Y la Muerte lo Seguia (2012) (Cortometraje)

El joven Johnny es testigo de excepción del insólito relato narrado por un viejo indio a la luz de una fogata. Seguiremos así las desventuras de Fred Carlson en busca del asesino de su esposa. Una persecución que durará dos años y que concluirá en un misterioso poblado de Arkham, donde se habrá de consumar la venganza. Aunque hechos tan insólitos se convertirían en una fábula, una leyenda más que contar a los más jóvenes, deseosos de historias terroríficas y sobrenaturales.

 

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Hace unas semanas concluía el rodaje de Y la Muerte lo Seguia, cortometraje de género que aúna el terror y el western clásico, rodado en unas localizaciones de lujo entre Almería (el desierto de Tabernas) y Alicante. Lo dirige Ángel Gómez, un joven cortometrajista que con su corto “La última víctima” llegó a ser finalista en el Festival de Sitges.

Dedicados más de un año entre la preproducción y el rodaje, se rodó con destacados medios para un rodaje de estas categorías. Un equipo técnico formado por setenta profesionales entre la malagueña Emmefilms y técnicos del cine salidos de la escuela de la Ciudad de la Luz (Alicante), más cien figurantes, especialistas y caballos. La cámara Red One fue la escogida para el rodaje, junto con grúas, un helicóptero teledirigido para las tomas aéreas y pequeños trabajos en 3D. A parte, habría que destacar un reparto formado por actores conocidos dentro de la televisión y el cine, encabezados por José María Galeano («Hospital Central», «Hispania»). Macarena Gómez, Pedro Casablanc, Manuel Tallafé, Gonzalo Ramos, Fernando Soto y Javier Botet son los actores que participan en este cortometraje. «Y la muerte lo seguía» se estrenará en el próximo Festival de Sitges, compitiendo por el Meliés de plata.

Dice el director del cortometraje, Ángel Gómez, que “Y la muerte lo seguía” podría pertenecer al género titulado como  «westhorror», un western con elementos de terror sobrenatural. Cuenta con una historia que encierra muchos temas para el debate: su planteamiento como una mirada al pasado, la figura de un violento pistolero y su persecución o la justificación de medios extremos para lograr un fin noble. El título no se ha escogido por azar, da un gran sentido a la historia. Se ha tomado del Apocalipsis bíblico, pero también tiene relación con uno de los western más interesantes de Clint Eastwood, Jinete pálido. «Miré y vi un jinete pálido, el que cabalgaba tenía por nombre muerte, y el infierno le seguía».

El espectador descubre el Salvaje Oeste lleno de sudor y tensión. La historia celebra los elementos más emblemáticos de los westerns canónicos. Fred recupera la tradición de todos esos personajes movidos por la venganza; otra parte del relato, se desarrolla con ‘Centauros del Desierto’ (The Searchers, John  Ford) en mente. Hay un pueblo amenazado por un pistolero violento, saloons, prostitutas, un duelo, e incluso una lucha grupal como elemento hawksiano.

El problema del western es que se trata de un género agotado, prácticamente no se puede hacer nada original y en muchas ocasiones se han limitado a rescatar eso que llamamos “espíritu” y sus escenarios. Ese el gran hándicap de servirse de decorados mil veces vistos, que el cinéfilo se pierde en la historia y se limita a recordar tiempos mejores. Pero pronto comprobamos que entre el western clásico, había algo más. Podía llamar la atención, el final original del cortometraje propuesto por Ángel Gómez y la atmósfera, fantástica y de terror de toda la historia. Ni mucho menos es la primera vez que integran diferentes elementos cinematográficos en torno al Salvaje Oeste y tampoco es el primer western donde tienen cabida elementos fantásticos (Wild Wild West) o de terror (Ravenous). E incluso, podemos encontrar un poco de la Hammer clásica, en ese ambiente onírico y misterioso del pueblo fantasma (léase, paisaje del Oeste Americano, en vez del bosque, el castillo y los acantilados, para ver la semejanza).

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