Los Años 90

Guillermo Martinez

Si para muchos de nosotros, los ’80 fue la época del cine de terror (aunque algunos añadirían la palabra “adolescente” con cierto desprecio) la década de los ’90 sería la decadencia del género (al menos en cuanto a encanto, ideas nuevas y magia). Es una opinión muy extendida esa de que el terror en los ’90 iba para arrastrarse por el barro de la serie B y Z y que ya había ideas nuevas y nadie se quería arriesgar.

La verdad es que el inicio de los ’90 fue una extensión de los ’80 con sus consecuencias lógicas: saturación de terror adolescente, secuelas vacías de los viejos éxitos, pérdida de taquilla en el género, la explotación masiva del formato video y del éxito de los videoclubs. La gente se cansó un poco de todo y el éxito y los grandes presupuestos parecían cosa del pasado. Seguíamos con adaptaciones de Stephen King, con secuelas de “Viernes 13”, con slashers de tercera categoría y lo peor de todo: la imposición social de lo POLITICAMENTE CORRECTO que tanto dañó hizo al cine de terror y gore.

Uno de los detalles más interesantes para ver como fueron los ’90 con respecto a los ’80, es pararse a observar lo que hicieron los hermanos Band, fundadores de la mítica Empire Pictures ochentera, que tuvieron que cerrar en 1989 para crear otra productora que se desarrollaría en los ’90 a pleno rendimiento y que dejaría de lado el gore y el terror más duro para centrarse en terror y fantasía familiar casi para todos los públicos. La Full Moon (la nueva productora de los hermanos Band) sería un claro ejemplo de lo que había pasado con el cine de terror de los ’90 que se había vuelto descafeinado, aburrido y sin ideas.

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Si, en los primeros años de la década se vio como agonizaba el género y los subgéneros más rentables en el pasado, como el slasher o las pelis de zombies. Films como “La novia de Reanimator”, el remake de “La noche de los muertos vivientes” o “El muñeco diabólico 2” ya no impactaban tanto, a pesar de su calidad, como lo hubieran hecho hace unos años. Y secuelas como “Puppetmaster 2”, “Depredador 2” o “Basket case 2” (por no hablar de “Psicosis 4” o “El vengador tóxico 2”) decepcionaban y aburrían totalmente).
De los primeros años de la década de los ’90 solo podemos destacar films aislados como “Terminator 2” (con más acción que terror), “El ejército de las tinieblas” (de Raimi) o la fascinante “Candyman”. Aunque también se puso de moda lo del psicópata doméstico con films de éxito como “La mano que mece la cuna” (1991), “Mujer blanca soltera busca…” (1991) o “El inquilino” (1990), que no eran más que una adaptación del viejo slasher a los nuevos tiempos (y al imperio de lo politicamente correcto, como ya he mencionado antes) y que acabaría saturando la temática de los telefilms de la época.

Hubo una curiosa etapa de interés por el terror clásico y sus mitos de mano de los grandes estudios, y se estrenaron (después del éxito de Coppola con su “Drácula”, de 1992) films de gran presupuesto como “Entrevista con el vampiro” (1994), “Frankenstein de Mary Shelley” (1994) o “Lobo” (1994) que recuperaban los viejos mitos del hombre-lobo, los vampiros y el clásico Frankenstein. Pero la verdad es que artísticamente algunas dejaban mucho que desear, o no aportaban nada nuevo y original que valiese la pena (por no hablar de la falta de gore y/o sustos). Así que la moda duró poco.

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A mediados de los ’90, hastiados y aburridos de casi todo, los fans empezaban a desesperar. Carpenter no fallaba y nos regalaba joyas como “En la boca del miedo” (1994), pero éxitos como “El cuervo” (interesante, pero floja en su conjunto) resaltaban el mal momento del género, incapaz de reaccionar y aportar algo de frescura e ideas. Tuvieron que ser gente como Robert Rodriguez (aunque luego demostró que era un inútil vendido al capital) o Tarantino los que pusieran la primera piedra en el nuevo cine de los ’90. Tras el éxito de “Pulp fiction” (1994) ambos colegas nos regalaron “Abierto hasta el amanecer” (1995), que si bien no es una obra maestra (o al menos eso creo yo), si que es un buen y potente film con muchas cosas interesantes. Pero no sería hasta un año después cuando el cine de terror (o mejor dicho “terror adolescente”) regresaba con fuerza.


