The Lovely Bones (2009)

argumento

Una niña de 14 años llamada Susie Salmon es asesinada, y contempla desde “Entremedio”, un lugar a medio camino entre la Tierra y el Cielo, cómo la vida de su familia y amigos cambia tras el terrible suceso. Un detective intentará resolver el caso, mientras el asesino borra todas las pistas y se prepara para volver a matar.

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critica

Las tres primeras películas de Peter Jackson son, para quien esto firma, completamente prescindibles. Recordemos: la cutre e insufrible comedia gore “Mal gusto” (Bad Taste, 1987); la todavía peor, y pretendidamente graciosa y sarcástica revisión de los Muppets, “Meet the Feebles, 1989”; y la hipertrofiada obra magna del cine gore (indudable salto cualitativo de producción para Jackson) “Tu madre se ha comido a mi perro” (Braindead, 1992); pese a todo, no pretendo ocultar que ésta última me dejó completamente alucinado a los 14 años, cuando se estrenó comercialmente en el cine Pelayo de Barcelona (en la actualidad, películas como ésta acaban siendo editadas por defecto directamente en DVD).
A continuación, Jackson encadenará sus dos mejores trabajos: “Criaturas celestiales” (Heavenly Creatures, 1994), y el falso documental, rodado originalmente para televisión, “La verdadera historia del cine” (Forgotten Silver, 1995). El año 1996 inaugura para el cine de Jackson un nivel de producción completamente normalizado y un concepto de película más convencional (en el sentido norteamericano):“Agárrame esos fantasmas” (The Frighteners, 1996) y “El señor de los anillos: La comunidad del anillo” (The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, 2001) son las dos muestras más apreciables (y todo lo irregulares que cada uno quiera) de esa nueva etapa en la carrera de Jackson. Con las dos continuaciones de las aventuras de los hobbits, Jackson empieza a mostrar una tendencia al descontrol en el montaje de sus películas, aspecto que se acentúa en su endeble revisión de “King Kong”, y  que alcanza su punto culminante (hasta el momento) con la recién estrenada “The Lovely Bones”.

Seamos honestos, “The Lovely Bones” es un blanco realmente fácil para cualquier crítico y/o espectador. Se trata de (otro) relato americano (adaptación de todo un best-seller en los Estados Unidos, la novela “Desde mi cielo, de Alice Sebold) erigido en torno a una modélica y modesta familia que ve resquebrajarse su equilibrio interno a causa del asesinato de la hija mayor, Susie Salmon (Saoirse Ronan), a los 14 años. Hasta aquí nada resulta especialmente novedoso, criticable o provocador, pero resulta que Sebold (y también Jackson) deciden que una vez muerta, Susie va a poder contemplar los acontecimientos que se suceden en la Tierra, relativos a su familia y también a su asesino, George Harvey (Stanley Tucci), desde un lugar de tránsito hacia el Cielo, llamado In-Between (Entremedio): un espacio absolutamente onírico, tan celestial como, en ocasiones, infernal. Además, Susie parece tener, desde ese indefinido lugar, una cierta capacidad para influenciar “espiritualmente” a los miembros de su familia y interceder en ciertas decisiones de estos, aunque en realidad semejante artimaña narrativa devenga una harto cuestionable (y cogida con pinzas) manera de hablar al espectador de temas como la memoria y el olvido.

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Dicho de otro modo, todo lo que acontece en el relato a partir de la muerte de Susie podría ser entendido perfectamente por el espectador de la siguiente manera: la inicial obsesión (recuerdo) que se apodera de los integrantes de la familia de la desaparecida, especialmente de su padre, Jack (Mark Walhberg) y de su hermana pequeña, Lindsey, es el origen de una crisis de conciencia que deberán cargar estos a sus espaldas, y que les llevará a (querer) creer que Susie mantiene contacto “espiritual” con ellos, con la finalidad de darles pistas para poder cazar a su asesino gracias a la intermediación terrenal de sus familiares y, de ese modo, dar paz eterna al alma de la desaparecida (en la película, nada menos que la entrada directa en el Cielo) al mismo tiempo que Jack y los suyos pueden ver restituida la unidad familiar perdida (es decir, proceder al olvido de ese ser querido).La narración también permite otra lectura, más acentuadamente fantasiosa, que es la que abiertamente prefiere Jackson, según la cual Susie estaría viviendo realmente en un lugar llamado “Entremedio” y sería capaz de contactar espiritualmente con los miembros de su familia para obtener la ayuda semi-consciente de estos.Personalmente, prefiero optar (como espectador) por la primera lectura, que me parece más madura y permite una reflexión simbólica entorno a la muerte, la memoria y el olvido, en lugar de la segunda opción, que me parece, tal y como está resuelta visualmente por Peter Jackson, de una blandura sin igual.La película tiene algunos claros puntos de contacto (temáticos, estructurales o en relación a los lugares que retrata), con “Criaturas celestiales” (y, en menor medida, con “Agárrame a esos fantasmas”, aunque quien quiera reflexionar en torno a ello deducirá que los entrecruzamientos entre realidad y ficción son extensibles, en la obra del neozelandés, tanto al falso documental “La verdadera historia del cine”, como a la saga de “El señor de los anillos” y “King Kong” ), recordemos: la aparentemente idílica y feliz  convivencia en la comunidad anglicana de Christchurch, en Nueva Zelanda, va desvelando, conforme avanza el metraje, múltiples y angustiosas aristas, que convergen progresivamente en el inevitable asesinato perpetrado por las “criaturas celestiales” designadas en el irónico título de la película. También en relación a la que película que nos ocupa, las dos protagonistas de “Criaturas celestiales” se dejan llevar por una fuerte alergia al mundo real y llegan a crear mentalmente un mundo de fantasía en el que pueden satisfacer todos sus deseos a voluntad.

