Resident Evil: Venganza (2012)

El mortal T-virus de la Corporación Umbrella continúa causando estragos en la Tierra, transformando a la población mundial en legiones de muertos vivientes hambrientos de carne. La última y única esperanza de la raza humana, Alice (Milla Jovovich), despierta en el corazón de las instalaciones de operaciones más clandestinas de Umbrella, y revela más sobre su misterioso pasado mientras que se adentra todavía más en el complejo.Sin un lugar seguro, Alice sigue a la caza de los responsables del brote, una persecución que la llevará a Tokyo, Nueva York, Washington D.C. y Moscú, que culminará en una impresionante revelación que la obligará a replantearse todo hasta entonces pensaba que era verdad. Con la ayuda de nuevos aliados, amigos y familiares, Alice deberá luchar para sobrevivir el tiempo suficiente como para escapar de un mundo hostil al borde del olvido. La cuenta atrás ha comenzado.
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Mucho ha llovido desde la película original de Resident Evil, quizá la única decente de la saga, sin llegar a epatar, pero que gozó de su éxito por estar basada en un famoso videojuego de terror y por unas escenas de acción bien cuidadas. Mucho ha llovido, pero lluvia ácida, sobre la franquicia creada por Paul W.S. Anderson, que con cada nueva entrega, pese a los beneficios en taquilla, rebajaba la calidad del producto, hasta convertirlo en un filme más propio de las tardes domingueras en Cuatro. No obstante, la cuarta parte recuperaba algo de los orígenes, esto es, un reducido grupo de personajes en un lugar cerrado del que resulta difícil escapar, ya que a su alrededor todo son muertos vivientes. Y el final prometía de cara a la quinta parte. Pero al poco de empezar, ya vemos que nos va a tocar sufrir, y no precisamente por el miedo que pueda provocar la cinta.Todo comienza por donde se quedó la anterior entrega: unos helicópteros más armados que el Rey de caza en África se dirigen a atacar el barco donde se encuentra Alice (una vez más, interpretada por una sosa Milla Jovovich), en una secuencia de acción marcha atrás que pone los pelos de punta. Pero cuando todo sigue la línea temporal correcta, la cosa se va al garete. Alice se despierta en un centro de la malvada Corporación Umbrella, de donde podrá escapar con ayuda de Wesker, su antiguo enemigo. Y a partir de ahí, mucho ruido y muy muy pocas nueces. Cada ataque de los zombies o del ejército de Umbrella, viene precedido por un estallido de sonido que invita al salto en la butaca (supongo que el montador se habrá pegado más de un susto). En cambio, aquí no hay terror, pero sí acción, quizá demasiada.Las persecuciones se suceden sin ton ni son, aparecen monstruos y personajes que ya conocemos sin apenas justificación, y aquí los muertos vivientes son capaces de disparar armas y conducir tanques y motos. Todo es una continua huida para escapar del complejo, como una misión de un videojuego de esos de “dispara y tira pa’ lante”, pero con un nulo interés hacia los personajes ni lo que sucede a su alrededor.

Hay que obviar el eslogan del filme, ya que esta no es la última batalla, sino un bache más hasta llegar a la gran conclusión, que sí parece que será realidad en la sexta parte, si atendemos al plano final de Resident Evil: Venganza (aunque tampoco confiemos mucho si hay pasta de por medio).

Si algo bueno tiene este insulso episodio de la saga, es que se pasa rápido. Sin duda, uno de los puntos más flojos de la franquicia de los zombies, que abusa de la cámara lenta y de las peleas, para que no veamos detrás su guión de 20 páginas. Ni entretiene, ni aporta nada al conjunto. Esperemos que la sexta parte de algo más de chicha. Ah, y nada de verla en formato 3D, ya que su efecto sólo se percibe en los primeros minutos; después no hace sino oscurecer, incordiar, y al final te duelen las orejas por culpa de las gafas.

 

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