En 1996 se estrenarían dos pelis básicas: una es la conocida “Scream”, del viejo zorro Wes Craven, que parecía revitalizado gracias al guión del joven Kevin Williamson… la obra sería la hoy en día muy olvidada “Jóvenes y brujas” (dirigida por Andrew Fleming), que si bien es un film muy flojo, es justo reconocer su aporte al resurgir del cine de terror para el público joven (al fin y al cabo, el público joven es el que siempre ha movido el cine en taquilla). Porque parece (o eso nos han hecho creer) que “Scream” fue la única culpable y merecedora de todos los méritos, pero recordemos que “Jóvenes y brujas” fue otro taquillazo Nº 1 en USA que arrasó


Que duda cabe, es tan obvio lo que pasó que no hay mucho que analizar. A partir de ahí se puso, de nuevo, de moda el cine de psicópatas y el terror adolescente con el sucesivo estreno de secuelas de “Scream”, plagios de “Scream” y otras golosinas amparadas bajo la acogedora sombra del éxito del film de Craven. El resto, como suelo decir, es historia.

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SCREAM (y sus efectos)

Todos recordamos como fue la fiebre de “Scream” y como la Dimension Films (filial de Miramax) explotó la mina que había encontrado: “The Faculty”, “Halloween H20”, “Wishmaster”, “Phantoms”, “La novia de Chucky”… fueron algunos de los títulos que la Dimension creó por y para los jóvenes fans. Además, claro está, de la trilogía de “Scream” (antes de eso Dimension ya había creado cosas como “El cuervo” para las nuevas generaciones de adictos al terror más cool).
Columbia Pictures copió el invento y lanzó dos films aprovechando la fiebre “Scream”; uno sería “Se lo que hiciste el verano pasado” (con el mismo Kevin Williamson firmando el guión) y el otro “Leyendo urbana”.
Ambos films de éxito y con secuelas, pero que no llegaban ni a la suela del zapato en calidad a “Scream” (cosa que se puede explicar a todos los films de psicópatas de la época).

A diferencia de los ’80 (donde hubo films que lograban superar la seminal “Viernes 13” o igualar la hazaña de “Halloween”) en los ’90 nadie era capaz de llegar al nivel de “Scream” o tan siquiera acercarse. El slasher, más que nunca, era definitivamente el género más y peor explotado. De ahí que pronto nos aburriéramos de la moda y que el slasher cayera tan pronto en el olvido y los telefilms para dar paso a modas como el terror psicológico o el cine de terror oriental.

El fenómeno “Scream” dio una gran secuela como fue “Scream 2” y la posibilidad de estrenar pelis de calidad, aunque lejos del subgénero slasher (“Horizonte final”, “Deep Rising”). Por supuesto que alegró el panorama y revitalizó el género de terror (al menos en taquilla) y eso para todo fan es positivo. Pero quizá la calidad con respecto a los ’80 se había visto muy mermada, entre otras cosas porque no hay cosa más triste que imitar slashers de tercera sin sangre ni nada.



TERROR “SERIO” VS. TERROR “PALOMITERO”.

Si, se intentó hacer terror serio y de gran presupuesto en los ’90, pero fracasó. Llegó la nueva moda del terror “palomitero” para adolescentes (algo que casi nunca falla), y acertaron, pero cuando no daba más de si, se volvió al terror más serio, y esta vez si acertaron con “Sexto sentido” y “El proyecto de la bruja de Blair” a finales de los ’90.
Siempre ha existido la eterna discusión de si es mejor que el cine de terror sea serio y con pretensiones artísticas, o es mejor ofrecer más diversión y espectáculo.

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Obviamente la mezcla de las dos es lo ideal. Pero para la crítica el terror adolescente y palomitero nunca fue digno de mención, mientras que las mierdas pretenciosas si cabían en su agenda. Por lo cual, uno acaba sintiendo más simpatía por el terror más brutal. Claro que llega un momento en que los chistes ya no hacen reir, y en que el terror se convierte en broma. Lo ideal es seguir el ejemplo de “Viernes 13”: un film de terror duro, pero hecho para adolescentes que comen palomitas en el cine. ¿Por qué no se sigue haciendo cine que esté hecho para los jóvenes y a la vez sea duro y serio? ¿Por qué esa obsesión por meter chistes y personajes tontos en los films de terror adolescente? Porque es más fácil hacer eso que tomárselo en serio, no hay más misterio.

