Panico en el Transiberiano (1972)

El profesor Alexander Saxton, descubre durante una expedición en China, un misterioso fósil, una especie de humanoide con el que piensa poder cambiar el rumbo de la humanidad. Pero de regreso a Inglaterra, en los bagones del Transiberiano, comienzan a parecer pasajeros muertos en extrañas circustancias, que parecen tener que ver con la desaparición del fósil del bagon de mercancias. Un doctor, un inspector de policía, una Condesa y un fanático religioso intentarán sobrevivir a la terrible maldición.

Panico en el Transiberiano se convirtió con el paso de los años, en una cinta de culto para los amantes del género, una co-producción entre España e Inglaterra que en aquellos años, competía con las éxitosas producciones de la veterana factoria Hammer, los títulos que desde Italia llegaban de la mano de Mario Bava, o giallos encabezados por directores como Lucio Fulci, Dario Argento o Sergio Martino entre otros. España, que entre las décadas de los 60 y 70 vivía una auténtica fiebre en torno al fantástico, comenzó a partir de ahí, a aportar grandes títulos de la mano de realizadores como Jess Franco, Amando de Ossorio, León Klimovsky o el mismísimo Paul Naschy.

El éxito de la cinta se basó en la mezcla de diferentes elementos fantásticos y de terror, como el misterio, el suspense, los muertos vivientes, las posesiones, e incluso toca el tema extraterrestre y la ciencia ficción, todo ello tras un exquisíto estilo Victoriano. Elementos bien hilvanados por el realizador Eugenio Martín, que a través de un guión a cargo de Arnaud d’Usseau y Julian Halevy, supo sacar un enorme partido de la historia y de sus personajes. Eugenio Martín dirigió dentro del género cintas como «Hipnosis» (1962) una historia de misterio y asesinatos con tintes paranormales, o «Una vela para el Diablo» (1973) junto a Esperanza Roy y Lone Fleming.

La interesante y terrorífica trama que nos presentaba el guión, debía contar con interpretaciones a la altura, y que no solo sirvieran para llenar las salas de cine. Aquí, tanto los papeles principales como los secundarios se ajustan y dan sentido a la historia. Un tándem de lujo para una producción española que daba calidad a la cinta, compuesto por Peter Cushing -como doctor Welch- y Christopher Lee -como profesor Alexander Saxton- unidos para descifrar los misteriosos asesinatos que se suceden a bordo del Transiberiano, y para encontrar sentido a los sucesos sobrenaturales.

Alberto de Mendoza es otro de los actores clave en la cinta, un personaje que pondrá sentido místico y diabólico en la trama. El actor, que trabajó a las ordenes de grandes realizadores como Sergio Martino en «La cola del escorpión» (1971), Lucio Fulci en «Una lagartija con piel de mujer» (1972) o de León Klimovsky, realiza aquí un trabajo excelente.

Una joven y bella Silvia Tortosa, interpretó aquí su primer papel dentro del fantástico, con un trabajo más que digno, que le permitiria más tarde, trabajar a las ordenes de Amando de Ossorio en «Las garras de Lorelei» (1974) o de Paul Naschy en «El huerto del francés» (1977). Victor Israel interpretaría otro de sus papeles cortos pero más famosos de su filmografía, y Telly Savalas, en una interpretación corta pero intensa, como el Capitán Kazan, que en el momento cumbre de la historia revolucionará el Transiberiano. Un elenco que se completaba con  Jorge Rigaud, Ángel del Pozo, Julio Peña, Juan Olaguive, Alice Reinhart, Barta Barri y José Canalejas.

En definitiva, «Pánico en el Transiberiano», conocida internacionalmente como «Horror Express» fue una pieza clave en el fantaterror patrio, que daba alas al género en nuestro país y un gran reconocimiento internacional.

 

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