excelente ‘Wrong turn’ (2003) de Rob Schmidt.

El encargado de que todo funcione a la perfección, es el director francés Abel Ferry, quien resume el film como la consecuencia de reunir diferentes fragmentos de realidad, para confeccionar una historia que pasa de la aventura a la cacería humana, una perfecta explicación a todo lo dicho anteriormente.

En definitiva, ‘High lane’ será sin duda uno de los títulos europeos del año dentro del género de terror, que combina en diferentes partes del film, la angustiosa acción entre las montañas y la salvaje cacería que más tarde coge protagonismo.

 

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