En los ’90 el cine adolescente se convirtió en un clon del terror ochentero, pero más mediocre, con más chistes y con más metros de fílmico de relleno que nunca. Y el cine más serio era demasiado pretencioso y demasiado artístico, lo que lo convertía en frio y aburrido.

Una vez más ganó la lucha el terror palomitero, que al fin y al cabo es más entretenido, se diga lo que se diga. Pero todos echamos de menos esa sabia mezcla de cine serio y palomitero de los años ’80.

SEGUNDA MITAD DE LOS ’90

Sin duda, a mi me parece más interesante la segunda mitad de los ’90, no solo por el efecto “Scream”, sino por la cantidad de estrenos que nos alegraron la vida. Desde esa cagada de “The relic” (un film muy olvidado que fue Nº 1 en su día pero que como todo subproducto quedó cubierto de polvo casi enseguida) basado en una novela de mierda de éxito de la época, hasta el mega-éxito de “Sexto sentido”, se hicieron un montón de pelis que vale la pena rescatar.

“The relic” solo interesaría a fans de “Alien” y otros monstruos por el estilo, pero “El dentista” sería una curiosa serie B, del respetable Brian Yuzna. También tuvimos un film como “Muerto el 4 de julio” del mítico William Lustig que (de nuevo con Larry Cohen) nos recordó lo entrañable que era la serie B americana (aunque el film no sea nada del otro mundo). “Phantoms” nos sorprendería con su descaro, basada en una novela de mierda de Dean Koontz, al menos ofrecía algo lejos del asesino enmascarado de “Scream” y tenía cierta atmósfera. “Horizonte final” es otra peli de culto que ha quedado como un mini clásico de la época con su terror duro y psicológico, y sus dosis de gore (a lo Clive Barker), ambientada en el espacio.

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La versión de “Psicosis” (1998) de Gus Van Sant a mi me causo mucho gracia, y la disfruto cada vez que la veo, aunque casi nadie salió satisfecho de tal atentado contra la memoria de Hitchcock. “La novia de Chucky” si que era auténtico terror palomitero con muy mala leche y escenas antológicas. Casi lo mismo puede decirse de “Deep rising”, “El misterio de las profundidades” con su infografía cutre, pero sus toneladas de encanto y aventura de serie B.

“Leyenda urbana” siempre lo he considerado un film menor, pero un festín para el fan enfermizo del slasher más ochentero (no así su horrorosa secuela) y “Expediente X” (la película) siempre me gustó como buen fan de la serie.

O sea, que no es como los años ’80, pero al menos a final de la década la pasamos muy bien, aunque solo fuera una especie de espejismo.

LOS BODRIOS DE LOS ’90

Eso si, la década estuvo llena de cagadas, es evidente. Y hay para todos los gustos.

Desde la insoportable “Frankenstein”, de Kenneth Branagh (con ese Robert de Niro deambulando como un tonto) hasta el infumable remake de “The Haunting”, fue mucha basura que nos tragamos, Dios mio.
“Depredador 2” fue una decepción, pero nada comparado con “Basket case 2”, “La tutora” (de William Friedkin) o “El sótano del miedo” de Craven. Las distintas secuelas de “Amityville” o “Silent night, deadly night” te daban ganas de cortarte las venas. E producciones infumables como “Sangre fresca” de John Landis, te hacían sentir pena por sus famosos y míticos directores.
Hay una peli que especialmente me dio nauseas y es el famoso “Drácula”, de Coppola, pero ya se que mucha gente la adora y los críticos se regocijan viéndola una y otra vez. Pero lo lamento, para mi fue nefasta.
Claro que para cagadas de verdad “La tienda”, “El chip asesino”, “La nueva pesadilla”, de Wes Craven o “El pueblo de los malditos”… ni John Carpenter se salvaba. Pretenciosidades vampíricas como “Nadja” (con cameo de David Lynch) o telefilms como “La resurrección del mal” (secuela de la enésima adaptación de Stephen King) también te hacían vomitar lo suyo.


