Titulo Original: Sucker Punch
Año: 2011
Nacionalidad: Eua
Duración: 109 min.
Director: Zack Snyder
Guión: Zack Snyder
Actores: Abbie Cornish, Carla Gugino, Emily Browning, Evan Rachel Wood, Jena M.

Sucker Punch nos cuenta la historia de Baby Doll, una joven que es ingresada en una institución mental por su padrastro, que pretende que la joven sea lobotomizada en cinco dÃas. En su estancia, Baby Doll dará rienda suelta a su imaginación viajando a realidades alternativas para asà intentar olvidar el dolor. En estos nuevos mundos nuestra protagonista planeará su fuga del centro mediante la necesidad de recuperar cinco objetos mágicos y siempre antes de que sea violada por el gran villano.




Puedo afirmar sin temor a equivocarme que
Sucker Punch es una de las pelÃculas más espectaculares del año ya que, aunque recién ha empezado 2011, difÃcilmente nos encontraremos con algo parecido (
y mucho menos superándolo) visualmente. El proyecto es sumamente ambicioso, ya que cuenta con un presupuesto de más de 130 millones de dólares (
una barbaridad), que bien quedan patentes en cada toma rodada; el problema radica en que apenas se sostiene la historia, puesto que todo se basa en buscar la manera de poder introducir efectos especiales en la trama, generando un festival de ellos pero una ausencia casi completa de argumentación correcta (
este apartado se podrÃa calificar de medianamente decente).


El filme comienza con un prólogo en el que una voz en off nos introduce en la pesadilla de una joven y su hermana, que pierden a su madre, quedando asà en manos de su malvado (
y pervertido) padrastro. Todo ello narrado a cámara lenta con ese estilo tan caracterÃstico de narración del que su director siempre hace gala. En dicha introducción se nos muestra como la joven mata por accidente a su hermana (
de una forma poco convincente: dispara al aire y por arte de magia alcanza a la niña…), tratándola de librar del tutor (
retratado como un personaje atroz, que llega a ser casi caricaturesco, en todo momento), por lo que éste decide internarla en un psiquiátrico para niñas con la intención de que le realicen una lobotomÃa (
trato al que llega mediante una buena suma de dinero con el celador, Oscar Isaac, práctica que será llevada a cabo por High Roller, Jon Roller, un experto en la materia).


De repente la historia se torna oscura drásticamente, y se nos descubre lo que realmente es el psiquiátrico: una casa de citas en la que las jóvenes allà residentes deben seducir (
mediante el baile) y satisfacer a los clientes, siempre a los órdenes del celador); todo ello obedece a la mente de
Baby Doll (
la preciosa pero a la vez inexpresiva Emily Browning), que desde su trastornada perspectiva se encuentra recluida en un salón de bailarinas de los años 50, donde un malvado propietario (
el celador, en este mundo Blue Jones) trata a las chicas como mercancÃa (la casa de citas a la que hacÃa mención). Es allà donde descubre que bailando (
bajo las órdenes de Vera Gorski, encarnada por Calra Gugino) se sumerge en un sueño (
un mundo dentro de otro) en el que se convierte en una dura luchadora, que se tendrá que enfrentar a todo tipo de peligros en su lucha por la supervivencia, con la ayuda de sus compañeras de baile, enajenadas mentales también en realidad y entre las que encontramos a
Sweet Pea (
Abbie Cornish),
Rocket (
Jena Malone),
Blondie (
Vanessa Hudgens) y
Amber (
Jamie Chung). Se trasladarán a la Segunda Guerra Mundial para combatir con nazis, a un castillo medieval donde unos orcos custodian a un gigantesco dragón que esconde algo protagonistas necesitan para escapar y otros lugares exóticos e irreales que responden a las necesidades de libertad que buscan incesantemente las protagonistas.




Todas estas pruebas mentales a las que se tienen que enfrentar no son más que objetos que
Baby Doll cree indispensables para escapar: un mapa, un mechero, un cuchillo y una llave (
amén de un quinto elemento, que se revela al final de la historia), por lo que cada vez que tenga que conseguir uno de estos Ãtems habrá de pasar por una prueba (
aunque sólo exista en la imaginación de la protagonista) mientras ésta baila (
una danza supuestamente muy sexy aunque no la llegamos a ver) para distraer y seducir a los clientes, con ayuda de
Wiseman (
Scott Glenn), un enigmático personaje imaginario. Todo ello a ritmo de una estruendosa banda sonora que mezcla sonidos electrónicos con pop convencional salpicado de tintes góticos (
como curiosidad señalaré que algunos temas son interpretados por las propias actrices, y de hecho se nos muestra algún ejemplo en los tÃtulos finales).


Se trata de una fantasÃa épica de acción que nos lleva a la imaginación de una joven cuyos sueños, ofrecen el mejor escape a su realidad más oscura, sin la contención de los lÃmites de tiempo y lugar, ella es libre de ir donde su mente la lleve en increÃbles aventuras que deambulan en las lÃneas entre lo real y lo imaginario. Llegamos asà a la conclusión de que estamos ante un divertimento de acción carente de sentido alguno, construido sobre un drama carcelario de tintes surrealistas en el que apenas (
que no es poco) hay lugar para los efectos de ordenador, protagonistas absolutos en los intervalos en los que nos situamos en la mente de
Baby Doll y compañÃa.

Zack Snyder vuelve a demostrar que es un virtuoso de la realización, forjándose en un estilo propio, des de sus inicios prometedores con Amanecer de los muertos, pasando por la consagración obtenida con 300 y alcanzando la plenitud que significó
Watchmen. Con estos antecedentes sólo se podÃan presagiar buenos proyectos de la mano del director de Wisconsin, pero entonces llegó
Ga’Hoole, que dejó algo frÃo al respetable al tratarse de una adaptación de una serie de novelas que no gustó demasiado ni a niños ni a adultos. A pesar de ello vuelve a retomar el vuelo (
hilando la expresión con su última producción) con
Sucker Punch, aunque el director deja muchos cabos sueltos al término de la pelÃcula, pero no en el sentido de dejar un final abierto al público y que éste haga un ejercicio mental para interpretar todo lo sucedido según su libre albedrÃo, sino que concluye de una forma poco lógica teniendo en cuenta los hechos ocurridos durante el metraje, motivo por el cual la cinta deja un regusto amargo (
los excesivos cambios argumentales nunca son buenos, ya que terminan por marear y desconcertar al espectador, y en esta ocasión es lo que sucede).


RecomendarÃa quedarse en la retina con el impacto visual que ofrece (
y produce) el proyecto, con la multitud de metáforas que propone y con la idea fundamental (y sobre la que versa todo el metraje) que se extrae de la misma: la libertad está en nosotros mismos; de este modo de valorará como es debido el esfuerzo (
parcialmente errónea en cuanto a la plasmación de ideas en la pantalla se refiere) que se ha llevado a cabo en esta producción (
en la que se han invertido tantos millones de dólares como ideas, pero éstas han sido sacrificadas en gran medida en virtud de los sobreexplotados efectos especiales).




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