La Isla de la Almas Perdidas
argumento

Edward Parker es hallado naufrago y rescatado por el barco del Capitán Davies, que se dirige a un lugar desconocido siguiendo las indicaciones de Mr. Montgomery, un hombre que transporta animales y cuya servidumbre muestra rasgos físicos animalizados. Durante el trayecto, Davies tiene un enfrentamiento con el rescatado, y recibe una paliza, lo que mueve al capitán a abandonar a Parker en una isla en la que se encuentra el Dr. Moreau, un científico que desarrolla experimentos con seres humanos y animales de todo tipo.

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critica

En una secuencia de “La Isla de las Almas Perdidas”, el Dr. Moreau, situado en lo alto de una loma, recuerda, a los seres fruto de sus experimentos, que tienen unas leyes que respetar. La secuencia, tal y como está filmada por Kenton, expresa visualmente la condición de Dios que tiene Moreau en la isla: un plano general y en ángulo picado, filmado desde detrás del doctor, que muestra a sus creaciones por debajo de él, en término de inferioridad; el siguiente plano, ya frontal a Moreau, está filmado con ángulo contrapicado, con lo que su superioridad queda definitivamente marcada en términos visuales.

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La secuencia permite trazar indudables paralelismos con pasajes de la Biblia, algo que muy probablemente ya se encontraba en el texto original de Wells (que no he leído), pero que Kenton consigue potenciar visualmente.
Los textos de Wells proponían, de forma habitual, reflexiones filosóficas, al mismo tiempo que se preocupaban de entretener y sorprender al lector; ej.: “La Guerra de los Mundos” o “El Hombre Invisible” han influido y siguen influyendo en multitud de argumentos para films, lo que refleja el grado de fascinación que los argumentos del escritor tienen para el lector/espectador de cualquier época.

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Erle C. Kenton, consciente de que lo que su personaje protagonista, Edward Parker, irá descubriendo en la isla, es eso, un “descubrimiento” para el mismo, filmará planos medios del personaje observando, seguidos por panorámicas desde su punto de vista, recorriendo con una lenta cadencia las imágenes que se le revelan, con lo que el espectador se identifica con el personaje asimilando las novedades al mismo tiempo que Parker, protagonista que en este caso está despojado de cualquier tipo de complejidad psicológica y es únicamente el vehículo para narrarnos la historia, para hacernos llegar hasta ese lugar misterioso y remoto.

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La labor del realizador logra un consistente equilibrio entre la narratividad de los planos y lo que al mismo tiempo estos expresan visualmente de los personajes, gracias a un efecto de luz, a una mirada, etc.; ej: Moreau ocultando su rostro en las sombras, después de mantener una conversación con Edward Parker; acción que deja bien claro que el personaje tiene unas intenciones diferentes a las que aparenta.

Asimismo, la soberbia y el infantilismo agazapado del personaje son puestos de relieve gracias a la interpretación de Laughton, pródiga en miradas y gestos reveladores; ej: Moreau lloriqueando por que el experimento con la mujer felina no ha salido bien, para acto seguido transformar su mirada en la de un niño dispuesto a seguir mandando y ejerciendo su poder.

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Otros momentos que destacan con fuerza en la película son, por ejemplo, aquel en el que el doctor enseña a Parker los resultados de sus experimentos con vegetales, logrando un tamaño desmedido en algunas flores…¡y espárragos gigantes!; o la rebelión final contra el creador, en la que las grúas y travellings, o incluso el acercamiento del personaje de Lugosi a cámara, crispando cada vez más el rostro y sus palabras, suman su efecto para lograr una fuerza y una tensión dramática que de otra forma el momento no tendría.

¿Quién sabe si la secuencia en la que Bela Lugosi repite varias veces la frase “Are we not men?”, rodeado de criaturas como él, no sería la que proporcionaría el título al disco del mismo nombre de uno de los grupos pioneros de la música electrónica: Devo.

La Isla de las Almas Perdidas

trailer

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