Pero si hay un film que realmente me hizo considerar la posibilidad de cortarme una mano o algo peor, fue sin duda “Juego mortal”. Dios, para mi la peor película de los ’90 y una de las peores de todos los tiempos! No sé si alguien la recordará, pero el protagonista es Edward Furlong (el chico protagonista de “Terminator 2”) y se las tenía que ver (gracias a un videojuego) con un clon de Freddy Krueger, pero aun más tarado y payaso. Ese monstruo idiota era insufrible. En fin, si algún masoquista quiere sufrir como un perro lo invito a que ponga el film, si tiene coraje. Yo solo lo vi una vez hace casi diez años, y todavía sigo pagando las consecuencias.

Dentro de los bodrios podemos incluir el apartado de decepciones totales en las que incluyo “Species” y su secuela (dos clones de “Alien” con la caradurez de contar hasta con el propio H.R. Giger de diseñador del monstruo!), “Asesino del más allá”, “El señor de las ilusiones”, “Congo”, la secuela de “The crow”, “Fallen”, “Godzilla”, “Pactar con el diablo”, “Mimic” (otro plagio de “Alien”), “Fanático” (donde de Niro empezó su decadencia) “Anaconda” (la peli con la infografía mas cutre de la historia), “Blade” (muy pretenciosa), “Vampiros” (otro descalabro de Carpenter, pero que me fascina), “Progeny” (la confirmación del encefalograma plano de Yuzna), “Revenant”, “La sombra del faraón”, “El fin de los días” (uno de los muchos bodrios de Schwarzenegger en los ’90), etc… porque la lista es infinita.


FILMS DE CULTO Y RAREZAS

Bueno, hubo un puñado de pelis que hasta llegaron a nuestros videoclubs y que aun hoy en día recuerdo como rarezas o pelis de culto. Estaba esa de “The fear” de 1995, con un muñeco de madera que daba para que tenga a todos y hasta tuvo su secuela. Lo gracioso de esta peli, es que cuenta hasta con un cameo de Wes Craven. Y no se por qué siempre que hablo de esta peli recuerdo otra rareza como “Kolobos”. Esta es de 1999, pero siempre recuerdo que “The fear” y “Kolobos” estaban en la misma estantería del videoclub y las vi prácticamente a la vez. “Kolobos” era otra rareza sobre cosas raras que le pasan a una chica y contaba con una madura Linnea Quingley. También tuvo su secuela, pero ya casi nada de aquel bodrio.

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“Darkness” es otra peli que me impactó un día. Era una de serie ultra Z de 1992, que trataba de vampiros. Dirigida por Leif Jonker, donde la sangre salpicaba a borbotones y recordaba mucho al “Mondo zombi” de Bookwalter. La parte final era la más recordada por ser bastante ultragore, pero con el encanto americano, muy lejos de la frialdad alemana.
“Leprechaun” (1993) se convirtió en un miniclásico de culto: primero por el duende protagonista (que tiene su gracia) y luego porque la protagonista femenina de este pequeño engendro gore era ni más ni menos que una joven llamada Jennifer Aniston antes de salir en la serie “Friends”. Se hicieron muchas secuelas de este film, pero solo el primero vale la pena.
“Reposeída” (1990), con Leslie Nielsen y la propia Linda Blair tampoco estaba mal. Sin duda era la comedia gore mas delirante de todas las que se hicieron en la época.
“Shock’em dead”, del mismo año, también me parece entrañable, con ese guitarrista satánico, la bonita Tracy Lords y todo el delirio que traía.

Otra peli sin desperdicio sería “Curso” (1991), secuela tardía y delirante de la mítica “Curso” (1984) con una Pam Grier haciendo de cyber-profesor y todo. “Dr. Giggles” (1992) sería un slasher con doctor loco muy entrañable y “Sonámbulos” (otra adaptación de Stephen King) fue otro miniclásico de su época. “Ozone. Droga mortal”, de 1993, sería el nuevo engendro de Bookwalter, con mucho gore de serie Z y “El caballero del diablo” (bajo la franquicia de “Tales from the crypt”) sería otra sorpresa muy agradable con un espléndido Billy Zane (el rico malo de “Titanic”)

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“En la boca del miedo” fue la joya de culto que nos trajo Carpenter, con un film onírico y gore, que realmente fascinó a todo el mundo. “Night of the demons 2” quiso recuperar la magia del clásico de los ’80, de Kevin S. Tenney (aquí de nuevo en la dirección). “El buen hijo” (con Elijah Wood y Macaulay Culkin) se convirtió para mi en el film definitivo de niños psicópatas, junto con “Mikey” (1992), un delirio de serie B con Brian Bonsall como niño psicópata, que es uno de los films que más me impactaron en su día, y que para mi es la peli de culto más olvidada de la década.

