Al cine español le han considerado falto de ideas y de calidad en el género fantástico, de no saberse ganar a su propio público, de centrarse en encrucijadas temáticas eternas como la Guerra Civil, no apostar por producciones arriesgadas o no despegarse de un costumbrismo social. Pero durante mucho tiempo triunfaba el fantaterror y grandes nombres como Paul Nashy o Jesús Franco, y ahora se están alcanzando cotas casi desconocidas para nuestra industria. El éxito de El orfanato, El laberinto del fauno o Rec, permite hablar de un cine fantástico y de terror, de calidad y con transcendencia internacional, hecho en España. Hoy los gritos traspasan fronteras y rompen taquillas, ¿han encontrado los realizadores españoles las claves del miedo? ¿Ha habido tiempos mejores?

Dos destacados hitos dentro de este nuevo terror español, aparecen marcados por estos diálogos: “Me llamo Ángela, me van a matar” y “Muy buenas noches, me llamo Ángela Vidal”.  Entre la primera Ángela, de Alejandro Amenábar (Tesis), y la seguda, de la película Rec (Paco Plaza y Jaume Balagueró) han pasado más de diez años que representan el inicio y el momento cumbre de este nuevo cine facturado en España y con grandes réditos. A estos habrían que sumarse, otras películas de Balagueró, El orfanato de J. A. Bayona o la aportación de J. Carlos Fresnadillo al género, como continuador de Danny Boyle en 28 semanas después.

Una de las ideas más frescas e innovadoras del nuevo cine de terror español es apostar por producciones arriesgadas y originales como sucedió con [Rec] e incluso con la claustrofóbica Buried (Rodrigo Cortés). Entre las novedades de nuestra cinematografía, encontramos la arriesgada apuesta por la animación en stop-motion, visto en el festival de Sitges, con la  temática fantástica de fondo y con la bendición de nada menos que del propio  Tim Burton: O apóstolo. Una pequeña joya a descubrir. Pero las encrucijadas temáticas siguen siendo las mismas: el costumbrismo reaparece en nuestro cine. Lo vemos, por ejemplo, en la saga Rec, con la boda de la tercera entrega de la saga o esos personajes que viven en el edificio del Example barcelonés.  De hecho, se trata de una nueva generación de talentos que sale a la palestra para compartir algunos referentes. La atmósfera forma parte de una estética que se mueve entre lo claustrofóbico y la factura clásica con un aire de cuento de horror gótico: Muñecas antiguas que se arrancan a moverse en los peores momentos, ruidos extraños, susurros, el crepitar de la madera, puertas que se cierran solas. A esto también ayuda que algunas historias recuerdan al clásico de Henry James “Una vuelta de tuerca” (Los otros, El orfanato) y a la presencia casi unánime de niños o de un instinto maternal (El orfanato).

Jaume Balagueró lo explicaba así: “El niño tiene esa ambigüedad tan extraña entre la inocencia absoluta y la maldad absoluta porque todavía no está contaminado ni para un extremo ni para el otro. Creo que el niño da mucho juego, inocencia y crueldad pura, es muy receptivo y de algún modo me resulta muy útil pero tampoco se muy bien porqué”.

Quizás lo más interesante de estas producciones es que cuentan con un estilo, actores y presupuesto americanos pero que son cien por cien españolas: Darkness (Jaume Balagueró), Los Otros. Todas ellas comparten una pasión por el cine americano, el cual también parece estar más interesado por el nuestro. Los fantasmas con cabelleras negras tienen las horas contadas, se ha abierto la veda del nuevo cine de terror español.

 

Gonzalo Gala

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