Intruders (2011)

argumento

Cuando llega la noche algo acecha a dos niños separados por miles de kilómetros.
Juan recibe la visita cada noche de un monstruo que se cuela por su ventana.
Mia es incapaz de dormir porque sabe que alguien se esconde en la oscuridad de su armario.

Noche tras noche las presencias se van haciendo más poderosas y comienzan a dominar sus vidas y las de sus familias. La inquietud se tornará en peligro cuando sus padres sean también testigos de estas apariciones.

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critica

Juan Carlos Fresnadillo (tras dirigir la apoteósica 28 semanas después) nos presenta una película sobre el terror (no de terror, aunque una cosa implique la otra) que puede llegar a provocarnos un suceso traumático, y lo hace mediante dos historias paralelas entre dos relaciones paternofiliales, logrando transmitir verdadero pánico y la angustia característica de las pesadillas; todo ello con una atmósfera agobiante y dramática, en la que nos será imposible no sumergirnos e implicarnos.

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En España, la joven Mía (Ella Purnell, que recuerda en su forma de actuar e incluso físicamente a la popularmente elogiada Dacotta Fanning) encuentra una hoja introducida en un agujero de un árbol; en dicho folio se puede leer una historia, terrorífica y enigmática “Carahueca despertó, porque alguien había dicho su nombre; tras muchos, muchos años, era libre. No era joven ni viejo, ni feo ni guapo; no tenía forma, ni siquiera tenía… cara. Se acordaba de un niño con una cara parecida a la suya; Carahueca tenía que encontrarle, tenía que encontrar esa cara. Buscó y buscó hasta que una noche, Carahueca al fin halló una cara que llevarse, era la de un niño que miraba por una ventana. Carahueca deseaba la cara de ese niño más que nada en el mundo, sin cara no era nada. Así que trazó un plan; primero separaría al niño de sus padres, y luego se lo llevaría a su guarida, le quitaría la cara y se la pondría a sí mismo, de ese modo todo el mundo le querría. La noche siguiente, Carahueca se disfrazó de hombre y volvió a la casa del niño; subió por la pared corriendo y se coló por una ventana abierta. Encontró el cuarto del niño y se metió dentro; el niño dormía; Carahueca se acercó cada vez más… y más…”; su padre, John Farrow (Clive Owen, que logra bordar su papel) parece entenderle a la perfección, y de hecho es el único que consigue ver el ser amén de la niña (los psiquiatras deducen que ambos padecen un trastorno compartido, pero la verdad terminará siendo mucho más biológica).
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En Inglaterra, un niño parece estar viviendo una situación similar, pero en este caso su madre (Pilar López de Ayala) no consigue jamás ver ese ser por más que lo intenta, así que decide recurrir a la iglesia para solucionar el problema; allí, un cura (el versátil Daniel Brühl), se dedicará en cuerpo y alma a conseguir tal objetivo, pero sus esfuerzos serán en vano, puesto que la misteriosa realidad nada tendrá que ver con un suceso divino.

Como señalaba al principio, no se trata de una cinta de terror propiamente dicha, sino de una más bien psicológica que aborda magistralmente la problemática causada por acontecimientos traumáticos, que muchas veces se transmiten hereditariamente y los hijos apenas pueden oponerse a ello debido al convencimiento que muestran los padres al imaginar una historia terrorífica basada en dichas experiencias indeseadas.
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Intruders es una obra de arte en toda regla, un cuento con influyentes mensajes que, al igual que la propia carrera del director, se mueve entre dos países, hecho que consigue internacionalizar el metraje y calar mucho más hondo de lo que en un primer momento pudiera parecer en los corazones (y la mente) de los espectadores.

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trailer

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