Y que decir de “La escalera de Jacob” (1990). Fue otra sorpresa maravillosa, un film fascinante y potente como pocos, con un final sorpresa increíble. De lo mejor que he visto en la vida. Y encima dirigida por el denostado Adrian Lyne!

Para terminar, “Deep rising: el misterio de las profundidades” (1998), me parece otra peli a reivindicar, y un clásico de la serie B en toda regla.

ALGUNAS JOYAS DE CULTO

“DOPPELGANGER” (1992)

Extraño y delirante film protagonizado por Drew Barrymore, donde hace de una chica que se traslada de New York a Los Ángeles después de un asesinato a golpe de cuchillo de cocina, claro que en su nueva vida los asesinatos y la sangre volverán a correr.

Film donde el gore y el delirio aumentan conforme avanza la película, hasta su parte final donde sin duda Avi Nesher (director y guionista) se le va del todo la cabeza y nos regala una delirante secuencia gore con Drew Barrymore en metamorfosis.

En fin, buenos FX de los famosos Kurtzman, Nicotero y Berger. Una rareza para el coleccionista fan del gore.

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“GORE WHORE” (1994)

Una curiosa mezcla de gore y sexo, donde al final los zombies se convierten en los protagonistas.
Se inicia con los créditos y unas impactantes fotos de Bondage y la primera escena consiste en una chica que esposa a un hombre a la cama y le arranca el pene de un mordisco, para luego devorarle el cuello!
Aquí la historia va de una prostituta morbosa que se dedica a matar y descuartizar clientes (tanto hombres como mujeres) y celebrar orgías de sangre, pero lo más gracioso es que se dedica a resucitar muertos con un líquido que les inyecta por el culo a través de una jeringa incrustada en un consolador con forma de pene!
Así un tipo que la sigue tendrá que vérselas con ella y sus zombies, y tendrá que soportar mil y un desventuras.

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Tetas, sexo, zombies, decapitamientos, amputaciones… y mucho mucho gore para este film de culto por méritos propios, que fue producido, escrito y dirigido por Hugh Gallagher (habitual en los últimos tiempos de las producciones americanas de Jesus Franco) en 1994.


“SCRAPBOOK” (1999)

“Basados en hechos reales” pone al principio de este brutal film (hecho directamente en video) solo para seres enfermizos. El film está dirigido por un tal Eric Stanze, especializado en films guarros y brutales (uno de sus films se titula “I spit on your corpse, I piss on your grave”… jajaja)

Aquí vemos como un psicópata secuestra y hace salvajismos con una chica que se lleva a casa, donde suele practicar todo tipo de atrocidades con la gente que secuestra. En una de las escenas más brutales del film, el tipo ata a la chica a la cama, la viola brutalmente, y luego mientras ella está sangrando por la vagina, él orina sobre ella.

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Uno de los films más brutales y cerdos que he visto en mi vida, y ya es decir. Con un tono realista y ambiente casi Snuff Movie, es una delicia para los amantes de la violencia sexual más cruda y las pelis de psicópatas más enfermizos. Habrá que explorar a fondo la filmografía de este brutal director.

“MIKEY” (1991)

Bodrio entrañable protagonizado por el actor infantil Brian Bonsall (más tarde fichado por la Disney para protagonizar comedias familiares como “Cheque en blanco” o “Enemigo público Nº1… mi padre”) que, en realidad es un delirante slasher lleno de asesinatos creativos y alguna que otra dosis de apetitoso gore.

La historia trata sobre un niño huérfano que va de familia en familia por el método de la adopción, pero como es un psicópata bastante loquito, al final acaba matando quien quiere, simplemente porque se la da la gana.
El niño se llama Mikey, obviamente, y es tan loco que hasta graba en video sus asesinatos y luego los pone en su habitación como si fueran pelis de dibujos animados, jaja.

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Lástima que el guión sea desastrozo, los diálogos esquemáticos y el director, un tal Dennos Dimster-Denk, porque si no pudiera haber llegado a ser una peli básica y potente. Aun así el film puede considerarse un clásico igualemente entre los psychokillers infantiles. Y detalles como la del niño matando a su profesora con una bola de acero lanzada con su gomera, son realmente graciosos, jaja. Pero si hasta incluye un final pseudo-sorpresa y abierto que podría haber dado lugar a una curiosa saga. Como curiosidad, Mikey en la peli confiesa ser fan de la peli “Pesadilla en Elm Street”… un niño con buen gusto, ¿no?.