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En “The lovely bones”, los aproximadamente 25-30 primeros minutos de película también definen de forma considerablemente positiva y optimista el contexto social (un tranquilo suburbio de Filadelfia, a principios de los años 70), que rodea a Susie Salmon, para, a partir del punto de cambio que marca la desaparición de la niña, establecer interconexiones entre el mundo real y un mundo de fantasía (“Entremedio”).En los 5-6 minutos iniciales de “The lovely bones”, Jackson presenta a los personajes más importantes de la película, y define un tono narrativo y visual, que basculará constantemente entre la fábula y la realidad. Veamos: La pequeña Susie, de unos 2 años de edad, observa fascinada una típica bola de cristal con nieve, en la que se encuentra encerrado un pingüino. Los planos que Jackson emplea en esta secuencia relacionan de forma lógica al objeto, situado sobre una mesita, con la pequeña, que se encuentra tumbada en el suelo jugando con sus juguetes. Su padre contempla el ensimismamiento de Susie y se acerca para explicarle que “el pingüino se encuentra bien en el interior de la bola, encerrado en un mundo perfecto”. El hombre mueve un instante la bola y la nieve empieza a deslizarse por el interior. El titulo de la película aparece impreso sobre la imagen del pingüino en el interior de su (ilusorio) mundo perfecto. La canción de rock and roll “I heard You knockin´” suena de fondo musical que acompaña a las tres siguientes y breves secuencias; dos en las que contemplamos la felicidad de la pareja formada por Jack y Abigail, los padres de Susie, y también la faceta progresista y culta de la joven madre, que amontona desordenadamente libros en la habitación del matrimonio, junto a la cama, de Albert Camus y Virgina Wolf, pero también de cocina francesa, cuidado del bebé, de naturaleza, etc; acto seguido, una elipsis hace avanzar la narración 12 años en el tiempo, y vemos a Susie manejando compulsivamente una cámara de fotos (un aparato que permite congelar los recuerdos), recientemente regalada por sus padres; después, los integrantes de la familia de Susie unen fuerzas para arrojar una nevera y otros objetos por un sumidero excavado en el suelo, mientras una misteriosa adolescente llamada Ruth Connors observa con inquietud a Susie; y, por último, en otra breve secuencia, Susie socorre a su hermano pequeño, que ha tenido un accidente y parece tener serios problemas para respirar: Susie coge el coche y acude al hospital, salvando con su rápida acción la vida del pequeño: la abuela Lynn (Susan Sarandon) predice una larga vida para Susie, porque, según dicta el budismo, así debe ser para aquellos que salvan una vida.Esos primeros minutos de película son, probablemente, los más coherentes y equilibrados de todo el metraje:  presentan y definen de forma sintética a los personajes y al ambiente que les rodea; introducen un tono de fábula en el relato (el pingüino en su bola de cristal, objeto real que, conceptualmente, estará simbólicamente relacionado con el mundo de “Entremedio”, el lugar de paso hacia el cielo en el que se verá atrapada Susie tras su muerte), introducen un objeto, la cámara de fotos, que suple a la memoria de los seres humanos y que desempeñará un papel dramático fundamental en la película; y, por último, vienen sazonados por ciertos elementos místicos que posteriormente serán torpemente desarrollados: Ruth Connors observa a Susie porque parece presentir que algo terrible va a ocurrirle a la chica; la abuela Lynn y sus doctrinas budistas predicen, en cambio, lo contrario: una larga vida para la joven.

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A partir de ese correcto inicio, Jackson empieza a emplear cantidades industriales de melaza, un producto dulce que pretende entremezclar exitosamente con lo siniestro, lo oscuro, lo tenebroso. Una caprichosa mixtura de tonos narrativos que requeriría de un director sobrenatural que fuera capaz de relacionar con la suficiente cordura a tan opuestos conceptos dramáticos, pero las imágenes del film demostrarán que el mago Gandalf ha liado un porro especial para Jackson, y este se lo fumado, quedándose ensimismado con imágenes presuntamente bonitas y poéticas.La película presenta problemas por doquier. Tres de los personajes clave de la película (Ruth, la chica rara que vive cerca del sumidero; Ray, que es el chico del que se enamorará Susie antes de ser asesinada; Holly Golightly, la repelente adolescente asiática que guiará a Susie por los meandros de “Entremedio”) no solo están pobremente definidos desde el guión, sino que además están interpretados por actores a los que Jackson no consigue dirigir oportunamente. El personaje de Ruth no consigue transmitir el misterio del que supuestamente está imbuido, y las apariciones de Ray y Holly siempre van acompañadas de toneladas de azúcar y “poesía” visual. La relación amorosa de Susie y Ray nunca rebasa los preceptos emocionales de un número de “Super Pop”, la odiosa revista española para féminas adolescentes. La existencia de otros personajes, tan torpemente definidos como los anteriores, como el inspector de policía Len (Michael Imperioli) parecen tener presencia en la película de manera meramente caprichosa, para poder añadir un cierto tono policíaco a la características dramáticas y fantasiosas del film. Progresivamente, Jackson irá atrofiando visual, sonora y rítmicamente el film: el empalagoso kitsch visual que se apodera de las escenas de fantasía; la caprichosa acumulación de fragmentos musicales azucarados (Jackson destroza, literalmente, la canción “Song to the Siren”, de This Mortal Coil, en una secuencia que parece pertenecer a un anuncio para la organización Manos Unidas y que provoca vergüenza ajena, especialmente a los que creemos que David Lynch logró acoplar esta misma canción con excelentes resultados a una secuencia de su genial “Carretera perdida”); una no menos caprichosa acumulación de efectos de sonido pretendidamente inquietantes que hacen acto de presencia en cualquier situación que se tercie (incluso las varias veces que George Harvey, el asesino de Susie, corre las cortinas de su casa, merecen la gratuita y poco sutil aparición de estos sonidos); a partir de que acontece el asesinato de la protagonista el atrofiamiento narrativo y visual de “The lovely bones” se vuelve completamente endémico y irreversible, y Jackson entra en un trance que ya no abandonará hasta el final de la proyección, dilatando y fragmentando gratuitamente el tempo de muchas secuencias (el caso más provocador tiene lugar hacia el final de la película, cuando George Harvey es ayudado por un trabajador del sumidero a deshacerse de una caja fuerte que parece pesar una tonelada, trayecto de pocos metros -por que no acercan el objeto con la camioneta en la que ha llegado George es otra gran pregunta – que Jackson convierte en interminable al salpicar continuamente el progreso en el espacio de ambos hombres con fragmentos que tienen lugar en “Entremedio”, y con otra situación que acontece en el propio recinto del sumidero entre Ruth, Ray…y Susie, logrando que el conjunto de situaciones intercaladas no funcione dramáticamente en ningún momento). Los movimientos de cámara van y vienen sin ton ni son, y Jackson parecer ser incapaz de editar de forma más reposada una sola secuencia “normal”, y lograr con ello contrastes dramáticos respecto a los momentos más tensos: toda la película es vertiginosamente homogénea.
A diferencia de lo que demuestran las últimas películas de Scorsese, Tarantino o Haneke, a Jackson le queda muy ancho el formato de pantalla 2:35, con el que prácticamente no consigue apañárselas para componer estéticamente aprovechando la amplitud de imagen que le proporciona.

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En fin, en “The lovely Bones” Peter Jackson ha intentado retorcer hasta lo indecible un punto de partida argumental que merecía un tratamiento mucho más sencillo y que, además, alarga innecesariamente hasta las dos horas de duración: ¿quizás esa actitud en el director pueda achacarse a un ataque de ombliguismo artístico adquirido gracias a sus recientes éxitos en taquilla? Es posible, pero crucemos los dedos para que los efectos del porro de Gandalf no sean irreversibles y Jackson recupere el oremus.Respecto al tradicional relato americano acerca de la unidad familiar, su resquebrajamiento debido a la desaparición de un ser querido, la memoria, la obsesión, etc., Steven Spielber lo hizo mucho mejor en “Minority Report”, que además era una lograda mixtura de drama, thriller y ciencia-ficción, y que partía de un relato de Philip K. Dick.
También podemos traer a colación una floja película estrenada el mismo fin de semana que el film de Jackson, “Al límite” (Edge of darkness, 2010),  que, aunque teóricamente alejada del terreno que pisa este en “The lovely bones”, presenta, en algunos puntos básicos de sus intenciones dramáticas (incluido el sentido de las secuencias finales de ambas películas) unos misteriosos paralelismos con el film objeto de estas líneas.

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