“LEPRECHAUN” (1993)

Peli escrita y dirigida por Mark Jones, y que trata de un duende nefasto (interpretado por un actor de menos de medio metro) que quiere recuperar su tesoro de monedas de oro, y que por el camino no escatima en matar sangrientamente a quien lo moleste.
La peli es de 1992 y se editó en vhs. Una de las curiosidades más morbosas de la peli es que está protagonizada nada más y nada menos que por una jovencísima Jennifer Aniston (mucho antes de que empezara la serie “Friends”) en lo que era su debut en el cine.

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Obviamente, ella hoy reniega de esta peliculita gore, pero sus fans la seguimos considerando una obra de culto y más tras ver que ya van por la quinta parte de la saga de “Leprechaun”.

En fin, se trata de una divertida y disfrutable peli de serie B, donde te divertirás y asustarás con el duende gruñón.

“PSYCHO” (1998)

En plena fiebre de los remakes, apareció la madre de todas los remakes, nada más y nada menos que “Psicosis”, calcada plano a plano (aunque con algunas novedades curiosas). Dirigida por Gus Van Sant y con el apoyo de la familia de Hitchcock, todo un producto fanático de un fan compulsivo.
La cosa empieza un viernes, 11 de diciembre de 1998 a las 14.43 pm y con ese plano larguísimo entrando por la ventana de la habitación (supongo que digitalmente, claro) donde Anne Heche y Viggo Mortenssen descansan tras un buen sexo. Primero podemos verla a ella con un vestido rosa y uñas rojo sangre, luego con otro vestido naranja con flores estampadas rojas y verdes, así como bolso y complementos muy coquetos (incluyendo un monedero de plástico transparente), anteojos de sol a juego con el vestido. Y es que el diseño de producción del film es tan cursi como fascinante (había que aprovechar la versión en color. ¿No?)

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La historia evidentemente es igual, calcada, fotocopiada plano a plano aunque con alguna que otra novedad.
El motel Bates es más pop y chic, como ya digo, el diseño de producción es muy curioso y a mi me encanta. La casa de Bates es nueva, le dieron un nuevo diseño (esto es quizá lo que menos me gusta, que no sea la misma casa de la peli original), pero como se puede ver en el Making Of, curiosamente se trata de un decorado delante de la casa original!


En fin, Vince Vaugh hace de Norman Bates y sin duda es otra gran elección, ya que puede hacer un papel con ciertos toques femeninos (escena subiendo la escalera y meneando el culo), aunque creo que sobreactua en algun momento (todo lo contrario de Anthony Perkins en el original).
La conversación Crane-Bates durante la cena improvisada sigue siendo brillante pero claro, se prefiere la original. La escena de la mirilla con Bates masturbándose al contemplar a Marion Crane es una de las novedades. Pero claro, esto nos lleva a la discusión de si es mejor lo explícito que lo implícito. Esto de la masturbación le quita misterio a la historia original.
Durante la escena de la ducha hay más novedades. Ahora se intercalan imágenes de nubes tormentosas, la sangre es ultraroja (acorde con el tono cursi de la estética de la peli) y vemos las heridas en la espalda de Marion. Muy bien rodada y muy gore.
Aparece Julianne Moore con sus auriculares y esto es de lo más criticado. ¿Que hace la hermana con los auriculares todo el santo día si está tan preocupada?

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William H. Macy demuestra por qué es un pedazo de actor, su papel como el detective Arbogast es perfecto. Es lo más parecido a un actor de cine negro en estado puro.
Otra novedad con respecto al film original es la escena de la muerte de Arbogast, donde se intercalan de nuevo imágenes sin sentido (en este caso una mujer medio desnuda con antifaz y un animal en una carretera lluviosa). También vemos a Julianne Moore en el cuarto de Norman comprobando que tiene revistas eróticas. Y ya sabemos como acaba la historia. ¿No?

Resumiendo, una peli para fans enfermizos que necesiten más del universo de Psicosis y un atentado criminal para cinéfilos pro.

Entre los detalles curiosos destacar el cameo de Flea (el bajista de los Red Hot Chili Peppers) y ver en los créditos como Gus Van Sant le da las gracias a John Woo por su “cuchillo de cocina”…

Cine Slasher


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